«De alguna manera, todo empezó con un monje de San Millán de la Cogolla (hoy provincia de La Rioja), leyendo un texto en latín y murmurando para sí alguna duda lingüística. Entonces agarraría su pluma y escribiría al margen alguna pequeña traducción, aclaración o nota para no perderse. Algo tan minúsculo e iniciático, naturalmente, no es literatura, pero tal vez sin ese comienzo usted no estaría deseando acudir a su librería de confianza para comprar una novela española de asesinatos confortables o héroes históricos de enjundia hollywoodiense.»
Lo que acabamos de leer es de Historia de la literatura española contada en una hora, libro de Toni Montesinos, publicado por El Desvelo Ediciones y que desde el 27 de febrero está en todas las librerías.
Con una mezcla de profunda erudición y amenidad crítica, tras décadas de lecturas y escrituras en torno a las letras universales, Montesinos, que en su día se licenció en Filología Hispánica, aborda la historia de la literatura española sin prejuicios y rompiendo mitos. Desde las primeras manifestaciones en lengua castellana hasta el presente siglo, este libro propone un recorrido tan fulgurante como clarividente en torno a obras y autores de los que presumir: por encima de todo, el Siglo de Oro, cuyas genialidades necesitamos más que nunca, así como el mayor literato de todos los tiempos, Miguel de Cervantes. Y es que este libro revisa el pasado literario haciéndolo confluir con nuestro presente, poniendo el acento asimismo en el declive actual de la literatura, la negligencia de los historiadores y críticos, la escasa autoexigencia artística por parte de los escritores y la conversión del libro en mero producto mercantil.
Toni Montesinos es crítico literario de La Razón desde el año 2000, además de director de Qué Leer y colaborador de Cuadernos Hispanoamericanos, Cultura/s (de La Vanguardia) y El Viajero (de El País). Autor de más de cincuenta libros de diversos géneros: poesía, novela, ensayo, biografía, historias de la literatura y crónicas viajeras, también se ha encargado de editar o prologar obras de una docena de escritores españoles, hispanoamericanos y anglosajones. Con La pasión incontenible. Éxito y rabia en la narrativa norteamericana obtuvo el XI Premio Internacional de Crítica Literaria Amado Alonso. En la editorial Berenice ha publicado La letra herida. Autores suicidas, toxicómanos y dementes. En El Desvelo Ediciones ha publicado los ensayos La larga pintura del hombre y El sueño esclavo, así como las novelas El fantasma de la verdad y La soledad del tirador. Y recientemente en Paidós, Pisar la tierra con libertad, textos seleccionados de Thoreau, en donde escribió su prólogo.
Por Historia de la literatura española contada en una hora, su nuevo libro, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Toni Montesinos para que nos hable de él a los lectores de Qué Leer.
Toni, por favor, haznos una breve presentación de tu libro.
El libro, su idea, no me pertenece a mí, sino al editor Javier Fernández Rubio, un editor sobresaliente que apuesta por la alta literatura en su editorial El Desvelo, dentro del grupo Almuzara. Y él ingenió una colección contada en una hora de diversas literaturas nacionales, por llamarlas así. Y yo me apunté al carro y he escrito esta Historia de la literatura española contada en una hora, que viene a ser, como ya su título deja explícito, una revisión más o menos rápida de toda una tradición literaria, en este caso de la nuestra, que nace cuando el castellano todavía estaba en ciernes, a partir de las jarchas mozárabes prácticamente, hasta llegar asomándose al siglo XXI.
Por lo tanto, hago un repaso de los autores más significativos, por qué aún se mantienen vigentes a nuestros ojos, o bien deberíamos volver a ellos, y en ese camino intento también revalorizar algunos, quitar otros que ya no pertenecerían al canon, y, digamos, aupar a unos que están demasiado olvidados para rescatar su legado literario y que aún sea importante para nosotros.
El comienzo de toda literatura ¿está en el amor?
Eso es una cita que el lector podrá encontrar al comienzo, a partir del pionero en esta colección, que fue un autor llamado Kablund, seudónimo de un autor alemán, que hizo precisamente La literatura alemana contada en una hora.
Y en muchos casos, sí, el amor se plasma en literatura. Yo he colocado algunos ejemplos que tienen que ver con la tradición árabe y cómo eso al final acaba en la literatura castellanizándose. Y si fuéramos a los cantares amorosos franceses, que también dan inicio a un tipo de escuela trovadoresca y juglaresca, veríamos que el motivo amoroso es predominante.
Es uno de los grandes temas de la literatura, que al comienzo puede ser épica, podríamos hablar de la literatura antigua griega, y después se produce su traslación a la épica castellana con el Cantar de Medio Cid, que obviamente es una de las obras con las que yo empiezo el libro. Pero al final el amor se va abriendo paso también en vertiente épica y eclosionará de manera extraordinaria con Garcilaso de la Vega al comienzo del Renacimiento, que después va a tener unos textos cumbre, en ese sentido de lo amatorio, en sonetos de Quevedo o de Lope de Vega, por ejemplo. Así que, de alguna manera, el amor es el leitmotiv muchas veces de toda tradición literaria.
Empiezas este magnífico libro diciendo: “Todo era mixtura y frontera”. Pero, Toni, ¿acaso hoy no hay “más” mixtura y frontera?
Bueno, estamos en este plano globalizado; la globalización seguramente emergió en 1492, cuando el mundo se conoció a sí mismo; y hoy más que nunca es una mixtura caótica porque todo es lo mismo en todas partes. Ya sea que, como turista, vas a un lugar para constatar lo que has visto antes en una imagen y para descubrir que el último rincón del mundo es idéntico al tuyo en el que tú vives. Esa globalización mimética y repetitiva, y también apresurada, es lo que nos define hoy en día. Porque hoy vivimos dentro de una pantalla que navega continuamente de un lado para otro. Y, en esa mixtura, uno puede perderse en la inanidad.
Sin embargo, antes, como yo digo en ese comienzo del libro, hay frontera; en el sentido de que ya la propia Península Ibérica estaba sometida a muchas divisiones territoriales, de reinos, y eso al final crea un caldo de cultivo diferencial. Y a partir de ahí, yo lo que voy contando es cómo el castellano se abre paso, se unifica cuando llega Alfonso X El Sabio, por ejemplo, para poner eso de manera legal o, historiográficamente hablando, ya asentado.
Así que, sí, podemos hacer un paralelismo entre la mixtura y la frontera de ayer y de hoy, y eso nos sirve para pensar que en cualquier tiempo siempre somos los mismos los que cometemos los mismos errores muchas veces y, a veces, triunfamos con algún que otro acierto.
Sobresale la fuerza narrativa de tu libro. Algo difícil, tratándose de algo tan, tan amplio, y tan exigente, como toda una historia de la literatura española recogida en menos de 200 páginas.
Es una de mis obsesiones cuando escribo algún libro que tiene que ver con historiar una tradición literaria en concreto. Yo siempre me jacto de hacer historias de la literatura legibles, en el sentido de que, desde la primera línea hasta la última, todo sea algo compacto y que el final de un bloque te lleve al siguiente de manera continua, incluso acabando de manera circular los libros; las historias de la literatura suelen ser libros informativos, fríos, que apenas glosan las obras, que pueden ser una especie de enciclopedia y que informan más que cuentan lo que ha sucedido.
Yo me alejo de eso e intento que la propia lectura tenga un aliciente; para mí es fundamental, en cualquier género en el que yo me mueva; y más en el ensayo, que tiene que atraerte como si estuvieras casi contando un cuento. No voy a ponerme como Oscar Wilde, que decía que el ensayo también es un tipo de arte, y lo elevaba a la categoría artística, porque él además usaba el diálogo dialéctico de personajes para presentar una serie de ideas, que a veces eran políticas, otras eran de estética, o de historia. Pero yo siempre persigo eso para acompañar al lector en ese sentido, cuidar al lector para que se sienta cómodo y placenteramente.
Si, digamos, muerde mi anzuelo, entonces me sentiría muy dichoso, porque lo estaré llevando a lo que realmente importa, a ser útil. La función del crítico literario, del historiador de la literatura, es meramente utilitaria, tenemos que servir para algo, tenemos que servir para acercar las grandes obras de la literatura a las personas, para que, si tienen a bien hacerlo, recurran a ellas para ampliar su visión de la historia, su visión del lenguaje, su visión de la sensibilidad humana, y eso les puede acompañar en la vida, servirles de provecho.
Además de tener fuerza narrativa, supongo que un gran reto en un libro como Historia de la literatura española contada en una hora es qué resumes, qué dejas fuera o a quién das más espacio, ¿no?
Justamente es eso, qué hace uno, para en 150 páginas o las que fueran, colocar toda una tradición tan importantísima como la española, que es la cumbre de la historia de la literatura, si tenemos en cuenta el Siglo de Oro.
La clave está en elegir bien lo que vas a decir. Elegir las cosas adecuadas para presentarlas de manera sintética, con la dificultad que eso conlleva. Y, además, pararte también en un detalle muy significativo, que pueda aunar, por ejemplo, toda la producción poética o narrativa o teatral de un autor. Y a partir de allí, dar ese toque significativo de un autor para encapsularlo en algo que, por fuerza ha de ser breve, pero ha de ser llamativo y ha de ser sobre todo útil, para que el lector reciba la esencia de ese escritor.
Obviamente, no podemos hablar de Lope de Vega en unas pocas líneas, un escritor que escribió millones de palabras e infinidad de obras, incluso se han perdido muchas de ellas. Pero podemos conservar su esencia destacando algunos sonetos, haciendo referencias a unas obras teatrales que fueron instrumentales a la hora de entender cómo él cambió el teatro de su tiempo. En fin, dedicándonos a cosas concretas y a la vez dando una visión muy panorámica del autor, espero que no superficial, ni mucho menos, para que podamos tener ese pedazo del autor y que nos regale la sensación de que queremos seguir conociéndolo.
Y, de hecho, esto es una especie de aperitivo, este libro, para incentivar al lector a después irse a la obra mayor de un autor, y conocerlo en profundidad, o quizá descubrir alguno que no tenía en sus objetivos lectores.
En tu libro de 2024, Un mundo de novela, invitabas a descubrir o releer a casi setenta autores hispanos. ¿Fue quizá la base para esta Historia de la literatura española contada en una hora?
Este tipo de libros se hacen desde que eres joven, en el sentido de que es una acumulación de lecturas y de escrituras. En mis años de Filología Hispánica, de hace ya varias décadas, han vuelto a mí los textos que le he dedicado a muchos autores, a la hora de encarar este libro. Y, efectivamente, en aquel volumen muy grueso, Un mundo de novela, que era una recopilación de ensayos, también desde el punto de vista cronológico, pero de manera muy extensa, partía de La Celestina y acababa en muchos autores de este siglo, me sirvió de base para al menos tener una visión panorámica y saber de lo que quería escribir. Porque después de varias décadas leyendo y escribiendo sobre literatura española, en parte uno ya, quiero pensar, tiene una visión bastante amplia de lo que es la evolución de la literatura española.
Y al final, uno tira de recuerdos, tira de textos, tira de lecturas. Lo importante es hacer de todo ello algo nuevo que te sirva para el enfoque y el contexto en el que uno se ubica de repente. Y en este caso era una síntesis y, además, con mucha enjundia verbal. Porque no es lo mismo presentar una literatura desde la frialdad de la información, a hacerlo con un enfoque personal, no exento de humor también, para relativizar asuntos o hacer un guiño al lector para que te siga el juego.
Precisamente quería señalar esto. Me ha parecido que en este libro metes más “humor”, más socarronería, de lo que es habitual en ti.
Este territorio de la brevedad y del juicio puntual a diversas obras yo creo que es muy dado para soltarse un poco la melena y ser políticamente incorrecto, que yo lo soy siempre que puedo, en el sentido de ser crítico con uno mismo, ser crítico con la literatura, ser crítico con las personas que han transformado ciertas obras en piezas canónicas y el porqué de esa a veces elección caprichosa.
Es un libro que continuamente establece vínculos entre el pasado y el presente, ya sea desde el Cantar en Mío Cid, a la obra insigne de muchos autores del Siglo de Oro, o de nuestra narrativa del siglo XIX, etcétera. Crea vínculos con el presente. Claro, esos vínculos pueden ser un poco delicados, porque acabo hablando precisamente de muchos autores en lengua española que no conocen su tradición, la falta de, como aparece en la contracubierta del libro, de la autoexigencia literaria, que tantísimos autores carecen de ella, por lo tanto no aspiran, no ambicionan hacer gran literatura y se quedan en asuntos estandarizados.
Y todo esto, además, acompañado tristemente de la educación pública española, que está tan alejada de lo que debería ser fundamental, que es dar a los jóvenes una buena base literaria para tener herramientas de análisis, de interpretación de la vida, a partir de creadores que realmente hicieron de la observación todo un lenguaje, en su lengua original, en este caso, en español.
Y entonces, esto me lleva a un poco burlarme de los autores del siglo XVIII español, que son de lo peor que ha dado el mundo, y a relativizar muchas cosas, en pos de despertar el sentido crítico del lector también.
El Quijote: la novela que funda un género. Cervantes renueva todos los géneros existentes, los introdujo en esta novela de novelas, cuya influencia llega hasta hoy, a autores tan queridos en nuestra revista como, por ejemplo, Gabriela Guerra Rey o Jesús G. Maestro (este último portada del Qué Leer de marzo). ¿Qué podemos decir del Quijote?
Es infinito lo que nos da Cervantes, simplemente. Es realmente asombroso. Yo, por mucho que lo lea, por mucho que investigue su vida y obra, continuamente es una lección de mil y una cosas. Cualquier asunto del presente se puede interpretar a partir de las páginas del Quijote, porque Cervantes ahí colocó toda una visión, toda una cosmovisión de su tiempo, que nos sirve para el nuestro. Y es de una inteligencia, de una sutileza, de una audacia, de una originalidad, de un sentido pionero a la hora de colocar asuntos que tienen que ver con la innovación en el teatro, aunque esto se le ha descuidado mucho, porque la gente conoce y de referencia solamente el Quijote.
Cervantes nos salva tantas veces de un asunto que no entendemos bien y él nos lo aclara, por así decirlo, y además con originalidad, con un sentido metaliterario.
El Quijote realmente es un laberinto. Y con él acaba la novela, empieza y acaba. No hay nada, no se ha escrito nada mejor que el Quijote, y eso no sucederá nunca, y deberíamos volver a él porque debería ser el ABC de todo escritor, si alguien se precia de considerarse tal.
Si no existiera Cervantes, que eso es mucho, ¿quién representa mejor a la literatura española? Me refiero con qué libro o con qué autor, si alguien nos lo pidiera, contestaríamos a esta pregunta.
Este libro está dedicado a la memoria de Germán Gullón, que nos dejó hace unos meses, que también fue una persona muy importante en mi trayectoria y en mi vida.
Y Germán, que era un portento como crítico, estudioso de literatura, profesor universitario, que era seguramente el hombre de letras más importante del mundo, así yo siempre lo catalogué, decía que el segundo máximo escritor de la literatura española era Benito Pérez de Galdós.
Y perfectamente podría serlo, porque la ambición estética, narrativa, histórica, de este autor canario, que vivió casi toda su vida en Madrid, toda la construcción novelesca que levantó él solo, captando todo el modus vivendi de un Madrid decimonónico y de todas las clases sociales que uno se pueda imaginar; y además también asimilando, entendiendo, reproduciendo las hablas diferentes de muchas personas de diferentes estamentos sociales; llevándolo todo eso a la literatura y, además, siendo un autor tan, tan prolífico, y además tan versátil; un autor de obras de teatro, de novelas dialogadas, de novelas históricas, imagínate los Episodios Nacionales, una obra absolutamente monumental, inabarcable, a lo Lope de Vega, por así decirlo; un autor, además, crítico con su tiempo y muy comprometido con todas las esferas del arte; y además una persona trabajadora, modesta; todo esto le hace, en fin, un autor prodigioso.
Y ese debería ser nuestro Cervantes. A ver, si no tuviéramos a don Miguel.
Carlos Castrosín
(Esta entrevista también se puede escuchar en el programa radiofónico Por qué estoy tan triste teniéndolo todo)
FOTÓGRAFO: (c) Sergi P. Naches
Historia de la literatura española contada en una hora
Toni Montesinos
El Desvelo Ediciones, 176 pp., 19 €
Ágil, amena, rigurosa, otra manera de contar la historia de los escritores y libros más importantes de España
Con una mezcla de profunda erudición y amenidad crítica, tras décadas de lecturas y escrituras en torno a las letras universales, Toni Montesinos, que en su día se licenció en Filología Hispánica, aborda la historia de la literatura española sin prejuicios y rompiendo mitos. Desde las primeras manifestaciones en lengua castellana hasta el presente siglo, este libro propone un recorrido tan fulgurante como clarividente en torno a obras y autores de los que presumir: por encima de todo, el Siglo de Oro, cuyas genialidades necesitamos más que nunca, así como el mayor literato de todos los tiempos, Miguel de Cervantes. Y es que este libro revisa el pasado literario haciéndolo confluir con nuestro presente, poniendo el acento asimismo en el declive actual de la literatura, la negligencia de los historiadores y críticos, la escasa autoexigencia artística por parte de los escritores y la conversión del libro en mero producto mercantil.
Historia de la literatura española contada en una hora es, por lo tanto, una historia crítica, una visión de la evolución literaria del país de la mano de un gran crítico y escritor, Toni Montesinos.
La obra se encuadra dentro de una serie de historias que El Desvelo Ediciones está acometiendo y que empezó con la alemana y tuvo continuidad con la argentina y la nórdica.








