“Este no es un libro de autoayuda. Es un libro en contra de los libros de autoayuda. Un antídoto contra las falsas promesas. Un plan B contra la idiotez del prójimo. Un repertorio de posibilidades para hacerse compatible con la realidad sorteando -y toreando- a los idealistas, es decir, a los embajadores y vocingleros de las falsas promesas. Es el reto de la buena literatura: desengañar.
Del mismo modo que el Quijote de Cervantes dijo ser -muy irónicamente- un libro contra los libros de caballerías, este lo es contra los libros de autoayuda, los timadores de la emoción y los que nos hablan de la literatura y la filosofía como una solución falsa a problemas igualmente falsos.”
Estas frases son del libro El fracaso de la felicidad de Jesús G. Maestro, publicado por Harper Collins y que desde el 8 de enero ya está en todas las librerías, en donde el provocador y ácido escritor explora los entramados de la cultura contemporánea y lanza una rebelión a través de la honestidad intelectual y el pensamiento crítico.
En un mundo donde la felicidad es un producto más y los dioses son sustituidos por algoritmos, este libro desmonta muchos de los mitos que nos han vendido, como la farsa de que el trabajo nos hará libres, la ilusión de que consumir sube nuestra autoestima o la mentira de que un like es un refugio contra la soledad.
Jesús G. Maestro es catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ha desarrollado una labor docente e investigadora en diferentes universidades de Europa y América. Es autor de dos obras de referencia: Crítica de la razón literaria (2017-2022, 20 vols.) y Ensayo sobre el fracaso histórico de la democracia en el siglo XXI (2024), traducida al inglés en el mismo año de su publicación. Partidario de una educación pública y de calidad, abierta y gratuita, su magisterio académico está disponible en internet con todas sus clases grabadas y de libre acceso, en más de mil cuatrocientos vídeos. El fracaso de la felicidad es su último libro. Y por él, nos hemos dirigido a su editorial, Harper Collins, para que Jesús G. Maestro nos lo presente a los lectores de Qué Leer.
La felicidad incompatible con la realidad. Nuestro tiempo es el de la incompatibilidad y, en vez de ayudarnos a conocer la realidad, nos aleja de ella. Lo que desemboca en el “fracaso”. Asunto, Jesús, el fracaso, interesante e inquietante.
Es que, vamos a ver, la felicidad es un cebo que induce al fracaso en muchos aspectos. Porque el fracaso de la felicidad en realidad oculta muchos otros fracasos, que es el fracaso de la libertad, el fracaso de la educación, el fracaso de la democracia, el fracaso de la economía, el fracaso del liderazgo, el fracaso de la idea de éxito. Estamos rodeados de fracasos. Pero para disimular, digamos, este infinito número de fracasos, el fracaso de la paz, que lo vivimos actualmente de una manera terrible, ¿verdad?, se habla de felicidad. Entonces, claro, la felicidad es una de las condiciones del fracaso, porque lo que oculta es la necesidad de libertad que tenemos. Nuestra sociedad ha reemplazado la libertad por la felicidad. Ha reemplazado la búsqueda de la libertad por la búsqueda de la felicidad. Hasta tal punto que se educa a la gente más joven, a los chiquillos, para que sean felices, pero no para que sean libres.
Una sociedad que educa a la gente para ser feliz es una sociedad que ha perdido de vista la libertad y lo que la libertad exige para enfrentarse a la vida. Esto es completamente terrible. En este sentido, la libertad es algo que se ha olvidado y se ha reemplazado por la promesa de la serpiente del Paraíso, que te dice que, si hacéis esto, seréis felices. Pero es que esa promesa de felicidad es una trampa.
La gente está tan necesitada de satisfacciones y de felicidades que muerde todos los anzuelos que aparezcan con esta etiqueta, aunque sean auténtico veneno. Es que la miel puede matar dulcemente, claro, y en este plan estamos.
“Timo”, “máscaras retóricas”, “traición”, son palabras que resuenan en tu libro, Jesús, le dan el tono.
Sí, porque es así. En estos momentos, ya superado el primer cuarto del siglo XXI, hay un hecho que se constata muy claramente. Hay un conflicto entre tres generaciones, muy importante. Una es la generación de los búmeres, que nacen en la década de 1950 y que son los que han detentado el poder prácticamente durante los últimos cincuenta años, de una manera muy notable, muy consistente, y han hecho muchas promesas. Han prometido a los demás la felicidad, pero ellos se han reservado el poder y la libertad.
Tras los búmeres han venido los milenaristas [o millennials]. Los milenaristas crecieron con una niñez y con una adolescencia muy bien equipada, muy bien adiestrada económicamente. Conocieron el éxito económico de una generación, la de sus padres, que les procuró una infancia muy saludable y una adolescencia muy bien acomodada. Pero, sin embargo, cuando llegan, digamos, a la treintena, ahí se les corta la digestión. Ahí se encuentran con los mordiscos de lobo, se encuentran con que la felicidad que se les prometió no está por ninguna parte porque no hay posibilidad de alquilar ni de comprar una vivienda, no hay posibilidad de obtener un trabajo estable, las relaciones amorosas sexuales son un auténtico fracaso porque no duran más allá de un fin de semana. Entonces, todo ese mundo maravilloso, toda esa Alicia en el país de las maravillas, se ha venido abajo de repente. Y esto a la generación de los milenaristas, los nacidos sobre todo desde 1980 en adelante, les ha pillado despistados completamente porque se creyeron las promesas que los búmeres les prometieron. Y esas promesas no se han cumplido.
Y ahora surge una generación muy incipiente, una generación que tiene ahora mismo diez, quince, veinte años, muy jovencita, que ha crecido viendo los dientes del lobo, no las orejas, sino los dientes. Y esa es una generación que, a diferencia de los milenaristas, ya no se cree las promesas, no se cree la ideología que se vierte sobre ella. Es una generación que nace muy desengañada. Es una generación a la que yo llamo “generación cervantina”, o “neo cervantina”, porque tiene muchas características en común con la vida de Cervantes, que fue un hombre que se tuvo que enfrentar al desengaño cara a cara directamente.
Y es hoy lo que tenemos delante. El fracaso de las promesas incumplidas, el fracaso de la felicidad, el fracaso de los platos rotos de la democracia, ¿quién los paga? ¿Quién paga esos platos rotos? Por eso digo que hay un conflicto de tres generaciones muy importante, los búmeres, los milenaristas y esa generación que los anglosajones llaman “Alfa” porque no saben usar las palabras, pero que en realidad es una generación, a mi juicio, totalmente cervantina, es decir, de gente que se enfrenta a la vida con muy pocos recursos intelectuales, porque se les ha privado de muchos conocimientos, pero que nace desengañada, que crece muy desengañada.
Carlos Castrosín
Jesús G. Maestro
HarperCollins, 288 pp., 19,90 €
En un mundo donde la felicidad es un producto más y los dioses son sustituidos por algoritmos, este libro desmonta muchos de los mitos que nos han vendido, como la farsa de que el trabajo nos hará libres, la ilusión de que consumir sube nuestra autoestima o la mentira de que un like es un refugio contra la soledad.
Provocador y ácido, Jesús G. Maestro, un catedrático de universidad que ha hecho de la literatura un arma de interpretación masiva, capaz de desmontar dogmas con ironía y lucidez, explora en El fracaso de la felicidad los entramados de la cultura contemporánea y lanza una rebelión a través de la honestidad intelectual y el pensamiento crítico.
Una obra destinada a quienes rechazan respuestas fáciles, prefieren enfrentar incómodas verdades y desean redescubrir la libertad más allá de las promesas vacías de una felicidad prefabricada.
«Nos han educado para sentir, no para pensar; para obedecer, no para ser libres. Y tú, ¿qué harás cuando la realidad destruya tus sueños?».








