«…—Señor Musk, por favor, ¿podría repetir lo que acaba de decir?
Era el corresponsal de la NHK quien se había atrevido a romper el silencio. Un japonés delgado y miope, encorsetado en un traje negro, y que hablaba un inglés perfecto.
—Amigo, si no comprende nuestro idioma, ¿qué hace en nuestro país? —empezó a decir Musk, lo que hizo desternillarse a Donald Trump.
El periodista japonés no reaccionó.
Kevlar-Titane intentó agarrar la gorra de su padre y, al no conseguirlo, comenzó a lloriquear.
Musk lo cogió en brazos e intentó acunarlo sobre el pecho. Más bien parecía que tuviera una coctelera y estuviese preparando un Martini seco. El bebé gimoteó con fuerza…»
Estas frases son de la novela Wanted de Philippe Claudel, publicada por Bunker Books y que desde el 20 de mayo está en todas las librerías. Una narración en un equilibrio constante entre lo reconocible y lo grotesco. El asesinato de un líder político desencadena una reacción en cadena que pronto escapa a cualquier lógica reconocible. A partir de aquí, el mundo que describe Wanted se desliza hacia un territorio donde la política, los medios y la tecnología dejan de operar como sistemas de orden para convertirse en dispositivos de distorsión.
Recordemos que Philippe Claudel, escritor y cineasta francés, nació el 2 de febrero de 1962 en Nancy. A lo largo de su trayectoria ha sido profesor en varios liceos y de Antropología Cultural y Literatura en la Universidad de Nancy. También ha impartido clases a niños con necesidades educativas especiales y a presos. Asimismo, ha trabajado como guionista y director de cine, llevando a la pantalla algunas de sus obras.
Cultiva el género de la novela, siendo sus obras de planteamientos poco frecuentes que profundizan en los problemas humanos. Sus descripciones son sencillas con tramas minimalistas, teniendo frecuentemente como fondo el horror de la guerra. Ha obtenido varios premios y ha sido ampliamente traducido.
En el año 2003 obtuvo el premio Renaudot por Almas grises y en 2007 el Goncourt des Lycéens por El informe de Brodeck.
Por Wanted, su recién publicada novela, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Philippe Claudel para que nos la presente a los lectores de Qué Leer.
Philippe, por favor, haznos un pequeño resumen de tu novela.
Es una farsa que pone en escena a los locos que nos gobiernan y que creen tener todos los derechos para dirigir los asuntos del mundo y nuestras vidas.
¿Qué te hizo arremangarte y empezar a escribir Wanted: una imagen en particular, una noticia, una experiencia…?
Quise reaccionar, con mis herramientas de escritor, cuando al comienzo de su segundo mandato Donald Trump empezó a hacer declaraciones delirantes y a tomar decisiones absurdas y autoritarias. El planeta entero estaba atónito, y yo también. Pero pensé que había que encontrar una forma de criticar aquello, de burlarse, de reírse, para dar a la gente la energía necesaria para luchar y no aceptar lo inaceptable.
El estilo de Wanted es muy dinámico, a fogonazos, cada párrafo casi una escena. La depuración al límite. ¿Quizá ese ha sido tu mayor reto, elegir esos momentos tan solo, y solo esos, para contar la historia?
Era necesario que el libro fuera breve, tenso y directo, como un puñetazo. No quería arrastrar al lector a una novela larga, sino golpear con fuerza su imaginación y lograr que leyera el libro de una sola vez.
¿O el reto ha sido, aparte de elegir los momentos, montar la trama, montar en ese orden específico esos momentos, para comprender el argumento? Se nota el cuidado que has puesto en ello.
Quería que hubiera distintos tipos de textos en el libro: narración, entrevistas, conversaciones, partes teóricas, reproducciones de discursos y programas de televisión, para que el conjunto resultara sorprendente y dinámico.
En la novela hay entrevistas y diálogos: que hacen avanzar la trama.
Los diálogos hacen que un relato sea más vivo y humano. Pero aquí también me sirven para mostrar la pobreza del lenguaje utilizado por personas como Trump o Musk, así como su vulgaridad.
Hablemos de los personajes. Por un lado, tenemos a Musk, el protagonista. Por otro, a Trump, el segundo en importancia argumental. Los retratas perfectamente.
Voy a responder sobre ambos al mismo tiempo porque, para mí, son como las dos caras de una misma moneda: seres groseros, con un ego gigantesco, que se creen superiores intelectualmente y que piensan que el poder que poseen, ya sea político o económico, les otorga todos los derechos. Son payasos, pero payasos dramáticamente peligrosos.
Y también tenemos a Putin.
Putin es diferente. No es un payaso: es la encarnación de grandes figuras dictatoriales, como Stalin, a quien admira profundamente. Hay algo frío y diabólico en él, pero también es estúpido, está mal rodeado y mal aconsejado: no ha sido capaz de medir las consecuencias de la guerra que desencadenó. Está cada vez más desconectado de su país y, lo que me divierte enormemente, es que desde hace algunos años vive cada día con el miedo constante a ser asesinado.
Son personajes cogidos directamente de la realidad. ¿No dudaste en haber ficcionalizado alguno?
Estos individuos se han instalado a la fuerza en nuestras vidas desde hace años: no les hemos pedido nada y, sin embargo, se imponen en nuestro día a día. Es como si entraran cada día en nuestra casa, en nuestra intimidad, en nuestro cerebro. Desde el momento en que provocaron eso, me dije que tenía todos los derechos sobre ellos, incluido el de convertirlos en personajes de ficción y en marionetas.
Philippe, a la hora de escribir Wanted, no te preguntaste: ¿cómo competir con la realidad?
Sí, por supuesto. Pero pensé que ese no era el problema: tenía que hacer mi trabajo como novelista, utilizar la ficción. Hoy en día, como bien sabemos, a veces resulta difícil distinguir entre la verdad y la mentira, entre lo real y la ficción; así que me introduje precisamente en ese espacio.
Al hilo de esto, no puedo dejar de preguntarte: ¿Vivimos en la realidad?
Esa pregunta es cada vez más legítima y será cada vez más importante planteársela: ¿cómo distinguir unas cosas de otras? ¿Cómo enseñar a las nuevas generaciones a no conformarse con ciertas apariencias de verdad que, en realidad, no son más que construcciones digitales, discursos propagandísticos o manipulaciones? La búsqueda de lo real será uno de los grandes desafíos futuros de la humanidad.
El final de Wanted: ¿lo tenías así previsto?, ¿o fuiste cambiándolo mientras escribías el libro?
Llevé el delirio hasta sus últimas consecuencias. Fue el propio texto el que me condujo hacia ese desenlace: estaba en su lógica interna.
A ese respecto: Neuralink, ¡qué miedo da esta empresa!
Neuralink y otras empresas similares deberían estar sometidas a un estricto control ético, y sus experimentos tendrían que ser validados por comisiones integradas no solo por científicos, sino también por filósofos, sociólogos, antropólogos, teólogos, ciudadanos corrientes, etc. No podemos permitir que empresas cuyo proyecto sea modificar la especie humana hagan cualquier cosa, incluso cuando presentan objetivos terapéuticos. Hay que plantearse preguntas fundamentales; una de ellas sería: ¿qué es un ser humano? ¿Y a partir de qué momento, cuando intervenimos sobre él, deja de ser humano? Es una reflexión que empecé hace algunos años, antes de Wanted, cuando publiqué Inhumanos [también en Bunker Books].
Carlos Castrosín
FOTOGRAFÍA: © Editorial Bunker Books
Philippe Claudel
Editorial Bunker Books, 128 pp., 16,90 €
Sinopsis:
El asesinato de un líder político desencadena una reacción en cadena que pronto escapa a cualquier lógica reconocible. A partir de aquí, el mundo que describe Wanted se desliza hacia un territorio donde la política, los medios y la tecnología dejan de operar como sistemas de orden para convertirse en dispositivos de distorsión.
Philippe Claudel construye una novela incómoda, feroz y profundamente lúcida sobre el espectáculo del poder y la banalidad del desastre. Personajes inspirados en figuras contemporáneas atraviesan una narración que combina precisión formal y deriva delirante, en un equilibrio constante entre lo reconocible y lo grotesco.




