«La literatura es mágica: armar una historia es un proceso misterioso, orgánico, instintivo. Al escribir entro en la dimensión de los sueños, la intuición, las premoniciones; debo rendirme y dejar que los personajes hagan lo que tienen que hacer y que la historia se cuente a sí misma. Paso la mayor parte de mi tiempo sola y en silencio, como un monje en su celda. Escribir es como meditar. En la soledad recuerdo, escucho voces, tengo visiones. Mientras más callada estoy, más oigo y más veo. En el silencio de la escritura a veces me visitan espíritus —¿o serán las musas?—. Lo siento como un roce en la nuca. Al escribir me transformo en médium.»
Estas frases son del libro La palabra mágica, de Isabel Allende, publicado por Plaza & Janés, y que acaba de llegar a todas las librerías. Este pasado 9 de abril, la célebre autora dio una rueda de prensa online presentándolo.
La palabra mágica es un viaje íntimo y revelador en el que Allende reflexiona sobre el papel que ha tenido la escritura a lo largo de su vida. Partiendo de experiencias personales y profesionales, explica que escribir no es solo un oficio, sino una forma de vida, una pasión que puede transformar nuestra realidad y la de quienes nos rodean, y comparte sus triunfos, errores y aprendizajes. A partir de sus propias vivencias, este libro es una clase magistral para todo aquel que desee iniciar su propio viaje literario.
Vía Zoom, la conocida escritora estuvo muy comunicativa, haciéndonos partícipes de sus comentarios a todos los que nos habían invitado, tras la presentación de David Trías, como editor, administrador y moderador de la rueda de prensa.
Precisamente Trías, comentando que él siempre dice que Allende es la mejor contadora de historias que conoce, porque convierte en literatura la vida misma, la inspiración la tiene en la vida, rompió el hielo e hizo la primera pregunta para saber dónde está el truco para que cada año se siente a escribir.
Isabel Allende, chaqueta rosa, camiseta negra, pelo platino, sonríe y, con gran simpatía, responde:
“Yo no tengo más vida que esto. Esto es todo lo que hago. Me apasiona, ocupa todo mi tiempo. Y yo ya estoy en una edad en que no tengo que preocuparme de cuidar niños, de cuidar a mis padres, de hacer aseo, de tantas cosas que tenemos que hacer en la vida.
Lo único que hago es escribir, jugar con mis perros, amar a mi marido y eso es todo.
Una vida muy simple. Entonces me sobran horas, no me podría jubilar porque creo que volvería locos a todos en mi familia, les da terror cuando termino un libro. Terror.”
Al respecto de eso, nosotros le preguntamos por la pasión con la que escribe y sigue escribiendo. También este libro, claro. A la espera de las últimas memorias que anticipa, quisimos conocer cómo consigue mantener esa pasión, qué pócima toma para haber escrito tantos y tan buenos libros.
A lo que Isabel Allende vuelve a sonreír y dice:
“Mira, soy muy sana para empezar. Siempre me ha sobrado energía, soy hiperactiva. Necesito estar ocupada. Y soy muy disciplinada porque este es mi trabajo, esta es mi vida.
Empiezo todos mis libros el 8 de enero y cada día, menos el domingo, yo me siento aquí desde temprano a escribir. Y eso tiene prioridad. Nada más tiene prioridad.
Y eso es lo que trato de decir en este libro, que si lo que tú quieres es escribir o dedicarte a cualquier trabajo creativo, la inspiración y el talento están fantástico, pero sin la disciplina no llegas a hacer nada.
Y la disciplina me la metió mi abuelo cuando yo era muy chica. Y me ha servido en la vida tremendamente.”
Isabel Allende en La palabra mágica cuenta cómo la escritura ha sido su brújula y su refugio. Desde aquel día en el que empezó, en el exilio, una carta a su abuelo moribundo el 8 de enero de 1981 (semilla de La casa de los espíritus) hasta la determinación de volver a escribir tras la muerte de su hija Paula, la autora enlaza memoria y oficio con una franqueza luminosa. El libro recurre constantemente a su propia memoria: Allende recuerda la instalación del miedo y la maquinaria de la autocensura en Chile tras el golpe militar, la quema de libros y la intimidación a editores y periodistas. Desde ahí, conecta el pasado con los nuevos vetos a la ficción en la actualidad: las prohibiciones y la censura, y subraya cómo la represión termina alimentando, paradójicamente, el deseo de contar. Además, el libro hace una revisión crítica del “boom” latinoamericano, con una defensa del lugar de las mujeres en la literatura sin etiquetas reductoras.
Isabel Allende nació en Perú y se crio en Chile. Novelista, feminista y filántropa, es una de las escritoras más leídas en el mundo: ha vendido más de ochenta millones de ejemplares de sus libros en cuarenta y dos idiomas. Todos sus libros han sido aclamados por el público y la crítica, entre los que se incluyen La casa de los espíritus, Eva Luna, Paula, La isla bajo el mar, Violeta o El viento conoce mi nombre. Además de su faceta como escritora, dedica gran parte de su tiempo a la lucha por los derechos humanos. Ha recibido quince doctorados honoris causa, fue incluida en el California Hall of Fame y ha sido galardonada tanto en los PEN Literary Awards, por sus logros durante su carrera, como en los premios Anisfield-Wolf, que reconocen a aquellos libros que han contribuido a la apreciación de la diversidad y el enriquecimiento cultural. En 2014, el presidente estadounidense Barack Obama la condecoró con la Medalla Presidencial de la Libertad, la mayor distinción civil; y en 2018 la National Book Foundation le otorgó la Medalla por la contribución destacada a las letras americanas, uno de los premios literarios más prestigiosos de Estados Unidos. Actualmente vive en California con su marido y sus perros.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Lori Barra
Isabel Allende
Editorial Plaza & Janés, 200 pp., 21,90 €
Sinopsis:
La palabra mágica es mucho más que una guía de escritura, es una conversación. Isabel Allende comparte los triunfos, errores y aprendizajes que los desafíos y las alegrías le han brindado a lo largo de los años. A partir de sus propias vivencias, este libro es una clase magistral para todo aquel que desee iniciar su propio viaje literario.
Entre anécdotas y confesiones, Allende convierte su experiencia en una guía práctica: de dónde nacen las historias, cómo se alimentan con curiosidad, notas, investigación, sueños y disciplina; cómo elegir la primera frase, sostener la estructura, encontrar voz y narrador y construir personajes. Y cada capítulo se cierra con un epígrafe titulado Trucos de escritura, donde la autora da algunas claves y consejos para quien decida escribir una novela: una invitación directa a perder el miedo a la página en blanco y entrar en su universo creativo.
Unas semanas después de la publicación del libro, el 29 de abril, Amazon Prime Video estrenará a nivel mundial en más de 240 países la serie basada en la novela La casa de los espíritus, que supondrá la primera adaptación televisiva en español de la icónica novela de Isabel Allende.







