«…No son malos del todo.
Si hubiese un modo de exprimirlos para extraerles el jugo, dicho jugo no sería del todo imbebible, no; a veces, por debajo del amargor envenenado, quedaría un regusto dulce. Si hubiese un modo de pasarles una apisonadora por encima para convertirlos en láminas planas, esas láminas no serían totalmente opacas e inquietantes como el fondo de los mares, no; tendrían alguna que otra transparencia y nervaduras que les darían una apariencia vulnerable. Si hubiese un modo de reducirlos a un polvo fino, ese polvo no sería del todo tóxico, no; algunas partículas flotarían a la luz del sol y, al mirarlas, podríamos adivinar un baile inocente…»
Estas frases son del comienzo de La noche en el corazón de Nathacha Appanah, novela publicada por AdN Editorial y que desde el 17 de septiembre está en todas las librerías.
Premio Femina 2025, Choix Goncourt España 2025 y finalista Premio Goncourt 2025, es una obra que entrelaza tres historias de mujeres víctimas de violencia por parte de sus respectivas parejas. En el filo entre la fuerza y la humildad, Appanah escruta el insoportable enigma del feminicidio conyugal, cuando la noche cerrada sustituye al amor.
Nacida en Mahébourg (Isla Mauricio) en 1973, Nathacha Appanah es autora de una sólida trayectoria que la ha convertido en una de las figuras más respetadas de la literatura francófona. Periodista de formación y colaboradora de medios como Le Mauricien, France Culture o Géo Magazine, vive en Francia desde 1998.
Por La noche en el corazón, su reciente novela, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Nathacha Appanah, para que nos la presente a los lectores de Qué Leer.
Nathacha, por favor, haznos una sinopsis de tu libro.
La noche en el corazón es un libro que intenta mostrar el destino de dos mujeres que fueron matadas por su marido.
Tiene un ámbito literario muy amplio, porque es un libro que incluye, a la vez, la escritura muy precisa de la ausencia y también la escritura de la memoria y de la temporalidad; puesto que las dos mujeres no nacieron en el mismo país, fueron asesinadas con veinte años de intervalo; y yo llego de una forma un poco, digamos así, de puntillas, porque cuando me enteré de la muerte de Chahinez Daoud en 2021 pensé, y repensé, la forma en la que yo también había corrido para escaparme de un hombre.
La noche en el corazón es un libro que mezcla tres historias, que entrelaza tres historias, y yo tengo la impresión, sobre todo, de que intenta mostrar las tres historias, vistas a la luz de nuestra condición humana y de nuestro lenguaje.
¿Y cuál fue la chispa para ponerte a escribir tu libro: algo leído, una experiencia, un recuerdo…?
Me gusta mucho la palabra “chispa”, porque para mí, efectivamente, fue una chispa que se reveló como algo ardiente.
Y realmente nació después de la muerte de Chahinez Daoud, al día siguiente, cuando me enteré en la radio. Y el horror de su muerte era algo que me sobrepasaba y al mismo tiempo la entendía, como rara vez puedo entender algo.
Comprendía su trayectoria, su vida, sentir su miedo. La forma en la que murió en la calle, me hizo pensar en la muerte de mi prima Emma, que también murió en la calle, aplastada por su marido, atropellada por su marido.
Durante la semana siguiente a su muerte, hubo una curiosa sedimentación entre mi experiencia de escritura, mi experiencia de mujer, mi experiencia de ciudadana y, tal vez, mi experiencia de madre, en el sentido de que mi hija tenía catorce años en esa época, todavía era adolescente.
Todo eso se mezcló, como para intentar encontrar una sola voz que dijese, a la vez, la infancia, la adolescencia, la edad adulta, el amor y cómo el amor, digamos, convive mano a mano en esos casos de forma tan cercana con la muerte.
La trama, Nathacha, en ella se cuenta la vida de tres mujeres: Chahinez, Emma y la narradora: todo se cuenta desde el punto de vista de la narradora… metes noticias, correos electrónicos, listas de cosas… ¿Por qué has utilizado esta estructura?
El tema de la estructura formal de la lengua es nuclear en todo proyecto literario, y lo es [por supuesto] en mis proyectos literarios. Hay que decir que, cuando empecé a pensar en este proyecto, me lo planteaba esperando que el libro fuese algo global; todas esas mujeres pierden su integridad física, espiritual, mental, social, cultural; y esperaba que pudiese formar una especie de nuevo cuerpo para poder ofrecérselo a esas mujeres. Pero no sabía realmente cómo proceder.
Resulta que, cuando empecé a concebir este libro, pensaba que este proyecto era tan loco y todavía tan difuso que tal vez no lo iba a terminar nunca, que sería un libro que estaría constantemente escribiendo, porque no lograría crear ese nuevo cuerpo, ese cuerpo vivo del que hablo.
Y eso me dio, de una forma extraña, mucha libertad.
Es decir, cuando en la escritura me venía la ausencia, el silencio, yo intentaba describir ese silencio con las pocas palabras del silencio.
Cuando me venían momentos muy precisos, muy documentados, [eso] no me impedía ser precisa, argumentar, dar detalles, el poner detalles y luego darle como una forma clínica a estos detalles. Me parecía que ese cuerpo vivo que es el libro, que es la misión de este libro, tenía que incluir ese lenguaje para poder decir con precisión cada cosa. Porque está la precisión del presente de Chahinez Daoud, también estaba mi presente, pero también estaba la temporalidad borrada de Emma y mi propia temporalidad oculta, que es cuando yo tenía diecisiete años. Y también estaba la temporalidad de lo que queda.
¿En qué idioma? ¿Cuál es el lenguaje que se puede utilizar para lo que queda, para el recuerdo, para la memoria de los que sufren, y que se ve rodeada de presión mediática, periodística, esas personas que quieren aferrarse a algo, a la persona que han amado?
Así es como puedo explicar esa multitud de voces.
Entendido… La narradora: ¿cuánto hay de ficción en ese personaje?
Todos los capítulos con título son ficción. Son una forma de escritura poética sobre lo que no existe: la memoria de las madres, la memoria de los lugares, la memoria de la infancia, de los lugares de infancia.
Y en cuanto a la narradora, hay poca ficción.
Tal vez está la recreación a partir de una memoria que durante mucho tiempo quedó congelada. Para explicar esto de una forma un poquito más clara, esta parte que tiene que ver con la narradora, como dices -me gusta eso de que hablemos de la narradora, porque cuando se escribe un libro hay que saber el lugar desde el que se escribe, dónde nos situamos-, yo no quería contar eso. Éste no es mi libro número doce y siempre he escrito ficción. No, no es algo que quería.
Casi me sentí llamada por la muerte de Chahinez Daoud, por el recuerdo de mi prima Emma. Y esta historia no la he olvidado, ni ocultado. La he transportado conmigo como se transporta una planta y que no se riega, pero la planta no muere, sencillamente se queda un poco reseca, no muere. Y a partir del momento en el que la observaba, que intentaba recordar, floreció esa planta, echó hojas nuevas y me recordó hasta qué punto la memoria es un músculo, la memoria espera, la memoria es como un fantasma que se te aparece.
Nathacha, qué bien cuentas la vida de las tres protagonistas de tu novela. Pero ese argumento, ¿lo tenías definido así desde el principio o ha tenido variaciones mientras escribías?
Se desarrolló progresivamente esta narración porque yo trabajo así. Es decir, leo mucho, me documento, me voy a ver a las familias.
En este caso, intento encontrar cosas. Por ejemplo, he intentado durante muchos meses recuperar el expediente del proceso de Emma, que ya no existe, que creo que fue destruido, pero no tengo la prueba.
Y en realidad, cada vez que, cómo decirlo, que me encontraba con un obstáculo, me parecía que [eso] decía algo de esta historia que era difícil de contar. Decía del silencio que rodea a estas mujeres. Hablaba del peso de la vergüenza en el caso de algunas mujeres.
Y has dicho tú que narro bien sus vidas. No tengo esa impresión, porque hay muchas sombras. Porque, en el caso de Chahinez Daoud, su muerte fue tan reciente, cómo decirlo, tan actual, tan horrible, así que es una muerte que te deja paralizada, que, al menos durante el primer año, los miembros de su familia no eran capaz de imaginarla de otra forma que no fuese en la muerte.
En cuanto a Emma, ella fue totalmente borrada. Y me hubiese gustado saber más de ella. Pero hay muchas partes, muchos fragmentos de sus vidas, de la de las dos, que cayeron en el olvido.
Pero también he respetado la no transparencia de ciertas cosas.
Aunque los padres me habían autorizado el contar la vida de su hija, por ello me dijeron todo. No era una investigación, no era una investigación de la verdad completa. Sencillamente fue una tentativa de pensar cómo esas cosas pueden ocurrir hoy, cómo pudieron ocurrir hace veinte años, cómo se puede escapar y cómo ocurrían hace mucho, mucho tiempo.
La noche en el corazón tiene un estilo claro, muy musical, de gran sensibilidad. Pero, ¿por qué no hay diálogos en la novela?
Es una pregunta muy interesante, porque, aunque suene extraño, es un trabajo de documentación y de investigación que he realizado muchas veces sin hablar.
A veces acompañaba, pero sin hablar, sin decir nada.
Y esos diálogos siempre se veían interrumpidos cuando existían. Siempre era algo como fragmentos de vida, trozos de vida que llegaban a mí, lo que explica la falta de diálogo.
A lo largo de la escritura pensé en eso. Me di cuenta de que había muy pocos diálogos, muy poco intercambio, muy poca conversación. Y me dije, eso es porque hay partes de este libro que dialogan con el lector, el lector eventual, que observan, que toman al lector como testigo y es un diálogo con él.
No hay diálogos, pero, efectivamente, tu libro dialoga con el lector, lanza preguntas, sobre todo la pregunta: ¿por qué alguien mata a su mujer o a su exmujer…? Que te mate la persona que dice amarte, ¿qué respuesta hay a esto?
Si yo tuviese una respuesta clara, si tuviese una respuesta sencilla, y que hubiésemos podido, a partir de las cinco y cuarto [Nathacha Appanah; melena larga lisa, grandes ojos marrones, camisa de rayas finas; mira la hora en este instante de la entrevista y prosigue:], convertirnos en extremadamente conscientes de estas historias y, cuando nos hacen preguntas, respondiéramos: eso es lo que hay que hacer… Pero son historias tan complejas porque creo que nacen en ese lugar íntimo, privado, tan privado, que es el hogar, que es la vida conyugal, que es el ámbito doméstico.
Y aquí, al principio, en estas historias, está el amor, está el cuerpo, está el deseo. Están todas esas cosas que son muy bellas de imaginar para nosotros como seres humanos.
Y cuando esto da un giro, a menudo lo hace de una forma muy subrepticia, perniciosa.
Por ejemplo, escribiendo este libro, escribiendo esta parte en la que la narradora va a casa de ese hombre mucho más mayor que ella por primera vez y ocurre un suceso y él le da un poema; escribiendo esa parte entiendo exactamente lo que ocurrió ahí, lo que se jugó: del orden de lo que se tomó y de lo que fue ofrecido; pero en aquel momento no lo sabía.
Por lo tanto, me gustaría decir que tengo una respuesta clara. Pero creo que harían falta varios libros.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Francesca Mantovani. Gallimard
INTÉRPRETE: Ismael Cherif
Nathacha Appanah
AdN Editorial, 248 pp., 20,95 €
Sinopsis:
PREMIO FEMINA 2025
CHOIX GONCOURT ESPAÑA 2025
FINALISTA PREMIO GONCOURT 2025
«Con esas noches y esas vidas, con esas mujeres que corren, con esos corazones que luchan, con esos instantes tan agobiantes que no encajan en la medida del tiempo, había que hacer algo. La imposibilidad de la verdad completa está en cada página, pero también la búsqueda desesperada de una justicia lo más cerca posible de la vida, de la noche, del corazón, del cuerpo, del alma. De estas tres mujeres, había que empezar por la primera, la que acaba de cumplir veinticinco años cuando corre y que es la única que sigue con vida hoy. Esa mujer soy yo».
La noche en el corazón entrelaza tres historias de mujeres víctimas de violencia por parte de sus respectivas parejas. En el filo entre la fuerza y la humildad, Nathacha Appanah escruta el insoportable enigma del feminicidio conyugal, cuando la noche cerrada sustituye al amor.



