«…Mira, Óscar.
¿Has visto? Es un iglú.
Vamos a construir uno, los tres.
Como si fuéramos esquimales… »
Estas frases son de las viñetas de la página 77 del magnífico cómic El Iglú, de Laura Pérez y Guillermo Corral, publicado por Salamandra Graphic, y que desde el 17 de septiembre está en todas las librerías. Una obra en donde Óscar, en plena crisis vital, regresa buscando respuestas a la remota ciudad suiza en la que creció durante los años setenta. Sin embargo, las cosas ya no son lo que eran; el cambio climático ha acabado con las nevadas, las calles se han vuelto grises, y Óscar no puede evitar sentirse como un fantasma deambulando entre sus propios recuerdos.
En el curso de tres largos días, bajo el influjo misterioso de la montaña, Óscar descubrirá que solo la imaginación y el ensueño pueden devolvernos la mirada maravillada de la infancia, del mismo modo que la nieve recién caída transforma al instante la realidad en un mundo nuevo.
Pues bien, el día anterior, o sea, el 16 de septiembre, Laura Pérez y Guillermo Corral dieron una rueda de prensa online presentando El iglú. Vía Zoom, nos hicieron partícipes de sus comentarios a todos los que nos habían invitado, tras la presentación de Catalina “Cata” Mejía, como directora de Salamandra Graphic, y Claudia Cucchiarato, como responsable de Comunicación de Salamandra y administradora de la rueda de prensa.
Precisamente Cata Mejía, dio el primer paso, diciendo que:
“…El iglú nace de un email o de una conversación que me mandaron Laura y Guillermo, pensando en Salamandra Graphic como posible lugar para publicar este libro. Nos leímos unos primeros bocetos y un incipiente guión que tenía Guillermo y, bueno, creíamos, cuando lo valoramos hace muchos años, que mezclaban, casaba muy bien ese tono y esa escritura tan literaria de Guillermo con esa escritura, ese dibujo tan reconocible y tan potente de Laura.
Y fue un sí rotundo desde el minuto uno. Pero también por esa idea tan bonita de que Laura volviera a trabajar con nosotros y que nos diera la oportunidad de volver a trabajar con ella.
Es un libro que se ha tomado mucho tiempo de reposo para salir adelante. Han pasado muchas cosas entre medio. Laura ha seguido publicando otros libros. Pero creo que de las prisas no queda sino el cansancio, como dicen en mi tierra, así que yo creo que este libro ha salido en el momento que tiene que salir, de la forma que tiene que salir, en un momento también muy bonito. Estamos a punto de empezar el otoño, las hojas empiezan a caer, va a empezar a nevar dentro de poco tiempo. O sea, que sale en un momento muy bonito.
Y sobre todo, también es un libro que trata de una temática que yo creo que, de alguna manera, ese volver a la infancia, ese volver a reconocernos, ese volver a descubrirnos, nos lleva también a sentirnos identificados con gran parte de esta historia.
El guión es súper poético, súper narrativo. Ha sido un lujo trabajar con el libro y con el guión.
Y luego también, pues, está el enorme talento de Laura ilustrándolo, haciendo esas páginas tan brutales, esos colores tan bien definidos y tan bien elegidos.
De aquí también quiero dar las gracias a Georgina Sedano, que es la editora de Salamandra Graphic, que ha trabajado muy mano a mano con Laura y con Guillermo en el libro, así que, bueno, creo que tenemos dos grandes talentos, Guillermo y Laura, dentro de Salamandra Graphic, con un libro que es para nosotros una de las grandes apuestas de este trimestre, sino la apuesta más grande que tenemos para este fin de año…”.
A partir de esta presentación, Cata Mejía lanzó las dos primeras preguntas, queriendo que Laura Pérez y Guillermo Corral contaran, por un lado, cómo surgió esta colaboración entre ellos, si se conocían, y por otro lado, cómo elegía Laura en qué proyectos quería embarcarse, a la hora de plasmarlos en un libro, y por qué Guillermo pensó en Laura para realizar esta colaboración.
Fue Laura Pérez quien tomó la palabra en primer lugar y dijo:
“…Es verdad que después de Náufragos [su primera novela gráfica, junto al escritor Pablo Monforte, ganadora del IX Premio Fnac Salamandra Graphic] necesité encontrar mi voz propia. Es decir, contar mis propias historias para encontrar esa voz que todavía no tenía en Náufragos, que era una historia con Pablo.
Y después de varios libros que trabajé en solitario, justo cuando conocí a Guillermo, sí que mentalmente podía permitirme trabajar de nuevo en colaboración, porque ya tenía varios libros hechos como autora completa. [Aunque] se dio la casualidad de que durante ese tiempo me llegaran muchas propuestas de guiones de personas que querían que continuara con terror un tanto psicológico, un poco lo que pensaban que me iba a encajar.
Pero, sin embargo, la propuesta de Guillermo fue todo lo contrario, porque no intentó emular mi estilo con la historia. Me gustó porque ampliaba horizontes a la hora de narrar algo -es decir, tenemos cosas similares y cosas distintas; y precisamente lo que tenemos en conjunto, ha sido lo que hemos aunado en el libro- y por no mostrar una historia como hecha a pinceladas para que encajara en los temas que suelo tratar, sino que era más abierta. Eso sí que me gustó más. Y me sentí más cómoda. Como para decir, bueno, a ver esta historia: ¿cómo puedo llevarla a mi campo?…”.
A continuación, fue Guillermo Corral quien dijo:
“…Esta es una historia bastante personal. No tanto en los detalles, sino como en la orientación en el mundo que le da base, luego la trama es otra cosa. Pero la base sí es muy personal.
Yo había escrito una historia corta, un poco sobre este mundo, que se publicó en Granta hace ya bastantes años, y le estaba dando vueltas un poco a cómo trasladarlo a imágenes. Y en ese momento yo me crucé con la primera obra en solitario de Laura, con Ocultos. En ese momento no conocía a Luara todavía, pero ya viendo los dibujos iniciales enseguida sentí una conexión con el universo visual de Laura, sobre todo con su forma de contar.
En ese momento, y en años siguientes, quizás por los propios títulos, ese primer libro en solitario de Laura, se llama precisamente Ocultos, mucha gente catalogó a Laura directamente un poco como una autora del mundo de misterio/ horror, en fin, la clasificó rápidamente en un segmento.
Yo siempre le dije a Laura, y esto es un discurso que hemos tenido muchas veces estos años, que yo creía que en realidad esa clasificación no era del todo correcta, porque para mí Laura es una autora de lo maravilloso. Es decir, de esa parte de la vida que es difícil de explicar, que es trascendente, pero que es compleja, que se puede llamar magia, se puede llamar misterio, se puede llamar poesía o se puede llamar maravilla, directamente.
Y como este libro tenía mucho que ver con este descubrimiento de la vida que se produce en la infancia y cómo queda eso a lo largo del tiempo y con el paso del tiempo, que es una cosa que a Laura le interesa mucho también, yo creo que teníamos una buena zona de confluencia.
Y luego el propio ritmo narrativo. Hemos estado muy de acuerdo desde el principio de que sería un libro más contemplativo que otros. Un libro que descansa mucho en el encadenado de los momentos. Un libro que es casi mudo, hemos privilegiado lo visual por encima de los diálogos, como una decisión constante, muy consciente, para conjuntar a través de imágenes y a través de un guión muy pautado.
Y bueno, ahí está el resultado. Y la verdad es que yo creo que nos hemos entendido muy bien en estos años y que esta colaboración ha fluido, porque aunque pudiéramos discrepar en cosas, evidentemente, no todos nuestros intereses coinciden al cien por cien, pero sí en un núcleo muy importante, en general. Y eso creo que se ve…”.
Después de estas respuestas, el primer asistente que levantó la mano les preguntó sobre si la ausencia de diálogos y textos [en El iglú] era debido a que creían que, como en el arte contemporáneo, el lector tiene que participar y construir los diálogos y la historia, porque había momentos que casi la tenías que seguir, aunque los dibujos de Laura ayudaban mucho y había momentos que no eran necesarias las palabras, pero que requerían cierto esfuerzo.
Esta vez, fue Guillermo Corral el que primero respondió:
“…Yo creo que el cómic es un medio que es, evidentemente, o en primer lugar, visual, ¿no? Y en esto yo siempre recuerdo un poco lo que decía Hitchcock.
Hitchcock, como sabéis, venía del cine mudo y del cine mudo pasó al cine sonoro. Pero arrastró un poco toda su experiencia del cine mudo. Y siempre decía: “lo que se puede contar con una imagen, no hay que explicarlo con palabras”. Y creo que en el cómic se puede aplicar un poco esa misma idea.
Además, creo que en el cómic se tiene que contar con elipsis forzosamente, porque realmente el movimiento en un cómic, lo que sucede, no ocurre en las viñetas, lo que sucede ocurre en el espacio entre dos viñetas. [En la imaginación.] Eso es una de las cosas más bonitas del cómic. Es el lector el que pone en movimiento a los personajes y el que desencadena la acción.
Además toda la historia tiene que ver, y el papel del protagonista tiene que ver, con una cierta, cómo decir, congelación o frialdad de su parte. Una dificultad, digamos, para reconectar con su propia vida, que se resuelve al final de forma simbólica.
Esa contención, ese dejar mucho sobreentendido a la elipsis, es una decisión narrativa muy, muy consciente…”.
Y Laura Pérez añadió, acto seguido:
“…Yo estoy muy a gusto narrando, digamos, lentamente. Yo me encontré con un guión donde había diálogos, y los diálogos permanecen. Los diálogos que hay eran fundamentales y permanecen en la historia.
Por ese motivo, el libro es más extenso, porque yo necesito más tiempo para contar cada escena, porque una de las particularidades [con las] que a mí me gusta trabajar es la lentitud, porque en un cómic tú decides el tiempo que le dedicas a cada página.
No es como el cine o como la música. El cómic nos permite detener el tiempo.
Entonces, como uno de los temas que más me interesan es el tiempo, siempre trabajo todos los libros para poder hablar de esa temática, en este libro, bueno, permití al personaje, dada su naturaleza, [que fuera] en búsqueda de unas respuestas, que tampoco hay unas respuestas.
Yo creo que lo bonito de los libros es plantear preguntas, pero no responderlas, no necesariamente, sino que cada uno encuentra un poco la respuesta y, por ese motivo, el libro es lento. Y la narrativa es más muda. No tanto lento, pero sí más mudo. Aunque los diálogos que hay son esenciales. Si no, no tendría sentido la historia…”.
Después de estas contestaciones, continuando con la rueda de prensa, llegó nuestro turno y preguntamos sobre el argumento, sobre la historia de Guillermo que le llega a Laura, la lee Laura y, suponemos, hablan entre ellos. ¿Había habido algún tipo de modificación, de esa primera versión que le llega a Laura de Guillermo, a lo que sale finalmente en el cómic?
Guillermo Corral tardó muy poco en contestar:
“…Yo diría que hay un proceso de depuración de todo lo que está en el libro -bueno, todo-, luego hay ideas que surgen del proceso; hay ideas gráficas de Laura, incluso escenas que en algún momento hemos hablado y Laura dice: oye, me gustaría incluir esto; y se ha reescrito. Pero yo creo que en general es un proceso de depuración.
En primeras versiones, había más trama y hemos intentado ir a lo más esencial, observar, limpiar y un poco, por lo que decía Laura, dar ese tiempo, dar esos espacios, dar esa respiración al libro y concentrar en los momentos más fuertes, y eliminar lo que era más superficial.
Yo escribí seis o siete versiones del guión. O sea, mucho trabajo de guión para llegar a la versión con la que Laura se sintiera más cómoda y fluyera mejor…”.
Y añadió Laura Pérez:
“…Y además trabajamos el storyboard juntos. Eso es algo que también hice con Pablo [en Náufragos] y es algo que he hecho las dos veces que he trabajado con guionista.
Hemos hecho el storyboard juntos, hemos podido trabajarlo en conjunto: vamos a ver esta escena, vamos a ver esta otra.
Sí que por cuestiones de distancia, porque vivimos en lugares diferentes, ha habido veces que el storyboard sí que lo he tenido que trabajar por mi cuenta y lo he ido compartiendo. Pero las veces que hemos podido compartir el tiempo juntos en el mismo lugar, hemos invertido muchísimo tiempo en desarrollar el story porque creo que es ahí donde surge la compatibilidad entre las dos personas: “Creo que en esta escena podemos poner esto. Creo que aquí puede ser más onírico…”.
Creo que ese tipo de cosas sale con el tú a tú, con el contacto directo. Y fue un proceso muy chulo que, ya una vez teniendo el story, me vuelvo al estudio y ya sé que a partir de ahí puedo trabajar tranquilamente…”.
Y con esa sinceridad y amplitud en sus respuestas, queridos lectores, siguió la rueda de prensa y más preguntas sobre El iglú.
Recordemos que Laura Pérez (Valencia, 1983) ha trabajado en el ámbito de la ilustración para publicaciones y editoriales nacionales y extranjeras como el MoMa, The Washington Post, National Geographic, The Wall Street Journal, Vanity Fair, Wacom, American Airlines, Fnac, El País y Penguin Random House, entre otras. Participa en libros colectivos de ilustración como Illustration Now! 4 (Taschen), Ilustradores españoles(Lunwerg). Obtiene el primer premio Valencia Crea 2015 con la historieta «Empatía». Publica su primera novela gráfica, Náufragos (Salamandra Graphic, 2016), junto al escritor Pablo Monforte, al ganar el IX Premio Fnac Salamandra Graphic. Es seleccionada en el I Concurso Nacional de Cómic Biblioteca Insular de Gran Canaria con la historieta «Juega», publicada en el recopilatorio En corto (Astiberri, 2018).
En 2022 fue nominada a los premios Emmy por los títulos de crédito de la serie de televisión Solo asesinatos en el edificio (Disney+), para los que colaboró con el estudio estadounidense Elastic.
Publica Ocultos (Astiberri, 2019), su primera novela gráfica en solitario, ganadora del primer Premio El Ojo Crítico de Cómic 2020, el Ignotus 2020 al mejor tebeo nacional entre otros premios. Tótem (Astiberri, 2021), Espanto (Astiberri, 2022), y Nocturnos (Astiberri, 2024) obra que ha recibido diferentes premios, traducciones y actualmente está nominada a los premios Eisner.
Y recordemos también que Guillermo Corral van Damme (Portugalete, 1971). Creció entre Suiza, España y Bélgica. Sus cuentos han aparecido regularmente en revistas como Granta, Sibila o El buen salvaje, y han sido incluidos en las antologías: Contrapuntos III (Digitus Indie Publishers, 2015) y De Santiago a Caracas (Cuadernos del Laberinto, 2018). Es autor de un libro de historias cortas, Mientras crece el bosque (La Pereza Ediciones, 2015) y junto con Paco Roca, de la novela gráfica El tesoro del Cisne Negro (Astiberri, 2018), llevada a la pantalla por Alejandro Amenabar en la serie La Fortuna (Movistar +, 2021). Ocasionalmente, ha expuesto también su trabajo fotográfico.
Como diplomático de carrera ha servido en numerosos países, desde Turquía a Tanzania o Cuba. En varios de ellos dedicado al ámbito cultural. Ha sido embajador en Estonia y actualmente está destinado en la Embajada de España en Washington.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Salamandra Graphic
Laura Pérez y Guillermo Corral
Editorial Salamandra Graphic, 264 pp., 24,95 €
Sinopsis:
¿Puede un pasado enterrado cambiar la forma en la que vives tu presente?
Laura Pérez y Guillermo Corral viajan al paraíso fantasmagórico de la infancia.
Óscar, en plena crisis vital, regresa buscando respuestas a la remota ciudad suiza en la que creció durante los años setenta. Sin embargo, las cosas ya no son lo que eran; el cambio climático ha acabado con las nevadas, las calles se han vuelto grises, y Óscar no puede evitar sentirse como un fantasma deambulando entre sus propios recuerdos.
En el curso de tres largos días, bajo el influjo misterioso de la montaña, Óscar descubrirá que solo la imaginación y el ensueño pueden devolvernos la mirada maravillada de la infancia, del mismo modo que la nieve recién caída transforma al instante la realidad en un mundo nuevo.




