El autor, creador de series como Médico de familia y Compañeros, narra la historia de su familia a partir de la Guerra Civil y el impacto que el trauma arrastra en varias generaciones.
“Queríamos querernos, pero querer querer no es lo mismo que querer”, resume el autor sobre el impacto de la enfermedad en su familia.
Madrid, 14 de abril 2026.- Manuel Valdivia, creador de series tan populares como Médico de familia y Compañeros, publica su primera novela Querer o no querer. El libro bucea en la salud mental de la España de posguerra a partir de una historia familiar atravesada por el trauma, el silencio y la huella emocional de varias generaciones.
La novela toma como punto de partida la figura de su madre, marcada por los traumas infantiles que dejó la Guerra Civil en ambos bandos y por una psiquiatría sometida al marco moral y social del franquismo. Aunque nace de una experiencia íntima, el libro se convierte en una mirada más amplia sobre la memoria, la enfermedad y la vida cotidiana de quienes aprendieron a convivir con ambas cosas sin entenderlas del todo. “He escrito para recordar, pero también para olvidar”, explicó el autor durante la presentación celebrada en el Ateneo de Madrid.
Uno de los pasajes más duros del relato resume esa doble violencia, la histórica y la médica. “Mi madre estuvo a horas de ingresar de por vida en Ciempozuelos. Lo impidió mi abuela, pero a cambio aceptó una lobotomía”, confesó Valdivia. Aun así, el autor insistió en que el centro del libro no está solo en el origen del daño, sino en sus consecuencias. “La guerra estaba en el origen, pero lo que nos marcó de verdad fue el día a día de la enfermedad”. Ahí aparece una de las claves de la novela: esa “doble vida” entre lo que la familia mostraba fuera y lo que ocurría dentro de casa. “Queríamos ser felices, queríamos querernos, pero querer querer no es lo mismo que querer”.
Retrato de la sociedad
Más allá de la reconstrucción del trauma, Querer o no querer plantea una reflexión sobre la memoria democrática desde lo pequeño, desde las formas concretas de vivir, resistir y seguir adelante. “No es solo contar lo que pasó en la guerra o en la represión, también es contar cómo vivía la gente, cómo salía adelante”, señaló el autor. En una historia tan dura como la de Valdivia también hay sitio para los momentos de felicidad, pequeñas rendijas de luz que los hijos, dijo, aprovechaban más que nadie. “Los días de piscina en el Parque Sindical, las tardes de cine en Usera o el primer viaje al mar en Cullera dentro del Renault Cuatro Latas”.
La presentación reunió a voces procedentes del periodismo, la psiquiatría y la universidad. Intervinieron la periodista Ángeles Caballero; Ana Conseglieri, presidenta de la Asociación Española de Neuropsiquiatría y psiquiatra del Hospital Universitario Infanta Cristina, y Agustín García Matilla, catedrático de comunicación audiovisual y vicerrector de la Universidad de Valladolid, que actuó como moderador. Entre los asistentes estuvieron también María Garralón, Miguel Rellán y Belinda Washington.
Caballero subrayó la dimensión de género del libro y el modo en que muchas historias parecidas permanecieron durante décadas en una penumbra social y familiar. “España está llena de Conchis”, afirmó, en alusión a la madre del autor. Su intervención apuntó a una realidad que la novela expone con claridad: durante mucho tiempo, a muchas mujeres se las encerró en expresiones como “estar mal de los nervios”, una fórmula que servía para simplificar sufrimientos mucho más complejos y para negarles un verdadero margen de decisión sobre sus propias vidas.
Documento con valor histórico
Conseglieri situó el relato en la evolución de la psiquiatría española y recordó que muchas experiencias traumáticas “quedaban fijadas en el psiquismo” y se transmitían de forma generacional. También señaló que la atención en salud mental durante el franquismo estuvo marcada por instituciones masificadas, escasa profesionalización y prácticas como el electroshock o la psicocirugía, dentro de un sistema profundamente condicionado por el entorno político y social.
García Matilla puso el acento en la calidad literaria del texto y en la precisión con la que Valdivia reconstruye una historia familiar sin perder de vista el retrato de época. Destacó su “escritura depurada” y la distancia narrativa con la que aborda un material especialmente íntimo. A su juicio, el libro mantiene la tensión de principio a fin hasta el punto de que “podría ser una serie o una película” sin perder su valor literario.
Miguel Rellán definió la obra como “un documento” con valor histórico y sociológico, además de literario. La presentación incluyó la lectura de fragmentos por parte de María Garralón y la proyección de material audiovisual con testimonios familiares. El encuentro dejó abiertas algunas de las cuestiones que atraviesan la novela, la convivencia con la enfermedad, los silencios familiares y la manera en que la historia colectiva se instala en la vida privada.
Fuente: Thankium Media








