«…Estoy en Budapest, haciendo dibujitos en un festival del cómic.
El contexto es relajado.
Mesitas en la calle.
Unos cuantos frikis del cómic, algún italiano de Erasmus.
Digo las típicas cosas para dar conversación.
La Liga para el Napoli.
Dónde se come aquí un goulash bueno.
Cómo son los nazis húngaros… »
Estas frases son de las viñetas de la página 7 del cómic En el nido de las serpientes, de Zerocalcare, publicado por Reservoir Books, y que desde el 23 de septiembre está en todas las librerías. En este volumen se recogen las tres historietas que Zerocalcare publicó en la revista Internazionale sobre el proceso judicial que vivió en Hungría la activista antifascista italiana Ilaria Salis, junto a otros acusados. Asimismo, incluye una extensa crónica inédita sobre el caso legal de Maja T., que proporciona más contexto sobre ese mismo proceso judicial.
Pues bien, el día anterior, o sea, el 22 de septiembre, Zerocalcare dio una rueda de prensa online presentando En el nido de las serpientes. Vía Zoom, el conocido autor italiano -delgado, cabeza afeitada, camiseta negra, bandera pirata al fondo de una pared- estuvo como siempre muy hablador, cautivando con sus comentarios a todos los que nos habían invitado, tras la presentación de Pablo Biosca, como moderador de la rueda de prensa, y de Jaume Bonfill, su editor.
Precisamente Jaume Bonfill, dio el primer paso, diciendo que:
“…Creo que Zerocalcare no necesita presentación. Este año está siendo un autor muy destacado para nosotros. Creo que no solamente en España, sino en muchos países también, por el estreno de una nueva serie en Netflix, Due Spicci, que aquí se llamó Por cuatro perras, con un incremento de su notoriedad y su popularidad en España, más si cabe.
Y en esta ocasión el libro que presentamos sí que es un cierto cambio de registro. Zerocalcare vuelve en En el nido de las serpientes a un tono y a un género que había cultivado en otros libros de ámbito más periodístico, como en sus otros libros dedicados a la causa kurda, Kobane Calling y No Sleep Till Shengal.
Y en esta ocasión lo que hace es un viaje al corazón de Europa.
Una manera muy rápida de definir este libro es que es un libro sobre el auge de la extrema derecha. [Pero] Creo que es muchas más cosas que eso.
Yo creo que es un libro en donde él examina de cerca un proceso judicial que ha tenido lugar en Hungría, y que no solamente habla del auge de la extrema derecha, sino que creo que es una prueba, un test de estrés de lo que es la Unión Europea, de un cierto amparo judicial y estructural a movimientos radicales de extrema derecha. Y al crecimiento preocupante del punitivismo, del castigo a la disidencia, de poner todas las todas las fuerzas que hay al servicio de castigar a quien tiene un orden diferente.
Y creo que, en ese sentido, Zerocalcare traza una crónica argumentada, en la que se posiciona, y muy detallada, nada simple, rehuyendo de maximalismos. Y creo que hace un análisis certero de hacia dónde va, por desgracia, este continente y los países que forman parte de la Unión Europea…”.
A partir de esta presentación de Jaume Bonfill, se empezaron a lanzar las primeras preguntas, por ejemplo, hablando de la estructura del libro, que en En el nido de las serpientes había como menos presencia física del autor, que es más un testigo, un hilo conductor, es decir, tenía menos protagonismo activo.
A lo que Zerocalcare dijo:
“…en realidad este libro nació de manera un poco rara, porque la primera parte del libro se publicó en una revista y tenía que contar simplemente la historia del juicio a Ilaria Salis.
Después empecé a hacer pequeñas actualizaciones para la misma revista. Y después, cuando quise contar la historia de Maja T., también pensaba hacer unas treinta páginas, no más que eso, para la misma revista.
Entonces, muy a menudo, cuando hago cosas para esa revista, que se llama Internazionale, intento hacer que mi presencia se quede un poquito en la trastienda. Intento ser el medio a través del cual se cuentan otras historias, porque, además, yo no estoy en el centro de esta historia; no es algo en lo que yo tenga que pensar cómo contar la historia; a mí me cuentan cosas y yo las cuento como si fuera una crónica de algo que me han contado.
Cuando intenté hacerlo con Maja T., fui a Alemania a entrevistar a sus familiares, los amigos y amigas, me di cuenta de que no se podía hacer con treinta páginas, porque lo que me estaban contando no era la historia de Maia.
Esta es una diferencia muy grande con Italia, creo, pero probablemente con España también, en comparación con la cultura alemana.
Yo fui a conocer a la familia y los amigos de Maia pensando que recogería historias, anécdotas íntimas de su vida. Aquellas cosas que a los mediterráneos, a los latinos nos gustan tanto, ¿no? Qué sé yo, que me contaran lo que le gustaba cuando tenía diecisiete años, la música que escuchaba, los primeros amores, un retrato humano de Maia.
Sin embargo, con los alemanes esto nunca salía. Es decir, para contarme la historia de Maia T., y para contarme el recorrido de su vida, nunca empezaban por algo íntimo, sino que empezaban siempre por el contexto, siempre empezaban por: hace veinte años pasó esto en su ciudad, hubo estos atentados de la ultraderecha contra los inmigrantes. Digamos que era un enfoque antropológico completamente distinto. En vez de hablar de su amiga, su hija, etcétera., es como si ellos necesitaran contarme lo que había pasado en Alemania en los últimos veinte años.
Y esto, quieras que no, hizo que desapareciera casi del todo mi personaje, porque hablábamos de cosas de las que yo no sabía absolutamente nada y que no había conocido de primera mano.
Y por eso es un libro que es muy distinto a lo que yo había imaginado, pero creo que para comprender lo que está pasando es más precioso, por así decirlo, más importante que unas imágenes en las que mi personaje pensaba en determinadas canciones que escuchaba Maia cuando era adolescente…”.
Después de esta contestación, continuando con la rueda de prensa, llegó nuestro turno y leímos un trocito de la página 180:
“…si en vez de pontificar o de escribir propósitos incendiarios en tu teclado, nos comprometiéramos a marcar un pequeño límite en la vida real…”.
Y le preguntamos a Zerocalcare qué opinaba él personalmente, al respecto. Que, como no se habían marcado los límites, ¿así nos iba a todos?
A lo que el autor italiano contestó:
“…Yo creo que poner límites significaría, a lo mejor, hacer que volviera un sentido de vergüenza hacia algunas cosas, un sentido que hemos perdido.
Es decir, hacia la idea que está bien decir cosas horribles, que está bien invocar, por ejemplo, el exterminio de poblaciones enteras, que está bien expresar cosas que son absolutamente aberrantes, que evidentemente existían antes también, pero por la calle la gente no estaba tan tranquila a la hora de expresar esas opiniones y los políticos se sentían menos tranquilos a la hora de fomentar este tipo de expresiones.
Creo que ahora nos hemos acostumbrado tanto a ello que todo el mundo piensa que tiene derecho a decir cualquier cosa.
No digo que haya que pegar a esas personas, evidentemente, pero simplemente decir al compañero de trabajo o a la persona que encuentras en un autobús: oye, mira, lo que estás diciendo da realmente asco. A lo mejor esto es una manera para traer un poco de humanidad dentro de nuestra vida cotidiana…”.
Y con esa franqueza y profundidad en sus respuestas, queridos lectores, siguió la rueda de prensa y más preguntas interesantes sobre En el nido de las serpientes.
Recordemos que Zerocalcare es el seudónimo de Michele Rech (Arezzo, 1983), dibujante de cómics e ilustrador italiano. A finales de 2011 terminó su primer libro, La profecía del armadillo, con el que ganó el Premio Gran Guinigi, el galardón más importante del cómic italiano, otorgado en el festival Lucca Comics & Games. Desde entonces ha publicado, entre otras, las siguientes obras, editadas todas ellas en español por Reservoir Books: Un pulpo en la garganta (2012), Olvida mi nombre (2014, finalista del Premio Strega), Kobane Calling (2016, ganadora del Premio Micheluzzi del Napoli Comicon), Más allá de los escombros (2017), Esqueletos (2020), No Sleep Till Shengal (2022; ganadora del Premio Tiziano Terziani) y Será todo para mí (2024). Desde hace una década y media, cada libro suyo no ha hecho sino consolidarlo como uno de los mayores referentes de la cultura italiana actual, además de haber sido traducido a una quincena de idiomas. En 2019 el MAXXI de Roma, el Museo Nacional de las Artes del siglo XXI, le dedicó una exposición retrospectiva, titulada «Scavare Fossati – Nutrire coccodrilli». En 2021 se estrenó en Netflix, en todo el mundo, su serie de animación Cortar por la línea de puntos, que fue un fenómeno de audiencia global y lo encumbró internacionalmente; a esta siguió otra miniserie de animación en 2023, para la misma plataforma, titulada Este mundo no me hará mala persona. En 2023, asimismo, recibió el Premio Antonio Feltrinelli por el conjunto de su obra, otorgado por la Academia Nacional de los Linces, la primera academia de ciencias fundada en Italia en 1603.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Fabio Rossini
INTÉRPRETE: Marcella Bracco
Zerocalcare
Editorial Reservoir Books, 200 pp., 22,90 €
Sinopsis:
En este volumen se recogen las tres historietas que Zerocalcare publicó en la revista Internazionale sobre el proceso judicial que vivió en Hungría la activista antifascista italiana Ilaria Salis, junto a otros acusados. Asimismo, incluye una extensa crónica inédita sobre el caso legal de Maja T., que proporciona más contexto sobre ese mismo proceso judicial.
En el nido de las serpientes es un libro testimonio que denuncia el resurgimiento de la intolerancia, un fenómeno que Europa nunca ha confrontado plenamente y que propicia el retorno de ideologías de odio, consideradas durante mucho tiempo derrotadas y en declive.



