«…Tuvieron que buscar un departamento y fue difícil. No tenían mucho dinero, ni nómina, ni conocidos que les hicieran de avales. Lograron terminar el máster en el que se conocieron a duras penas. Él quería doctorarse, pero tuvo que buscar trabajo. Al final ella puso una fianza enorme de sus ahorros y la mamá de él puso el resto. Qué hubiese hecho con esos cinco mil euros, en qué se los hubiera gastado si no los hubiese puesto en una casa que ni siquiera le gustaba del todo. Pero era una de las pocas propiedades que estaba dispuesta a alquilar el piso a estudiantes extranjeros. Se hubiese pagado otro máster capaz, o un viaje a un lugar todavía más lejos. Tailandia, Vietnam, Filipinas. Playas exóticas, fotos memorables. Un montón de imanes para la heladera, un conjunto de experiencias que le dieran cuerpo a otra vida, objetos pequeños que así lo atestiguaran regados por el espacio de una casa…»
Estas frases son de “La mejor persona del mundo”, cuento incluido en el libro Personaje secundario de Sofía Balbuena, publicado por Páginas de Espuma y que desde el 6 de mayo está en todas las librerías. Una obra que ganó el IX Premio Ribera del Duero, cuyo jurado, del que formaron parte las escritoras Paulina Flores, Nuria Barrios y presidido por Juan Gabriel Vásquez, resaltó que, con una prosa acerada y una mirada implacable sobre sus personajes, los cuentos de Sofía Balbuena construyen un universo moralmente complejo y literariamente arriesgado. Personaje secundario explora, con ironía y aun con un punto de subversión, las convenciones afectivas –las formas del amor, la amistad y todo lo que hay en medio– del mundo contemporáneo.
Sofía Balbuena nació en Salto, Argentina, en 1984. Es escritora y trabaja como profesora de escritura creativa. Es autora de los libros de ensayo Doce pasos hacia mí, Borracha menor y Gente sin paz (con Sabina Urraca y Daniel Saldaña París) y la novela Sutura. Es licenciada en Ciencia Política (UBA), Máster en Creación Literaria (UPF), Máster en Literatura Comparada (UAB) y MFA en Escritura Creativa de la Universidad de Iowa, para lo cual recibió la Iowa Arts Fellowship. Vive en Madrid.
Por Personaje secundario, su último y recién publicado libro, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Sofía Balbuena, para que nos lo presente a los lectores de Qué Leer.
Sofía, por favor, haznos una breve presentación de tu libro.
Me cuesta hacer este ejercicio. Diré que se trata de las cosas que me parecen importantes a mí como la vida de las mujeres comunes y corrientes.
¿Cuál suele ser el germen de un cuento cualquiera tuyo? ¿Una imagen, un recuerdo, algo que has visto a tu alrededor y quieres extrapolarlo?
Más que ninguna otra cosa lo que observo, en el mundo, en la calle. Cualquier gesto ajeno que me llama la atención y a partir del cual arranca una especie de fabulación interna para tratar de encontrar con los motivos detrás del gesto.
Fijémonos en el título: Personaje secundario, ya indica algo, ¿no?
Pues muchas cosas. Creo que sobre todo habla de una forma de mirar, de poner la mirada en costados quizás más desatendidos en la vida y en la literatura. Las mujeres de mis cuentos se ponen a sí mismas a menudo en segundo plano pero no es solo eso, sino más bien creo que el nombre intenta jerarquizar algo que aparece desplazado.
¿Cuál es el tema que subyace en este libro: quizá la intranquilidad de las protagonistas?
No creo mucho en el asunto del tema. Me parece una forma de etiquetar un libro que contiene con conjunto de cuestiones y sobre todo un proceso de trabajo bajo un único rótulo que, además, no siempre le hace justicia. Pero si puede conceder en nombrar dos cuestiones que para mí el libro aborda en todos sus relatos, ya sea en presencia o ausencia: una es la pregunta por el padre y la segunda cosa es quizás cierta revelación o toma de consciencia de que detrás del fracaso o de la tristeza hay otra tristeza, quizás mayor y, en consecuencia, lo que aparece es el desasosiego que produce vivir con eso.
Si hablamos de intranquilidad, ahí tenemos a Lorenza, en “Tsunami”. Qué gran personaje, sumamente intranquilo.
La amo. Siento que sí, que es un personaje intranquilo pero justo me parece que lo interesante es que es intranquila en ese recorte de su vida que yo como escritora elijo para narrar. Lo que le pasa a Lorenza es que no sabe muy bien quién es si no está siendo definida por la mirada de deseo por fuera de ella y pues ahí están, ahí anda, dando tumbos.
Y qué diferencia con Clara y Nereo en “Mejores amigos”. Ambos cuentos, “Tsunami” y “Mejores amigos” acaban con una separación, me parece, pero de manera muy distinta.
¿Acaban realmente en una separación? Yo siento que no, o sea no queda del todo claro qué es lo que ellas van a hacer con lo que les pasa. Lo que sí creo es que entienden algo y, con la agencia que tienen o que les falta, estarán pronto frente a una decisión. Ahora, hay algo que yo hice de forma deliberada que es no ir con mis personajes hasta la encrucijada de la toma de decisión. Creo que para el libro que yo quería escribir dejar a las lectoras con la tensión era mejor salida o final.
Esa manera distinta de encarar los cuentos se ve claramente en “Felicidades”, el último cuento: es casi todo diálogo entre varias voces. Supongo que una dificultad añadida. ¿O fue más fácil esta manera de narrar el cuento, con tanto diálogo?
Es todo diálogo, efectivamente. O sea no hay otra cosa más que diálogo y la marca de quienes están conversando que me pareció era un ancla, algo que hacía más fácil la lectura. En buena medida te diría que escribí el libro intentando dominar una serie de técnicas y el diálogo era algo que quería aprender a hacer mejor. Es más difícil para mí escribir a puro diálogo que en primera o en tercera, pero de eso se trataba. De subir al grado de dificultad, de hacer algo mejor.
Y si hablamos de dificultades, ¿qué es lo que más te suele costar, a la hora de escribir un cuento?
Los motivos para seguir adelante, para completar, para terminar y darle cierre. Yo no soy una escritora de cuentos, aunque escribe sí este libro de cuentos que me ha dado tantas alegrías. Soy una escritora que viene de la no ficción y que me sentía cómoda ahí. Decidí escribir cuentos, como te decía, para aprender a hacer algo distinto, para escribir mejor. Subir el grado de dificultad. En ese sentido pues tuve que pensar mucho y someter a juicios múltiples cada uno de los cuentos, sus personajes y tensiones internas. Nunca los pensé como unidades sino que como parte de un sistema, que solo funcionaba conectado, en relación. Ese pensamiento, ese someter a escrutinio constante lo que estaba haciendo, probarlo de mil maneras en mi cabeza, fue costoso y cada vez que veía fallos, agujeros, cosas no del todo justificadas, que necesitaban cambiar o mejorar, me costaba encontrar la forma de resolver esos problemas para seguir adelante.
Desde luego, sobresale la narratividad del libro. ¿Cómo haces para que el lector pase una página y otra y otra…?
No contándolo todo. Dejando dudas, usando la elipsis y no resolviendo en la página ciertos asuntos sino que de forma interna. Hay cosas de los personajes y de las historias que sé yo, como escritora, pero que decidí no contar.
Personaje secundario: ¿nace como proyecto de libro de cuentos propiamente dicho? ¿O fueron sumándose los cuentos hasta darte cuenta de que tenías un libro?
Como proyecto, siempre fue un conjunto, un ecosistema.
El embarazo, también está muy presente en varios cuentos. (“La mejor persona del mundo”, “Avenida Rivadavia”).
Creo que es algo que me permite poner lo ordinario, lo normal, en jerarquía. Casi cualquier mujer entre los 20 y los 40 se tiene que haber hecho la pregunta de la maternidad o se tiene que haber visto frente a ese asunto. Es parte de lo que nos toca como sujetos socializados e identificados como mujeres. A mí que me interesa la vida común y corriente de las mujeres, y el embarazo es una de esas cuestiones que aparecen en la vida de cualquier mujer. También siento que como el libro recorre escenarios parecidos con variables, el arco de embarazo joven, aborto, embarazo de grande, ayudaba a conectar el conjunto.
¿Cuánto hay de autobiográfico en estos cuentos? ¿Sueles basarte en tu propia experiencia o inventas?
Escribí este libro de ficción porque antes había escrito no ficción y cuando me preguntaban cosas de mis libros en realidad me preguntaban cosas de mi vida. No me basé en mi experiencia para escribir Personaje secundario sino que todo lo contrario. Fue una elección consciente por la ficción, por hacer trabajar el músculo de la imaginación.
Para finalizar, ¿qué influencias literarias tiene Personaje secundario?
Uf muchas y de todo tipo. Creo que mis amigas escritoras son influencias muy constantes y muy fuertes. Lo que ellas piensan, las cosas que conversamos. Pero creo en términos literarios más clásicos Alice Munro sobre todo y en general las cuentistas en lengua inglesa me marcaron mucho. Me encanta Munro, para mí no hay nadie como ella. Pero también Lorrie Moore, Jhumpa Lahiri, Kirstin Valdez Quade, Gracey Paley. También Carver mucho y Flannery O´Connor. Cheever. A veces me da vergüenza reconocer lo gringa que soy para algunas cosas.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Isabel Wagemann
Sofía Balbuena
Editorial Páginas de Espuma, 128 pp., 16 €
Sinopsis:
Una mujer se pregunta si no hubiese sido mejor no ser madre, una pareja de profesoras compite y se acompaña con la misma intensidad, dos adolescentes buscan formas de escaparse de su destino, un corro de amigas en Madrid se obsesionan con que una de ellas decide tener un hijo de un tipo que conoció en Tinder.
Personaje secundario compone magistralmente un bestiario femenino para adentrarse en lo que supone vivir cargando con un mundo interior espeso, complejo y saturado, que se impone sobre el ánimo de sus personajes como una fuerza oscura. Las mujeres de estos cuentos orbitan alrededor de sus hombres, miran para otro lado e intentan mantener a raya el propio ruido, callar las cosas que saben de sí mismas; cargan con un monstruo que amenaza con devorarlas. Cada cuento se interna en la ficción para escudriñar el pozo del que hablaba Natalia Ginzburg y construye, con una tensión interna, particular y exclusivamente femenina, un sistema para pensar qué significa hoy ser mujer y estar en el mundo.
Personaje secundario ganó el IX Premio Ribera del Duero. El jurado, del que formaron parte las escritoras Paulina Flores, Nuria Barrios y presidido por Juan Gabriel Vásquez, resaltó que, con una prosa acerada y una mirada implacable sobre sus personajes, los cuentos de Sofía Balbuena construyen un universo moralmente complejo y literariamente arriesgado. Personaje secundario explora, con ironía y aun con un punto de subversión, las convenciones afectivas –las formas del amor, la amistad y todo lo que hay en medio– del mundo.




