Una pareja literaria integrada por Marciano Durán Rivero y Marciano Durán Laxague, padre e hijo, irrumpe en el mundo literario español. Después de tres exitosos libros publicados, ambos escritores uruguayos presentan su nueva novela titulada La Anunciación, un thriller histórico que, a través del personaje de Mónica Moretti, lleva al lector a una serie de investigaciones que le hará preguntarse hasta qué punto los cuadros del genio renacentista esconden pistas para predecir el futuro.
Por: Óscar Vegas.
Pregunta: – La novela comienza en Tel Aviv con la aparición de un pequeño triángulo. ¿Qué ocurre a partir de ese momento?
Marciano Durán Rivero: – A partir de ese momento, un objeto aparentemente insignificante se convierte en la primera pieza de un enigma que ha permanecido oculto durante más de cinco siglos. El triángulo despierta una curiosidad difícil de explicar y pone en marcha una investigación que comienza en Tel Aviv, pero muy pronto atraviesa países, épocas y disciplinas.
Lo que al principio parece una coincidencia conduce a Mónica y Nayir hacia distintas obras de Leonardo da Vinci. Allí empiezan a aparecer formas que se repiten, elementos que no encajan en su tiempo y relaciones que nunca habían sido consideradas en conjunto. El triángulo no contiene una respuesta: contiene la primera pregunta. Y esa pregunta termina cambiando la manera en que los protagonistas —y esperamos que también el lector— miran algunas de las imágenes más conocidas de la historia.
P: – ¿Quiénes son Mónica y Nayir, los dos investigadores que marcan el pulso de la historia?
Marciano Durán Laxague: – En realidad, Mónica y Nayir no son investigadores. Son personas que, a partir de un hecho inesperado, quedan involucradas en una búsqueda que los obliga a seguir indicios, confrontar información y tratar de comprender aquello que tienen delante.
Mónica es claramente la protagonista de la novela. Es a través de su recorrido, sus decisiones y sus descubrimientos que el lector ingresa en el misterio. Nayir ocupa también un lugar importante, pero diferente, vinculado tanto con el presente de la historia como con un pasado que irá adquiriendo significado a medida que avance la trama.
A ellos se suma Marcos, cuya historia se desarrolla inicialmente en Italia y constituye otra de las líneas centrales de la novela. Los recorridos de estos personajes, que al principio parecen independientes, comienzan a conectarse hasta revelar que todos forman parte de un mismo enigma.
P: – De nuevo la obra de Leonardo da Vinci forma parte de la trama de un thriller histórico. ¿Tanto misterio despierta la obra de este artista? ¿Qué diferencias presenta La Anunciación con relación a tantas novelas que han tomado a da Vinci como centro de la trama?
MDR: -La obra de Leonardo despierta tantos misterios porque reúne dos cualidades excepcionales: una capacidad de observación extraordinaria y una forma de pensar que se adelantó varios siglos a su tiempo. Además, muchas de sus pinturas contienen detalles, gestos, formas y soluciones compositivas cuya presencia todavía admite distintas interpretaciones. Esa combinación entre genialidad, conocimiento y zonas incompletamente explicadas constituye un territorio natural para la novela.
La diferencia de La Anunciación es que no utiliza a Leonardo solamente como personaje célebre ni construye la intriga alrededor de un secreto aislado. La novela nace de una investigación que conecta elementos realmente presentes en distintas obras —formas geométricas, árboles, constelaciones, puntos de fuga y correspondencias numéricas— con mapas, acontecimientos históricos y episodios poco conocidos de su vida. El lector puede detenerse, buscar las pinturas y los documentos mencionados y comprobar que los indicios existen, aunque naturalmente la interpretación y la trama pertenezcan al territorio de la ficción.
Por eso solemos decir que es un libro para leer con Wikipedia, Google y ChatGPT abiertos. Nuestra intención fue que el misterio no terminara en las páginas de la novela, sino que impulsara al lector a observar nuevamente obras que creía conocer.
P: – ¿Leonardo da Vinci pintó lo que ya había ocurrido o lo que todavía estaba por suceder?
MDL: -Esa es, precisamente, una de las grandes preguntas que plantea la novela. La Anunciación juega con la posibilidad de que Leonardo no se haya limitado a representar escenas religiosas o acontecimientos de su tiempo, sino que haya dejado en sus obras señales vinculadas con hechos que todavía no habían ocurrido.
No hablamos necesariamente de una profecía en el sentido sobrenatural. Leonardo era un observador excepcional, interesado en la astronomía, las matemáticas, la anatomía, la naturaleza y el movimiento. La novela se pregunta si, mediante esos conocimientos, pudo descubrir ciclos, relaciones y patrones que le permitieran anticipar determinados acontecimientos y ocultarlos dentro de sus pinturas.
No queremos responder de manera categórica, porque revelaríamos una parte esencial de la trama. Podemos decir que, después de acompañar a los personajes, el lector probablemente vuelva a mirar algunas obras de Leonardo preguntándose si allí solamente está pintado el pasado.
P: – ¿Por qué un árbol sudamericano en una pintura de 1472?
MDR: -Esa pregunta fue uno de los puntos de partida de toda la investigación. En La Anunciación, pintada alrededor de 1472, aparece un árbol cuya forma y características remiten a una araucaria, una especie originaria de América del Sur. El detalle resulta desconcertante porque la obra fue realizada aproximadamente veinte años antes del primer viaje de Colón.
Podría tratarse simplemente de una semejanza o de una licencia artística. Pero, cuando ese árbol se analiza junto con otros elementos presentes en la pintura y con determinadas obras posteriores de Leonardo, deja de parecer un detalle aislado. En la novela se convierte en una pieza fundamental de un sistema mucho más amplio: los árboles no estarían allí únicamente para completar el paisaje, sino que tendrían identidad y significado.
La pregunta inevitable es cómo pudo Leonardo conocer aquella especie en 1472. Responderla obliga a explorar los años menos documentados de su vida, las rutas y los mapas anteriores al descubrimiento oficial de América y la posibilidad de que ciertos conocimientos circularan mucho antes de lo que cuenta la historia aceptada. Hasta dónde conduce esa posibilidad es uno de los grandes misterios de La Anunciación.
P: – La Anunciación integra arte, historia, ciencia y teología, pero también es una obra que deja muchas imágenes en el lector. ¿El cine fue una influencia importante a la hora de crearla?
MDL: -Sí, el cine fue una influencia importante, especialmente en la manera de imaginar y organizar la historia. Desde el comienzo vimos muchas de las escenas antes de escribirlas: los lugares, los movimientos de los personajes, los cambios de luz y hasta el ritmo con que debía aparecer cada revelación. Procuramos que el lector no solamente comprendiera lo que estaba sucediendo, sino que pudiera verlo.
Esa influencia también aparece en la estructura. La novela se desplaza entre ciudades, épocas y líneas narrativas diferentes; alterna investigaciones simultáneas y utiliza capítulos breves para sostener la tensión. En ese sentido, el montaje cinematográfico nos ayudó a conectar una historia que atraviesa escenarios tan distintos como Nueva York, Tel Aviv, Italia, Francia, Jerusalén y Sudamérica.
Sin embargo, no quisimos escribir un guion disfrazado de novela. La literatura permite entrar en las dudas, los razonamientos y las emociones de los personajes de una manera diferente. El desafío fue combinar esa profundidad con la fuerza visual y el ritmo del cine.
P: – ¿En qué momento padre e hijo deciden formar una pareja literaria?
MDR: -Nuestra primera experiencia conjunta fue El Código Blanes. Lo que comenzó como una colaboración entre padre e hijo terminó convirtiéndose en el libro más vendido de nuestro país y obtuvo el Libro de Oro, distinción que otorga la Cámara Uruguaya del Libro. Ese resultado confirmó que nuestras diferentes maneras de investigar, imaginar y narrar podían complementarse.
Después llegaron El sueño de San José y Artigas cara a cara. Cada proyecto fue consolidando una forma de trabajo en la que Marciano hijo aporta especialmente la investigación, la concepción y el desarrollo de la historia, mientras Marciano padre se ocupa principalmente de la escritura. Sin embargo, las ideas, las discusiones y las decisiones fundamentales siempre son compartidas.
Más que decidir en un momento determinado formar una pareja literaria, fuimos descubriéndola libro a libro. La Anunciación es la consecuencia más reciente de una colaboración que comenzó hace aproximadamente veinte años y que ya atravesó temas tan diferentes como la pintura uruguaya, la tradición religiosa, la historia de Artigas y ahora el universo de Leonardo da Vinci.
P: – ¿Cómo fue el proceso de documentación?
MDL: – El proceso de documentación fue largo, minucioso y, por momentos, casi detectivesco. Partimos del análisis en alta resolución de distintas obras de Leonardo y comenzamos a comparar detalles que habitualmente se estudian por separado: árboles, formas geométricas, puntos de fuga, números, paisajes y posibles referencias astronómicas. Cada hallazgo conducía a una nueva pregunta y esa pregunta, a otra disciplina.
La investigación nos llevó a consultar mapas antiguos, textos históricos y religiosos, estudios sobre astronomía, botánica, arte renacentista y los períodos menos documentados de la vida de Leonardo. También recurrimos a herramientas actuales que permiten ampliar imágenes, superponer formas, reconstruir posiciones y confrontar rápidamente información procedente de fuentes muy diferentes.
Uno de los mayores desafíos fue distinguir permanentemente entre el dato comprobable, la hipótesis y la ficción. Procuramos que los elementos que el lector puede observar —una figura, un árbol, una fecha, una constelación o un mapa— existieran realmente. A partir de allí construimos nuestra interpretación y la trama novelística. Por eso la documentación no fue solamente una etapa previa: acompañó la escritura hasta la última página.
P: – ¿Es fácil ponerse de acuerdo a la hora de escribir?
MDR: – No siempre, y probablemente sea mejor que así ocurra. Somos padre e hijo, pero pertenecemos a generaciones diferentes y tenemos maneras distintas de observar una historia. Discutimos ideas, escenas, interpretaciones y hasta palabras. Sin embargo, esas diferencias nunca fueron un obstáculo: obligaron a cada uno a fundamentar mejor sus propuestas y terminaron enriqueciendo la novela.
Después de cuatro libros escritos juntos, conocemos las fortalezas del otro y hemos aprendido a discutir pensando en la obra, no en quién tiene razón. Ponerse de acuerdo no significa pensar siempre lo mismo, sino reconocer cuál de las alternativas sirve mejor a la historia. Cuando uno consigue convencer al otro, generalmente el libro sale ganando.
P: – ¿Vendrá una segunda parte? ¿La pareja de escritores continuará creando en equipo?
MDL: – La historia principal de La Anunciación queda resuelta, pero el universo que se abre durante la investigación es demasiado amplio como para afirmar que todo termina allí. Algunos personajes, preguntas y posibilidades podrían dar lugar a una continuación. Por ahora preferimos no anunciar una segunda parte, aunque tampoco cerramos esa puerta.
En cuanto a nuestra colaboración, la intención es continuar. Después de El Código Blanes, El sueño de San José, Artigas cara a cara y La Anunciación, trabajar juntos dejó de ser una experiencia ocasional para convertirse en una forma de creación que ambos disfrutamos.
No sabemos todavía cuál será el próximo tema ni cuándo llegará el siguiente libro. Seguramente tendrá que aparecer primero una pregunta lo suficientemente poderosa como para despertar la curiosidad de los dos. Así comenzaron nuestras obras anteriores y probablemente así comience también la próxima.




