«…Los dioses parecían divertirse ante el horror que los habitantes de la urbe se encontrarían al despertar y habían dispuesto que una interminable tormenta descargara con fuerza durante la noche.
Las gotas sonaban amortiguadas cuando se posaban sobre los frondosos campos, huecas cuando iban llenando los charcos y sólidas al hallar los tejados o el adoquín de las calzadas.
Todos los rincones de Sucaelo estaban cubiertos de una densa oscuridad. La llama de las antorchas hacía muchas horas que había sido apagada por el aguacero.
Un relámpago iluminó una de las calles y delató la presencia de un carro que se encontraba detenido junto a una vivienda.
Un trueno retumbó en el instante en que un hombre, fuerte y corpulento, abandonaba la casa sosteniendo el cuerpo de una niña. Con una de sus enormes manos le tapaba la boca con la ayuda de un pañuelo y, con la otra, abrazaba todo su cuerpo mientras cargaba con ella.
Las patadas que lanzaba la pequeña no parecían perturbar al gigante.
El hombre se dirigió hacia la parte de atrás del carro; cuando llegó, con una de las manos abrió la reja. Una lucerna, colgada del techo de madera, iluminaba vagamente el interior, donde el olor a orina y cerrado se mezclaba con la humedad del exterior.
En ese momento, Vitruvia, la niña que cargaba el gigante, dominada por el pánico, lanzó un grito desesperado desde lo más profundo de su ser. Él se giró con rapidez y asestó un devastador puñetazo al rostro de la muchacha que le rompió la nariz y provocó que la sangre brotara de forma incontrolable, dejándola inconsciente…»
Estas frases son de la novela Innocentia de Juan Tranche, publicada por Planeta y que desde el 17 de junio está en todas las librerías. Una novela histórica con pulso de thriller actual, que combina el rigor histórico del siglo III d. C. con el ritmo, la tensión y los giros propios de un thriller moderno.
Su protagonista, Tauro, es un héroe clásico, marcado por su pasado y sus errores, cuya redención personal se entrelaza con la lucha por la justicia; un personaje carismático y vulnerable.
La novela denuncia la trata de menores, la corrupción institucional y el papel de la mujer en una sociedad patriarcal. A pesar de estar ambientada en Roma, los ecos con la actualidad son poderosos y conmovedores.
Recordemos que Juan Tranche (Madrid, 1979) lleva más de veinte años vinculado al sector editorial, compaginando su trabajo con el estudio de la Antigua Roma.
Durante los últimos años, ha participado en diferentes medios de comunicación y ha dado conferencias para hablar sobre su gran pasión: el mundo de los gladiadores y las gladiadoras. En 2021 publicó su primera novela, Spiculus: Dos amigos enfrentados a muerte en la Roma de Nerón. Gladiadoras (Planeta), una magnífica novela histórica en la que por primera vez se aborda el tema de las mujeres gladiadoras, fue publicada en 2023 con gran acogida de los lectores.
Por Innocentia, su último y recién publicado libro, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Juan Tranche, para que nos lo presente a los lectores de Qué Leer.
Juan, por favor, haznos una sinopsis de tu novela.
Bueno, yo diría que es una historia de aventuras, una historia de acción en la que un grupo de niñas desaparece de forma misteriosa, en una época, en la época romana, que no había los sistemas policiales que podemos tener hoy en día.
Entonces, ¿quiénes se dedican a investigar? Pues precisamente un antiguo legionario [Tauro], un antiguo centurión retirado, que lo único que quería era pasar sus últimos días en Mérida.
Pero resulta que la hija de uno de sus mejores amigos ha sido una de las secuestradas. Por lo que, junto a su esposa Domicia, tendrá que recorrer gran parte de lo que es la provincia Bética en busca no solo de esta niña, sino también de todas las personas que están detrás, para evitar que esto se vuelva a repetir.
Por tanto, tenemos una historia de acción, de redención, de intriga, de asesinatos. Porque no se lo van a poner fácil y un sicario va a intentar evitar que consiga capturar a las niñas.
Yo la definiría como una novela de aventuras, una novela de intriga y una novela que, estoy convencido, los lectores cuando la cojan no la van a poder soltar.
¿Y cuál fue la chispa para escribir este libro? ¿Una imagen, un recuerdo, una lectura?
Pues es una excelente pregunta. Digamos que la imagen fue un caso real.
Investigando, encontré un caso de una serie de mujeres que ocurrió. Y eso me llevó, me inspiró a escribir esta novela.
Yo siempre, para escribir una novela, tengo que tener el final. Y en este caso, esa historia fue, de alguna manera, la que me inspira escribir esta novela.
Entonces, el final, en Corduba, ya lo tenías previsto. Eres un autor que, ya desde el principio, sabes a dónde te diriges.
Sí, efectivamente. Yo lo que sabía era que la historia iba a empezar en Mérida porque es una ciudad que me apasiona, y quería hacer un recorrido por toda esa Hispania, en este caso la Hispania Bética, la provincia Bética. Y también mencionando ciudades que no fueran tan conocidas.
Todos hemos oído hablar de Córdoba, de Gades, de Sevilla, de Hispalis, ¿no? Pero la gran mayoría de hechos sucede en pequeñas localidades; a lo mejor en una villa en Cabra; o en Sucaelo, que es Alcalá la Real; en otras localidades que tienen ese, digamos, trasfondo romano y quizás no eran tan conocidas.
Pero yo tenía claro que tenía que ser como una especie de mapa de ruta por todo lo que sería esa provincia, esa provincia Bética.
Hablando de los lugares donde transcurre la acción: es así como vas titulando los capítulos, para situar perfectamente al lector dónde está.
Efectivamente, así es lo que hago.
Intento, de alguna manera, las dos o tres tramas que hay, localizarlas precisamente en esas localidades, para que al lector le sea más fácil ubicarse.
Y Juan, con todo lo que se ha escrito sobre Roma, sobre el mundo romano y los detectives de esa época, ¿cuál ha sido el principal reto de tu libro?
Para mí, el principal reto ha sido el tratar de contar una historia independientemente de si te gusta la novela histórica o no te gusta la novela histórica, de si te gusta la novela negra o no te gusta la novela negra.
Yo quería contar una historia que cualquier persona, te guste o no te guste el Imperio Romano, la cojas y te guste y te entretenga.
Y además, intento no meter datos, no meter muchísimos capítulos o párrafos en los cuales digo: mira lo que entiendo del Imperio Romano. No es el objetivo.
El objetivo es que la historia te atrape, la historia que cuento en Innocentia te atrape y te guste.
Ese para mí era el reto, no hacer una novela histórica, sino hacer una novela como podría ser una novela actual, sólo que ambientada en la época romana.
Es decir, que los policías, en vez de llevar chalecos y pantalones vaqueros, lleven una túnica y un puñal.
Ese es un poco el objetivo de la novela.
Y, antes de ponerte escribir, ¿tenías todo el argumento preparado?
Yo soy un escritor como se suele decir de “mapa”. Y yo, antes de ponerme a escribir, necesito saber absolutamente todo lo que va a pasar en la novela. Que eso no quiere decir, y así ha sido, que algún personaje se te salga un poquito del guión y haga un poco lo que quiere.
Pero al final yo antes de escribir necesito saber qué voy a contar, dónde lo voy a contar y de qué forma lo voy a contar.
No sería capaz de escribir si no tengo todo eso, toda esa escaleta montada.
Y cuando te sale un personaje un poquito rebelde, como has dicho, ¿qué haces?
Le suelo hacer caso [al personaje], porque yo creo que, si lo dice, es porque hay que cambiarlo.
Pero, sí, le suelo hacer caso.
Y la trama, cómo cuentas el argumento: me ha parecido que es muy dinámica.
A ver, sobre todo porque yo la fui montando en función un poco de los giros que quería, teniendo en cuenta que hay que entender que en el Imperio Romano ciertas cosas que hoy damos por hechas funcionaban de otra forma. Y eso es lo que he intentado.
Yo he intentado moverla, o dirigir la trama, hacia esas cuestiones que son distintas a como hoy en día las interpretamos.
Y yo creo que ahí es donde están los giros que van a sorprender verdaderamente al lector.
Por eso gran parte de esa escaleta de la que hablábamos está montada en función de las cosas que no son iguales que las que son ahora.
Y así es como monto un poco la trama. Al final, no es tanto la investigación, que por supuesto lo es, sino todo lo que es el recorrido hasta que llegan y que tú veas cómo funcionaba la sociedad romana, que en muchas cosas es muy parecida, pero en otras no tanto, como podemos ver en la trama de la novela.
El estilo literario, en tercera persona del singular, omnisciente.
Pues mira, he intentado hacer diferentes pruebas, escribiendo en primera persona, escribiendo en otro tipo de estilos. Pero, en tercera persona, me siento muy cómodo con ese estilo omnisciente de ver un poquito, de saber un poquito, todo lo que va a pasar.
Intentando ser objetivo, que a veces es complicado, pero intentando ser objetivo es la forma en la que me puedo meter o intentar meter al lector en ese momento en la cabeza de ese personaje.
Esto es una herencia de escritores como, a mí me gusta mucho, Ken Follett, que saben hacer muy bien cómo te cuentan al malo, etcétera, etcétera.
Y es un poco imitar un poquito ese estilo, que es con el que yo, verdaderamente, me siento más cómodo.
Hablábamos del dinamismo de tu novela, ¿quizá porque tiene muchos diálogos?
Intento compensarlo. Es raro que encontremos un capítulo en el que no haya un diálogo. Pero es que me siento muy cómodo porque, al final, es cierto que, cuando la gente ha leído mis anteriores novelas, una de las cosas que me dicen es: nos encantan los diálogos. Y al final, por eso he dicho: pues si os gustan los diálogos, voy a intentar…
Y además porque estuve quince años en una compañía de teatro.
Eso, al final, tiene esa herencia de intentar contarlo o intentar adelantar mucha información a través de los personajes. Porque creo que las novelas las montan los personajes Y creo que la mejor forma de que, tanto del bueno como del malo, el lector sienta atracción por los personajes, es si se meten en su cabeza.
Y la mejor forma para mí, o al menos así lo creo, es con diálogos.
Me siento súper cómodo con los diálogos.
Entendido… Innocentia tiene tres partes principales: Ofensa, Dolor, Venganza. Siempre la venganza como motivo de las cosas.
Parece que es lo que nos mueve, ¿verdad?
Sí, al final, en este caso, porque desde el principio sabía que uno de los personajes, que era el personaje principal, lo que le iba a mover era la venganza.
Y, si no hubiese sido por esa venganza, probablemente se hubiese quedado en su casa y no se hubiese molestado.
Yo creo que la venganza, en cualquier aspecto de nuestra vida, en muchas ocasiones, no sé si por suerte o por desgracia, es lo que nos mueve. Esa sensación de intentar hacer justicia de los personajes, tanto Tauro como Domicia, que es un personaje también fantástico, para mí, mi personaje favorito de la novela, estoy convencido que a los lectores les va a gustar y se van a sentir además muy empáticos con esa venganza, porque creo que todos lo habríamos hecho.
Hace poco también en otra entrevista lo decía: imaginemos por un momento que somos nosotros, o sea, que no son dos personajes de una novela. ¿Qué haríamos nosotros si a la hija de nuestro mejor amigo la secuestran?
Pues, muy probablemente, también tendríamos una parte muy activa y, si el resultado no es el que nos gusta o el que queremos, también aplicaríamos un poco nuestra forma de venganza.
Y por finalizar, ¿junto a qué otros libros colocarías Innocentia en la estantería, aparte de los de Ken Follett, que ya has mencionado?
Esto no creo que suene prepotente, ni mucho menos, pero es que yo creo que hay pocos libros ahora mismo de novela negra ambientada así y un thriller.
Pues mira, no se me viene ninguno a la cabeza, me vas a perdonar, pero lo pondría en un lugar diferenciado del resto, porque no es una novela histórica, no es tampoco una novela, no sé… La verdad es que le daría un lugar privilegiado, porque creo que es una novela, bajo mi punto de vista, un poco diferente. Por eso, de momento, habría que inventar la estantería.
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Javier Ocaña
Juan Tranche
Editorial Planeta, 448 pp., 22,90 €
Sinopsis:
Las arrancaron de sus hogares en plena noche.
Les robaron la inocencia.
Pero no todas estaban dispuestas a rendirse.
Año 222 d. C. En la provincia bética de la Hispania romana, varias niñas desaparecen sin dejar rastro. Nadie investiga. Nadie responde.
El miedo comienza a extenderse entre las familias mientras, de manera inexplicable, las autoridades miran hacia otro lado.
Marciano Tauro, antiguo centurión retirado en Augusta Emerita, solo quiere enterrar su pasado. Pero cuando la sobrina de un viejo compañero se convierte en la siguiente víctima, comprende que no puede permanecer al margen. Junto a su esposa, Domicia, y a un joven huérfano, iniciará una investigación que destapará una red de trata de menores, corrupción y ambiciones políticas que conducen al corazón mismo del Imperio.
Innocentia es un thriller histórico implacable sobre justicia, poder y ambición, donde las víctimas son niñas y los verdugos, los hombres que juraron protegerlas.




