“Cuando la mentira se normaliza, deja de ser un fallo individual y se convierte en algo que afecta a toda una sociedad”
El sello madrileño Carola Mía Ediciones presenta una nueva edición de la novela “Eco de Verdad”, del escritor murciano J. de Haro. ¿Qué pasaría si se inventara un virus que castigara la mentira? Bajo esa premisa surge la idea del autor para desarrollar una historia que parece una verdad muy actual. J. de Haro asegura con rotundidad que “Si hubiera más coherencia y más exigencia ética en todos los niveles, probablemente esta novela no se habría escrito”.
Por: José Luis Vegas.
Pregunta: – ¿Ves tan grave la mentira como para que se te haya ocurrido una novela sobre la verdad?
Respuesta: – Podría decir que una novela es poco para lo que me parece la mentira. Cuando la mentira se normaliza, deja de ser un fallo individual y se convierte en algo que afecta a toda una sociedad. Eco de Verdad nace de preguntarme qué pasaría si mentir tuviera consecuencias reales y no fuera algo gratuito.
P: – ¿La mentira se convalidó en este siglo o ya venía de antes?
R: – Creo que la mentira siempre ha existido. El problema no es que haya aparecido ahora, sino que hoy, en muchos ámbitos, no tiene consecuencias. Y cuando mentir no tiene castigo ni penalización alguna, deja de ser una excepción para convertirse en una herramienta.
P: – ¿Qué es Eco de Verdad?
R: – Eco de Verdad es una novela que cuenta qué pasaría si las mentiras tuvieran un castigo inmediato y real. Es una historia que obliga a preguntarnos si estamos preparados para vivir en un mundo donde mentir deja de ser gratis.
P: – Describe el perfil de los tres personajes que en tu historia se inventan el virus que castiga la mentira.
R: – Pedro es el gran protagonista. Un periodista desencantado que creyó que podría mostrar la verdad sobre la política y terminó descubriendo que el sistema no siempre quiere que esa verdad salga a la luz. Con Eco encuentra la forma de señalar a quienes mienten y se aprovechan del poder.
Raúl representa a esa generación preparada que estudió una carrera y acabó aceptando trabajos muy por debajo de su formación. Vive frustrado, pero no derrotado. En el fondo es un luchador que todavía cree que puede cambiar su rumbo.
Marc es un idealista de izquierdas que defiende a la clase trabajadora, pero empieza a cuestionarse a los propios políticos que dicen representarla cuando ve incoherencias entre su discurso y sus actos.
Irene es una profesional brillante que consigue trabajar en lo suyo, pero de un día para otro se queda sin empleo. En Eco de Verdad ve una oportunidad no solo de rehacerse laboralmente, sino de aportar algo útil a la sociedad.
P: – ¿Los políticos mentirosos vienen de una sociedad que acepta la mentira?
R: – Los políticos mentirosos no dejan de ser personas que, en algunos casos, aprovechan su cargo para situarse por encima de los demás o beneficiarse de él. Pero también es verdad que los políticos no salen de Marte: salen de la propia sociedad. Si hubiera más coherencia y más exigencia ética en todos los niveles, probablemente esta novela no se habría escrito.
P: – ¿Cómo es que un electricista profesional termina escribiendo novelas?
R: – Escribir esta novela fue mi manera de expresar lo que pienso. Además de resolver problemas eléctricos, un día quise intentar resolver —aunque solo fuera en la ficción— un problema que creo que está muy presente en nuestra sociedad. En ambos casos intento encontrar el origen del fallo.
P: – ¿Ser electricista te dio argumentos para testimoniar sobre la mentira?
En este caso, ser electricista no ha influido directamente en la novela. Lo que sí me define es que soy observador, escucho distintas versiones y me preocupa lo que ocurre a mi alrededor. Pero la historia nace más de esa inquietud personal que de mi profesión en sí.
P: – ¿Hay mentiras menos graves?
R: – Sí, creo que hay mentiras menos graves. No es lo mismo una mentira que nace del miedo o de la debilidad que aquellas que se utilizan para enriquecerse o para obtener poder dejando a otros en la ruina. Para mí, la gravedad está en la intención y en las consecuencias.
P: – ¿Qué esperas que sientan los lectores cuando terminen tu novela?
R: – Me gustaría que sintieran incomodidad, pero una incomodidad sana. Que al cerrar el libro se miren a sí mismos y se pregunten hasta qué punto convivimos con la mentira sin cuestionarla. Y que reflexionen si Eco fuese bueno para la sociedad… o no.




