«…¿Que quieres controlar a otras personas? Uno de los métodos de inducción consiste en provocar el agotamiento mental del sujeto; atiborrar al sujeto con tantos detalles que acabe perdiendo la capacidad de centrarse en uno solo de ellos.
Cansarlo hasta que la vista se le enturbie.
Si es preciso, imagínate a una persona. Una persona no tan joven como para dar a cada visita a la peluquería el valor de un empezar de cero. Una persona lo bastante mayor como para recordar cuando la parte superior de los parabrisas estaba teñida de azul. ¿Te lo imaginas? Día tras día, un cielo azul. Qué optimismo.
Con eso tenemos para empezar…»
Estas frases son de la novela Inducción por shock de Chuck Palahniuk, publicada por Random House y que desde el 9 de julio está en todas las librerías. Es una sátira, llena de humor negro y crítica social, que profundiza en la estructura de la educación moderna, la manipulación mediática y la mercantilización de la juventud, para que los lectores cuestionen los sistemas que moldean la identidad, el éxito y la cordura.
En un futuro no muy lejano, a partir de 2032 y años posteriores, Samantha Deel, una adolescente bastante ingeniosa y muy lista, vive en lo que es el fin, del fin, del sueño americano, entre sus trofeos a la Mejor Vocalista de canto coral acumulando polvo, en la sórdida vivienda de un barrio marginal, donde reside con su madre, que bebe vino directamente del envase de cartón, su padre, que vierte un chorrito de vodka en el frasco de Percodan, y su tío, en silla de ruedas, un delincuente sexual registrado, que murmura una y otra vez la palabra “aguacate” y al que ella tiene que cambiarle los pañales sucios todos los días.
La impactante voz de Sam es su única salida para escapar de semejante panorama. Eso es lo que ella pensaba, pese a las trabas de su familia. Hasta que habla con la señora Terry, la profesora de Estadística de su instituto, “el insti de los suicidios”, y pasará, de una jovencita gorda y fea con poco o ningún futuro, a transformarse en un objetivo ferozmente consciente de sí misma en una «subasta» corporativa para jóvenes brillantes, encarnando tanto a la víctima que es, o que fue, como a la famosa que será. Su intento de forjarse una carrera profesional de éxito en un sistema podrido, lleno de ruido y furia, impulsa toda la novela.
Sam ahora es propiedad en la “subasta” de Greener Pastures: «…una bolsa de trabajo. Esta organización en la sombra monitoriza pruebas estandarizadas para identificar a los niños más prometedores de cada generación. A dichos niños se los controla a lo largo de su juventud, y en cuanto entran en la primera edad adulta, Greener Pastures les ofrece papeles de liderazgo a escala mundial… Y es que la política y el comercio son cosas demasiado importantes como para dejarlas al albur del azar. Greener Pastures evita de este modo posibles quebraderos de cabeza a la hora de elegir heredero o sucesor. Se recluta a los candidatos más brillantes y compatibles para que tomen el timón del mundo… Greener Pastures se encarga de poner parches en gobiernos y grandes empresas… Es la vía directa de la escuela al palacio…»
Y todo esto, Sam no puede contárselo a nadie. Hablar significa la descalificación (o cosas peores, igual que en el cuento “Basta S. A.” (1978), de Stephen King). Su cuerpo vibra con cada puja, con cada alerta de su móvil, con cada tic del precio que nunca ha aceptado.
Chuck Palahniuk nos habla en su novela de la inducción por agotamiento mental o la inducción por fraccionamiento. Estos elementos reflejan la manera en que los medios de comunicación, la educación y la cultura manipulan la conciencia, controlando sutilmente a los individuos, mientras nos venden la ilusión de libertad.
Un tema bastante trágico es, a lo largo de la obra, los suicidios estudiantiles, que se renombran de una manera más suave. Palahniuk difumina la línea entre la muerte y la liberación, preguntándose si escapar del control social es realmente posible o, incluso, moral.
Hay que mencionar que su escritura es, como siempre, cortante, contundente, meticulosamente enfocada para desorientar y provocar. Emplea una narrativa fragmentada, llena de imágenes recurrentes, digresiones que llevan a otras digresiones y puntos de vista que cambian de continuo. Las frases se repiten, rompen patrones y sumergen al lector en una especie de trance, actuando como un estribillo que calma y protege, aparentemente, a Sam del caos a su alrededor.
El tono oscila entre la bufonada y la sinceridad más dolorosa. Palahniuk disfruta escribiendo sobre cosas que, tal como nos las presenta, son casi caricaturas: suicidios que se muestran al ultimísimo detalle, audiencias gubernamentales sin razón de ser, dinámicas familiares peor que grotescas. Pero no olvida una cierta mirada crítica. Contrapone momentos de humor absurdo con una vulnerabilidad emocional que parece genuina. La voz de Samantha sostiene ese tono: feroz, desesperada, inteligente y, a menudo, terriblemente honesta.
Inducción por shock es una historia que examina cómo se moldea la identidad cuando es forzada. También es un grito lleno de dolor y melancolía para una juventud agarrotada por la falta de objetivos vitales, la medicación en exceso y el continuo estar bajo la mirada de alguien, puesta a prueba por alguien y juzgada por alguien.
Porque, como se dice en la página 146: «Estar siempre a la altura de las grandes expectativas ajenas tiene que ser por fuerza agotador.»
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Adam Levey
Chuck Palahniuk
Editorial Random House, 240 pp., 20,90 €
Sinopsis:
Los alumnos más brillantes y prometedores de un instituto de reputación impecable empiezan a desaparecer. Uno tras otro. Todos parecen suicidios. Pero bajo esa sucesión de tragedias se esconde algo mucho más siniestro.
Desde que nacen, estos jóvenes son observados, clasificados y evaluados por Greener Pastures, una plataforma secreta donde los más ricos del mundo rastrean y pujan por el talento del mañana. Las mejores notas, los expedientes perfectos y las actividades más singulares pueden convertirte en la presa más codiciada. ¿La recompensa? Una fortuna descomunal. ¿El precio? El resto de tu vida.
En este despiadado instituto, que solo Chuck Palahniuk podría imaginar, perseguir tus sueños sale caro, pero venderte lo cuesta todo. Con el pulso de un thriller y la violencia satírica de sus mejores novelas, Inducción por shock es una crítica incendiaria al poder, al privilegio y a la gran mentira de la libertad de elección.




