Tengo sobre mi mesa de trabajo tres magníficos tomos que versan sobre James Augustine Aloysius Joyce, mejor conocido como James Joyce (Dublín, 1882 – Zúrich, 1941), que me hicieran llegar los amigos de la editorial española Páginas de Espuma a finales del año pasado, y ellos son, por orden cronológico de aparición: James Joyce, Cuentos y prosas breves, con edición y traducción de Diego Garrido e ilustraciones de Arturo Garrido, del 2022; James Joyce, Cartas (1900 – 1920), con edición y traducción de Diego Garrido e ilustraciones de Arturo Garrido, que apareciera en el mercado editorial en el 2023 y James Joyce, Cartas (1920 – 1941) seguido de Joyce en los ojos de sus amigos: igualmente con edición y traducción de Diego Garrido e ilustraciones de Arturo Garrido, del 2025. Los tres volúmenes corresponden a su primera edición, y se presentan con buen tamaño de letra, tapa dura, marca páginas y papel satinado.
Me referiré brevemente a cada uno de los volúmenes, que a mi criterio son un enorme aporte literario e historiográfico para la comprensión del autor, ya que del mismo suelen mencionarse hasta el infinito (casi como un lugar común) sus libros más emblemáticos: Ulises (1922), su obra maestra, y Finnegans Wake (1939): ambos (aunque más el segundo) en el ranquin de los más duros y complejos de la historia de las letras universales, mientras que sus cuentos y su correspondencia, en donde hallamos al Joyce minimalista, perspicaz e íntimo, suelen relegarse a un segundo plano. Claro, esto no solo lo sufre la obra del autor dublinés, sino la mayoría de los grandes autores, por considerarse —erróneamente— que son géneros menores (o subgéneros, como los califican despectivamente algunos críticos).
Cuentos y prosas breves
El libro, de 547 páginas (de las que 43 son de fotografías), incluye las siguientes partes: Introducción, Este libro, I.- Epifanías, II.- Retrato del artista, III.- Dublineses, IV.- Giacomo Joyce, V.- Finn´s Hotel, VI.- Anexo (con: Tres cuadernos: el de París, el de Pola y el de Trieste, Fragmentos de un borrador del Retrato del artista adolescente, Cuentos infantiles, Diario de Dublín de Stanislaus Joyce, Fotografías y Traducciones y libros consultados).
En cuanto al volumen, es, qué duda cabe, una amplia antología en la que se recoge lo más representativo de la narrativa breve del autor (y que incluye, además, cuentos poco conocidos por el lector contemporáneo) y, si de cronologías se trata, el mismo abarca casi 40 años de escritura creativa. Este volumen da cuenta de que Joyce no solo fue el escritor de las grandes “catedrales” narrativas arriba citadas, sino que su prosa se mece en diversos registros y categorías (que incluye, como queda dicho, el cuento infantil), y en ellos hay elementos que destacan, como la brevedad y la concisión, lo autobiográfico, el realismo social de su tiempo y de su entorno, el experimentalismo que se aleja de los clisés, la invención de su propio Dublín (que mantendrá por mucho tiempo y que en él será icónico, como podemos observar en Dublineses), y que no duda en seguir recreando en el largo periodo de casi 40 años de su vida en el extranjero (y que hará de su ciudad mitología y emblema), lo anodino de muchos de sus personajes (gente del común, que conoce o de la que tuvo noticias por boca de otros o de la tradición), así mismo, en este amplio espectro queda patentizada la evolución del gran autor, ya que algunas de estas piezas (si se quiere, ligeras, como las Epifanías) preconizan obras desarrolladas en la madurez creativa, así como también su afán de estilo moderno, que tomaría cuerpo y sentido en sus obras posteriores (aunque con saltos atrás).
Es bueno recalcar, que para adentrase en el Joyce de las obras cumbres: el Joyce hermético, difícil, a veces ininteligible y abstruso, es su prosa breve el camino a seguir para su comprensión y desentrañamiento, porque hallamos en estos cuentos y prosas el germen de su escritura, su universo creativo: el autor que se muestra con sencillez y sin el afán totalizador que llegaría a tener en el culmen de su carrera, que, si bien lo preconiza como a uno de grandes escritores de todos los tiempos, lo condena a que muchos lectores huyan de sus libros, los compren solo para ostentar en sus anaqueles, pero que pocos leen por mero disfrute estético y al que eruditos y estudiosos del hecho literario citan incluso sin haberlo leído.
Cartas (1900 – 1920)
El tomo cuenta con 1030 páginas, y está dividido así: Esta Edición, I Dublín y París (1882 – 1904), II Roma, Pola y Trieste (1904 – 1915), III Zúrich y Trieste (1915 – 1920), Originales de las cartas escritas (en italiano, alemán y francés), Bibliografía personal joyceana, Índice de destinatarios, Índice de remitentes, Índice onomástico, Índice general de cartas.
En este volumen tenemos trazos del pensamiento, así como de los años formativos y de consolidación del autor, en él leemos acerca de sus relaciones familiares, con sus amigos y con figuras literarias de la época (Yeats, Ibsen, Svevo o Pound). Algo importante, es que desde estas páginas podemos reconstruir la cronología de su obra, su proceso creativo (escritura de cuentos, poemas y novelas juveniles), y aspectos relevantes de su vida personal. Conocemos acerca de lo que pensaba Joyce de su escritura, sus inseguridades a la hora de abordar la página en blanco, sus penurias económicas, así como sus influencias y contextos literarios.
Cartas (1920 – 1941) seguido de Joyce en los ojos de sus amigos
Este volumen alcanza las 1177 páginas, y se divide en: Esta Edición, IV París (1920 – 1939), V Saint-Gérand-Le-Puy, Zúrich (1939-1941), Joyce en los ojos de sus amigos, Originales de las cartas escritas en italiano, alemán y francés, Índice de Destinatarios, Índice de remitentes, Índice onomástico e índice general de cartas.
El libro compendia las cartas de su época dorada: el tiempo de su reconocimiento, el de “la adulación infinita”, pero, además, el tiempo de “la soledad íntima, el abatimiento, la incomprensión, y, sobre todo, la enfermedad creciente e irreversible de Lucía (su hija menor esquizofrénica)”, nos dice el editor y traductor. Época de gloria y esplendor literario, pero también la de sus años finales. Este volumen incluye además Joyce en los ojos de sus amigos, donde sus contemporáneos, amigos, colegas y conocidos, así como algunos críticos, muestran al autor desde distintas facetas y perspectivas.
Es de resaltar, que ambos volúmenes de cartas están ordenados cronológicamente y buscan dar a los lectores la totalidad de su correspondencia, y, los podríamos definir (con la inclusión de Cuentos y prosas breves), y sin asomo de duda, como una suerte de biografía literaria, epistolar y personal de James Joyce (de primera mano y en lengua española), que permitirá a los estudiosos del autor, así como a los lectores joyceanos, acercarse a él desde una enorme vitrina: sin subterfugios, sin agregados que sumen o rebajen a su figura, y siempre desde su propia voz, o de la de quienes lo trataron, lo conocieron, lo amaron, lo leyeron o lo denostaron a lo largo de su vida y de su carrera como autor, y esto es, amén de novedoso y relevante, un gran regalo de la editorial española Páginas de Espuma.
Ricardo Gil Otaiza








