«…A cada tono, a cada bucle de melodía, una melodía que les pertenecía a ellos, sólo a ellos, se aligeraba el peso del dolor sobre sus hombros. En su canto latían muchas generaciones de plañideras: su madre, su abuela, su bisabuela y más atrás aún. Siglos de plañideras la acompañaban y se unían a su canto. Cantaba con los muertos, para los muertos, para sus familiares. Cantaba a la muerte. Y a la vida. La muerte solo era el principio…»
Estas frases son de la novela El llanto de los muertos de Camilla Läckberg, publicada por Planeta y que desde el 26 de agosto está en todas las librerías. Es la duodécima entrega de la celebrada serie Los crímenes de Fjällbacka, una saga que se ha convertido en un fenómeno internacional y que ha hecho de la pequeña localidad sueca de Fjällbacka uno de los escenarios más icónicos de la novela negra contemporánea.
En El llanto de los muertos, se nos cuenta que, treinta años atrás, las adolescentes Sofie, Ellen y Magdalena eran inseparables y el futuro parecía prometerles una felicidad sin fisuras. Hasta que una noche, Sofie desapareció sin dejar rastro y nada volvió a ser igual en Fjällbacka.
Ahora, y tras un hallazgo fortuito sobre el caso, Patrik Hedström y sus compañeros de la comisaría de Tanumshede retoman la investigación, mientras su mujer, la escritora Erica Falck, incapaz de mantenerse al margen, decide indagar por su cuenta. Sin apenas pistas, quizá la anciana Aino, la plañidera, la mujer que llora por los muertos, sea la única capaz de arrojar luz sobre las preguntas del pasado que aún proyectan su sombra sobre el presente.
Porque hay alguien dispuesto a todo para que la verdad permanezca enterrada para siempre.
Recordemos que Camilla Läckberg publicó en 2003 su primera novela, La princesa de hielo, ambientada en Fjällbacka, el pequeño pueblo costero del que es originaria. El extraordinario éxito de esta obra la llevó a abandonar su carrera como economista para dedicarse por completo a la escritura, cumpliendo así su sueño de convertirse en autora de novela negra. Desde entonces, su trayectoria ha sido imparable: ha vendido más de cuarenta millones de ejemplares y sus libros se publican en más de sesenta países.
Además de su celebrada serie Fjällbacka, compuesta hasta la fecha por doce títulos, también es autora de Mujeres que no perdonan (Planeta, 2020) y Verdad o reto (Planeta, 2023). En 2025 vio la luz Sueños de bronce, cierre de la trilogía protagonizada por su icónico personaje Faye, iniciada con Una jaula de oro y continuada con Alas de plata.
Junto al reconocido mentalista y experto en lenguaje corporal Henrik Fexeus, ha firmado la trilogía formada por El mentalista (Planeta, 2022), La secta (Planeta, 2023) y El espejismo (Planeta, 2024), convertida en un fenómeno editorial internacional y ampliamente elogiada tanto por la crítica como por los lectores.
A lo largo de su carrera, Camilla Läckberg ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el premio Mujer del Año en Suecia, los premios Folket y SKTF a la Mejor Autora del Año, el Gran Premio de Literatura Policíaca de Francia y el People’s Literature Award.
Por El llanto de los muertos, su recién publicada novela, nos hemos acercado al exclusivo Hotel Wellington de Madrid y, en la elegante sala Villanueva, hemos tenido la oportunidad de entrevistar, junto a colegas de Marie Claire y Telva, a Camilla Läckberg, para que nos la presente a los lectores de Qué Leer.
Buenas tardes, Camilla, empezamos comentando que Erica es escritora y madre de familia numerosa y, en esta novela, su marido lleva el caso que ella no puede dejar de investigar por su cuenta. ¿Cuánto hay de experiencia propia, la de compaginar la escritura con la vida familiar, esta tensión entre el deber doméstico y el impulso de indagar que vive Erica?
Yo creo que hay mucho de mí en Erica, no el cien por cien, pero sí que vuelco mucho de mi vida en Erica. Yo también tengo cuatro hijos. Yo también, digamos, que tengo que lidiar con cómo lograr ese equilibrio entre la vida familiar y la vida personal y también este equilibrio con la carrera de mi marido.
Hay mucho de mí en Erica y yo me doy cuenta de que escribo mejor cuando escribo sobre cosas que conozco y, al mismo tiempo, también es más divertido, porque me hace un poco de terapia.
Sofie, Ellen y Magdalena eran amigas inseparables. ¿Te interesaba explorar ese territorio tan intenso de la amistad adolescente, la lealtad, los celos, el deseo de pertenecer…?
Pues sí, tuve que hacer un poco de revisión de mi adolescencia, porque realmente mi adolescencia coincidió también con el periodo de la adolescencia de estas tres amigas. O sea, que el proceso de documentación fue bastante simple. Tan solo tuve que recordar qué me ponía, qué tipo de ropa, qué escuchaba, en fin, qué me gustaba.
Y la verdad es que la adolescencia para mí fue bastante complicada. Para comenzar, porque era como una versión femenina de Harry Potter. Ese era mi aspecto. Nunca fui una chica popular. Siempre digo que nunca tuve novios de adolescente.
Se me hacía difícil también labrar amistades cuando era adolescente. Se me da mucho mejor hoy en día de adulta.
De hecho, hoy en día tengo las amigas que me hubiera gustado tener cuando era adolescente.
Y en ese sentido, siempre digo que, si se me diera la posibilidad de subirme a una máquina del tiempo y con solo pulsar un botón volver a la edad de diecisiete años, diría un rotundo «no», ni hablar. Es que no aceptaría esa oferta. Se me daba fatal ser adolescente. Tenía las mejores notas de clase, tocaba el violín. O sea, fatal.
El llanto de los muertos es una lectura ágil, con las dosis justas de suspense, con giros de guión, pero a mí lo que más me gusta es el elenco de personajes, bastante corrientes, bastante de andar por casa.
Sí, sin lugar a dudas [Camilla Läckberg se queda un momento pensando; blusa leopardo, pelo recogido, pendientes de estrella, ojazos; mueve mucho las manos, para continuar explicando:]. Yo también creo que vuelvo mucho a la sociedad de Fjällbacka. Y a todo tipo de personajes que habitan ese pueblo. Y muchos de los personajes de mi libro se encuentran inspirados por personas reales.
No son idénticos para que no sean identificables, pero sí que hay una clara inspiración. Recuerdo, por ejemplo, a medida que crecí en el pueblo, que teníamos a la señora alcohólica, teníamos el personaje también de la familia elegante que prestaba mucha atención a las apariencias, o la madre soltera con todas sus dificultades; todos estos personajes vuelven a habitar mis libros porque son los personajes que habitaron también mi infancia creciendo allí.
Siguiendo con los personajes, en el libro hablas de las madres. Hay muchas tipologías: la sobreprotectora, la ausente, la manipuladora. Es un tema muy presente en tu obra, ¿por qué te interesa tanto explorar a las madres?
Yo creo que es porque justamente me convertí en madre en el mismo momento en que realmente me labré una carrera como escritora, es decir, mi primer hijo nació yo creo que con una semana de diferencia del momento en que se aceptó mi primer libro para la publicación.
Todo mi proceso de escritura se ha visto acompañado por muchas reflexiones sobre la maternidad, porque cada nueva maternidad, tengo cuatro hijos, también ha dado lugar a situaciones nuevas. Es un tema sobre el que he reflexionado muchísimo. Y también, cuando eres madre, conoces otras madres muy distintas. Hay veces que te preguntas, como madre, si te preocupas por tus hijos, cuando yo lo daría todo por mis hijos.
También he de decir que es un tema casi sagrado. Tenemos esta figura sagrada de la madre, cuando en realidad hay muy pocas madres.
Pero sí, diría que es mi tema en absoluto principal y, en ese sentido, tengo que agradecer a mis niños justamente haberse convertido en mi tema principal de escritura.
Hay muchas madres que no han sido sagradas.
Camilla, volviendo un poco al pasado, a la primera novela de Fjällbacka, ¿te hubieras imaginado todo este éxito, todo lo que ha sido luego: libros de cocina, programas de televisión…? ¿Cómo ha sido esa evolución y cómo te notas como escritora?
Realmente jamás me hubiera imaginado que iba a terminar, por ejemplo, mostrando mi trasero en “Bailando con las estrellas”. Es lo que puedo decir, desde la publicación del primer libro.
Mi vida se ha convertido un poco en un circo durante estos más de veintitrés años. Me han leído cuarenta millones de personas. El libro se ha publicado en sesenta países distintos. He tenido la oportunidad de conocer a muchísima gente. Nunca me hubiera imaginado que me voy a convertir en una figura pública y que mi vida privada sería parte de titulares de prensa.
También he tenido la oportunidad de participar en esos programas de televisión, lo cual ha sido tremendamente divertido, no solo bailando con las estrellas, sino también “MasterChef”. En fin, son cosas que nunca jamás me imaginé.
Y en cuanto a mi evolución como escritora, yo creo que lo que más ha cambiado desde el principio ha sido mi nivel de confianza. Cuando escribí La princesa de hielo, me sentía muy insegura. De hecho, me tomó dos años y medio terminar con la escritura del libro porque siempre resurgía una voz en mi cabeza que me decía: ¿Quién te crees que eres? ¿Quién crees que va a leer tu libro? Y eso me forzaba a detener el proceso de la escritura, y luego retomarlo.
Fue muy difícil, sobre todo por mi enorme inseguridad. Pero creo que hoy en día, como sé que tengo un grupo de lectores, sé que tengo una habilidad para poder unir distintos hilos argumentales. Y también soy muy consciente de que todos y todas mejoramos con la práctica y con la experiencia, y eso se aplica a todas las profesiones.
Y también, otra cosa muy importante para mí, es seguir desarrollándome como escritora. Es decir, cuando estaba en la cúspide del éxito con La bruja, fui a la editorial y les dije: me voy a tomar un descanso. ¡Pensaban que estaba absolutamente loca! Y más loca aún cuando les dije: no, el próximo proyecto que voy a hacer creo que va a ser una combinación entre Sidney Sheldon y a ver qué sale. En ese momento, dejar de escribir sobre esta serie era decir: por qué no te vas a dormir, lo piensas un poco y ya nos vuelves a decir qué decisión has tomado. Pero en realidad fue la mejor decisión que he podido tomar, porque me mantuvo activa, porque pude dedicarme a otros proyectos, escribir para televisión, escribir libros de cocina…
Al final, hoy en día, más que llamarme a mí misma escritora, me llamo una relatora de historias, porque eso me da también mucha más libertad y también me permite saciar mi enorme curiosidad.
Cuentas en El llanto de los muertos, en tercera persona, el presente de la historia; y en cursiva y en primera persona, el pasado. ¿Por qué has decidido contarnos esta historia de esa manera?
Porque quería realmente que los lectores tuvieran la oportunidad de conocer a la víctima, de conocer su voz, de conocer su personalidad.
Y he utilizado este estilo narrativo un poco como un truco narrativo para generar empatía entre los lectores y las lectoras con respecto a la víctima, pero también porque creo que la víctima siempre tiene que ser el foco de la historia.
Planteas en el libro qué se puede reparar cuando ya ha pasado media vida. ¿Crees que existe una fecha de caducidad para la justicia o para el perdón? ¿O que la verdad siempre merece la pena, aunque llegue 30 años tarde?
Yo creo que la verdad siempre vale la pena. Yo miro muchísimo eso, de hecho, si comienzo a hablar ahora, no terminamos nunca.
Veo también muchos de esos que llamamos casos fríos, ¿no?, que son los casos que no han sido resueltos durante muchísimo tiempo. Y en algunos de estos casos, las familias reciben justicia habiendo pasado 50 años desde que se dio el caso. Y siempre vale la pena.
Ahora en Estados Unidos, pero también en Suecia, de manera muy reciente se comienza a utilizar el historial de ADN de la familia para resolver muchos de estos casos que han sido anónimos, que en Estados Unidos por lo general siempre se recibe el mismo nombre, de John Doe o Jane Doe.
Finalmente, estos casos de total anonimato ahora tienen un nombre y se pueden reunir, por ejemplo, los restos mortales con sus familias y se pueden resolver casos de asesinatos o violaciones. Se ha aprobado el uso del ADN de la familia recientemente en junio de este año en Suecia, y ya permitió, por ejemplo, resolver un caso de estos llamados fríos que tenía que ver con el acuchillamiento de un niño pequeño y de un profesor, y 20 años más tarde encontraron al culpable.
Gracias al hecho de que ya está permitido el uso del, digamos, rastro familiar del ADN se han podido resolver muchísimos casos que llevaban cerrados durante 30 años.
Para dar una respuesta a tu pregunta, yo no creo que haya una fecha de caducidad para el ejercicio de la justicia. Y, de hecho, si se tratara, por ejemplo, de un caso de un hijo mío, yo creo que me importaría bien poco que hayan pasado 20, 30, 40 años, siempre y cuando se haga justicia. O por lo menos poder tener respuestas.
Y Camilla, ¿de dónde surge el personaje de la plañidera?
La plañidera ha sido la semilla un poco para este libro. Y surgió a partir de un artículo que leí.
Yo nunca había escuchado acerca de estos personajes. Es verdad también que cuando algo me interesa entro en este momento de hiperatención. Me puedo pasar horas documentándome sobre eso y fue lo que me pasó un poco con el tema de la plañidera.
Como en muchos de mis libros abordo el tema del duelo, me parecía que era un personaje interesante de incluir y de hecho di con el título del libro antes inclusive de concebir la historia en su totalidad, porque el título en sueco [Gråterskan] quiere decir justamente la plañidera y creo que tiene que ver también un poco por el tema de que hoy en día nos va muy mal con el duelo, ¿no?. En el pasado, llevamos mucho mejor el duelo porque las personas tenían doce hijos, de los que cinco morían. Casi como que el duelo era parte de la vida.
Hoy en día no es así. Nos sentimos tremendamente incómodos con el duelo, no sabemos cómo lidiar con él. Entonces me parecía muy bonito incorporar a un personaje que acompañara a las personas en el duelo y que lo incorporara como una parte natural y más de la vida.
Mmmm, antes has dicho que te interesaba dar voz a la víctima. Lo haces en primera persona para contar el pasado, acompañada por canciones de la época, 30 años atrás. Fijándonos en «Loser» de Beck. ¿Es la canción que recoge el tema central de la novela?
Sí, yo creo que lo has captado muy bien. Creo que esa es la canción que probablemente recoge todo el sentido, el tema principal del libro.
Realmente escogí canciones que yo solía escuchar cuando tenía esa edad y me he pasado muchísimo tiempo para escoger la canción correcta para la entrada correcta del diario. Y es parte de esta capacidad que tengo de hiperconcentración, que a veces también puede ser un incordio.
Cuando estuve escribiendo la serie con Henrik Fexeus [la trilogía de El mentalista], era un problema porque él es igual que yo. Por ejemplo, durante la serie, una vez nos pasamos cuatro horas investigando sobre espadas alemanas. Luego otra vez comenzamos a investigar sobre un tipo de arte de nudos japoneses, nos pasamos seis horas. Realmente cuando juntábamos fuerzas, pues eso podía llevarnos a pasar mucho tiempo en este estado de hiperconcentración.
También usaba eso como táctica de manipulación con Henrik Fexeus, porque él se enrolla muchísimo, comienza a hablar muchísimo de las cosas. Entonces, cuando lo quería cortar para poder tener un poco de tiempo para poder escribir, yo le decía: ¿no has leído ese artículo que trata sobre tal tema?
Sí, me voy a poner a googlear ahora.
Y ya sabía yo que iba a tener cuatro horas para escribir en paz.
Cuando se lo expliqué, obviamente una vez que habíamos terminado la serie, le dije: sí, se trataba un poco como cuando tratas de lanzar la pelota al perro. Era como que le lanzaba una pelota y yo tenía un tiempo para poder escribir con tranquilidad.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Magnus Ragnvid
INTÉRPRETE: Vilma Crovetto
Camilla Läckberg
Editorial Planeta, 560 pp., 23,90 €
Sinopsis:
El mal nunca muerte.
El esperado regreso a Fjällbacka de Camilla Läckberg, la autora de novela negra más importante de Europa, con más de 40 millones de ejemplares vendidos en más de 60 países.
Treinta años atrás, las adolescentes Sofie, Ellen y Magdalena eran inseparables y el futuro parecía prometerles una felicidad sin fisuras. Hasta que una noche, Sofie desapareció sin dejar rastro y nada volvió a ser igual en Fjällbacka.
Ahora y tras un hallazgo fortuito sobre el caso, Patrik Hedström y sus compañeros de la comisaría de Tanumshede retoman la investigación, mientras su mujer, la escritora Erica Falck, incapaz de mantenerse al margen, decide indagar por su cuenta. Sin apenas pistas, quizá la anciana Aino, la plañidera, la mujer que llora por los muertos, sea la única capaz de arrojar luz sobre las preguntas del pasado que aún proyectan su sombra sobre el presente.
Porque hay alguien dispuesto a todo para que la verdad permanezca enterrada para siempre.



