“Cuando llegaba carta de Mariana desde París, Luciano interrumpía todo. Dejaba despachos sin firmar, ignoraba los saludos, tomaba el sobre sin decir palabra y salía en busca de aire, sombra, soledad. El calor de Badajoz no daba tregua. Algunos días caminaba hasta la ribera del Guadiana. Otros, como ese, se encerraba a solas en su habitación y se desnudaba con lentitud, dejando que la camisa húmeda se despegara de su piel como si le arrancara el cansancio.”
Estas palabras son del libro La marquesa y Bonaparte de María José Rubio, publicado por Planeta y que desde el 11 de febrero ya está en todas las librerías, una ambiciosa novela histórica basada en hechos y personajes reales, que reconstruye uno de los momentos más decisivos de la Europa de comienzos del siglo XIX a través de una intensa historia de amor y poder.
Cuando Luciano Bonaparte, hermano de Napoleón, llega a Madrid como embajador ante Carlos IV en diciembre de 1800, ni la corte española ni él mismo imaginan que esa misión diplomática se convertirá en un campo de batalla político y emocional. Mientras, para cumplir los planes de Napoleón —controlar la política española y preparar la guerra—, maniobra entre el espionaje, la corrupción y las ambiciones de Godoy, Luciano conoce a la marquesa de Santa Cruz, Mariana de Waldstein, una mujer brillante y enigmática que lo introduce en el mundo del arte y el coleccionismo junto a Goya. Atrapada en un matrimonio sin pasión, arriesgará su posición por un amor que desafía los códigos sociales y los intereses de Estado.
La autora de La marquesa y Bonaparte, María José Rubio, es historiadora, escritora y Académica de la Real Academia de Ciencias Históricas y Bellas Artes de Toledo. Colabora habitualmente como Comunicadora en Mass-Media para la difusión y divulgación de la Historia, en la actualidad como colaboradora en “La Aventura del Saber” (TVE-2) y podcaster para National Geographic como conductora y voz del podcast “Despierta Tu Curiosidad”.
Autora de trabajos de investigación, ensayo, biografía y novela histórica, de obras como: La Chata. La Infanta Isabel de Borbón y la Corona de España; Reinas de España. De María Luisa Gabriela de Saboya a Letizia Ortiz. Siglos XVIII-XXI; Reinas de España. Las Austrias; El cerrajero del rey, que fue galardonada con el Premio Ciudad de Cartagena 2012 a la mejor novela histórica del año; Juan Prim y Prats (1814-1870). Discursos parlamentarios, o María Josefa Amalia de Sajonia, reina de España. Política, poeta y mística.
Por La marquesa y Bonaparte, su último y recién publicado libro, hemos entrevistado a María José Rubio para que nos lo presente a los lectores de Qué Leer.
La marquesa y Bonaparte, una novela histórica basada en hechos y personajes reales que reconstruye uno de los momentos más decisivos de la Europa de comienzos del siglo XIX. María José, estamos en 1800.
Lo primero que me gusta aclarar es que yo la defino como una novela con trasfondo histórico, porque va más allá de la novela histórica. Es una novela que, aparte de plantear hechos históricos y de relatar una trama en base a unos hechos históricos, plantea más cosas. Plantea ideas, es una novela de personajes, es una novela de dilemas morales y de dilemas en torno al poder, que son realmente universales. O sea, que yo creo que va más allá de un mero relato de hechos históricos.
Efectivamente, es una novela con una gran ambición, que combina amor, política, arte, geoestrategia…
Justo esto que acabas de mencionar son las patas en las que se sustenta esta novela: el poder con todas sus complicaciones, la diplomacia, la intriga política, la corrupción, la ambición, el arte, que es otro de los grandes descubrimientos de este libro, el descubrimiento del coleccionismo del arte como un elemento de prestigio, de poder, de autoridad, que en este sentido el protagonista se presenta casi como un pionero familiar en el descubrimiento de este arte.
Y, en segundo lugar, una historia de amor que se encaja en el contexto de su tiempo, pero que también podría ser todo ello combinado perfectamente extrapolable a cosas que pasan en el siglo XXI en torno al poder.
Sí, es una novela que nos traslada directamente a ese Madrid de 1800. Un Madrid que, como toda Europa, es un polvorín, ese Madrid capital de una corte ya muy desgastada, que ha sido capital de un Imperio hispánico, la corte de Carlos IV, con un desgaste del poder enorme y sobre todo una corte que se ve totalmente amenazada por esa apisonadora que se ve venir en el horizonte europeo que es lo napoleónico.
Napoleón todavía es solo primer cónsul, pero ya vemos en esta novela, aunque él no es un personaje protagonista, sino una sombra que aparece como detrás de su hermano, al que va a ser realmente el amo de Europa. Se ve venir. Y [estamos en] esa corte que está entre el miedo y la necesidad de hacerse aliados, ese Madrid de contrastes, ante esa apisonadora que se ve venir.
Hablemos de “geoestrategia”. Uno de los protagonistas es Luciano Bonaparte, hermano de Napoleón. Llega a Madrid, a finales de 1800, como embajador de Francia con una misión clave.
Sí, él llega con una misión fundamental, que es afianzar los tratados de alianza con España. España había sido siempre el aliado natural de Francia, puesto que eran los Borbones, los dos reyes en ambos tronos. Francia, esa Francia posrevolucionaria, que está en guerra con Inglaterra, necesita sí o sí la alianza de España. Necesita el dinero de España, el que cree que España tiene, y que no tiene realmente. Necesita los barcos de España para enfrentarse a Inglaterra en el Mediterráneo y en el Atlántico. Necesita que España controle a Portugal para que Portugal, que es un aliado natural de Inglaterra, cierre sus puertos a los barcos ingleses. Necesita de la ayuda de España para controlar Italia. Es decir, Francia necesita a España y Napoleón lo que tiene clarísimo es que quiere que España sea un “súbdito” de Francia, que es lo que va a conseguir.
Y para esta misión manda a este hermano, Luciano Bonaparte, que es el tercero de los Bonaparte, que es quizá el más inteligente, el más político, el más filósofo, el más díscolo de los hermanos. Y lo manda en esta misión un poco de manera irruptiva, porque Luciano Bonaparte tiene veinticinco años, no tiene ninguna experiencia diplomática, pero lo manda a afianzar estas alianzas.
Y a partir de aquí Luciano se va a desvelar como un gran estratega político, como un gran diplomático que se va a tener que medir de tú a tú con personajes que son de su misma característica, como es Manuel Godoy, que es una de las relaciones importantes de esta novela. En fin, Luciano viene a todo esto realmente y se va a encontrar con la necesidad de declarar una guerra a Portugal y de, bueno, asimilar lo que la corte española es, con una gran sagacidad política y astucia política, entendiendo bien el carácter español, como en un juego de ajedrez, para tratar de llevar a España a lo que Napoleón quiere, sin que parezca realmente que está obedeciendo a Napoleón.
De la geoestrategia, María José, pasamos a hablar del “amor”. La otra protagonista, en ese contexto, es Mariana de Waldstein y Liechtenstein, marquesa de Santa Cruz. ¿Cómo es esta mujer?
Pues es una mujer sorprendente. Yo empecé realmente con esta historia a través de ella, porque la encontré investigando sobre las mujeres de la Ilustración de finales del siglo XVIII. Y es esta austriaca de una gran familia aristocrática austriaca muy excéntrica, que fueron benefactores de Beethoven, de Giacomo Casanova, la que llega a Madrid como segunda esposa del marqués de Santa Cruz. El marqués de Santa Cruz era el gran hombre ilustrado del Madrid del siglo XVIII, mayordomo mayor de Palacio, director de la Real Academia Española, uno de los directivos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Es el gran hombre ilustrado que se casa con esta mujer jovencísima. Ella llega con dieciocho años a España. El marqués tenía sesenta. Y se convierte [Mariana] en un personaje singularísimo.
La conocemos a través de los retratos de Goya, vestida como una maja a la española, una austriaca vestida a la española. Y ella es una pionera del momento, es una de las primeras mujeres en amamantar a sus hijos, siguiendo a Rousseau, los dictados de la Ilustración, una mujer culta, cosmopolita, pintora, que fue una de las primeras académicas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y que tuvo, al estilo de esas mujeres del siglo XVIII, una retahíla de amantes absolutamente fascinante, porque fue amante de William Beckford, un escritor pionero de la novela gótica [Vathek, (1786)] que pasó por Madrid; fue amante de otro embajador francés, de Guillemardet, que se llevó un retrato de ella de Goya a Francia; y luego fue amante de Luciano Bonaparte en esta embajada, es más tiró su vida por la borda por seguir a Luciano a París… Es decir, [Mariana fue] una mujer que ejerció una libertad personal absolutamente sorprendente en el parámetro del siglo XXI, pero que en esa cápsula del tiempo que fueron estas mujeres ilustradas del siglo XVIII, como fue la duquesa de Alba o la condesa duquesa de Benavente, que también aparece en la novela, ella es una de estas mujeres singulares de ese momento que nos sorprenden con sus actitudes.
[María José Rubio habla rápido y con convicción a lo largo de la entrevista; delgada, ojos verdes, pelo castaño; viste blusa verde y pantalón negro]
Rigurosamente documentada y con gran pulso narrativo, La marquesa y Bonaparte logra uno de los grandes retos del género: hacer cercanos y verosímiles a personajes históricos.
Yo digo también que es una novela de personajes. Más que de hechos históricos, son personajes que se están moviendo en un hecho histórico, que ya conocemos. Pero la magia de esta novela es que los personajes históricos están construyendo esos hechos. Yo parto de que la historia la hacen las personas, la historia no es una entelequia abstracta universal, la historia la mueven las personas hacia adelante. Por eso yo construyo mis libros y mis novelas, empezando por los personajes, buscando los grandes personajes con esa personalidad realmente atractiva y conociendo bien la idiosincrasia del personaje. Y a partir de ahí los dejo que interactúen entre ellos. Y entonces ya tengo la trama hecha, simplemente haciendo que grandes personajes interactúen entre ellos. Eso ya es fascinante, ver cómo se mueven, cómo hablan.
Parto de una investigación muy exhaustiva del hecho histórico, de los personajes, incluso en trabajo de investigación, muy intenso, en archivos. Están archivos de Madrid, de Roma, de París, de Londres, de muchos sitios. Y yo creo que la potencia de esta novela son esos grandes personajes, que se hacen verosímiles porque los conozco tan en profundidad que solo tengo que verlos actuar y ver cómo se mueven en esos ambientes y ver cómo puede ser una conversación entre ellos y, de tal manera, que me permite recrear narrativamente con la imaginación aquello que el documento fehaciente en la historia no me da. O sea, la intimidad de ellos no está en muchos documentos, incluso en sus memorias, porque Godoy y Luciano Bonaparte escribieron memorias, pero hay cosas que, claro, ellos se callan, pero a mí me permite conocer de tal manera a los personajes que, si no fue así, es verosímil que ocurra así.
Esa es la esencia de un buen narrador, ¿no?
Bueno, yo procuro hacer mi trabajo de la manera más exhaustiva, intensa y más profesional, partiendo de la base de historiadora que soy.
Has hablado de los personajes. Pero, aparte de los principales, sobresalen también los secundarios, cómo nos los muestras para imaginarnos cómo eran. Has mencionado a Manuel Godoy, pero por ahí aparece Carlos IV, Goya…
Están los personajes principales, por supuesto, Luciano Bonaparte, Mariana de Waldstein, que es la marquesa de Santa Cruz, y también Manuel Godoy, que se mide de tú a tú con Luciano Bonaparte. Yo creo que esa relación es interesantísima, esa amistad interesada de dos personajes que se admiran, pero al mismo tiempo tienen que salvaguardar sus propios intereses, pero que son igual, dos hombres hechos a sí mismos, con una ambición impresionante, de gloria, de ser alguien en la vida.
Y luego la marquesa de Santa Cruz y el marqués de Santa Cruz, éste otro gran personaje, es el contrapunto digno, el representante de ese antiguo régimen que se está acabando y que ve que irrumpe ese nuevo régimen que es la Revolución francesa y que lo va a arrollar.
Y luego la propia corte de Carlos IV y María Luisa de Parma. Y esa retahíla de personajes ilustrados que estaban en ese Madrid y que tuvieron esa interrelación con los demás: como es Goya, con esa mirada lúcida y ácida sobre la sociedad que vive; los grandes ilustrados, como Bernardo de Iriarte; pintores como Carnicero; ese séquito que acompaña a Luciano Bonaparte, que viene de Francia y que no eran diplomáticos, eran literatos, pintores, intelectuales como él, y que vienen con una misión también, porque no solo vienen a hacer diplomacia, son los que colaboran con él en hacer esa colección de arte. Ahí hay una intersección de personajes que tiene que ver con la cultura y con la diplomacia y la guerra muy interesante.
Carlos Castrosín
FOTÓGRAFO: © Luis Gaspar
María José Rubio
Editorial Planeta, 576 pp., 22,90 €
Sinopsis:
Con La marquesa y Bonaparte, María José Rubio firma una ambiciosa novela histórica basada en hechos y personajes reales, que reconstruye uno de los momentos más decisivos de la Europa de comienzos del siglo XIX a través de una intensa historia de amor y poder.
Diciembre de 1800. Luciano Bonaparte, hermano de Napoleón, llega a Madrid como embajador de Francia con una misión clave: forzar a España a colaborar en los planes del futuro emperador contra Portugal e Inglaterra. La capital española se convierte entonces en un centro neurálgico de la diplomacia europea, escenario de intrigas políticas, tensiones internacionales y maniobras en la sombra.
En ese contexto irrumpe Mariana de Waldstein y Liechtenstein, marquesa de Santa Cruz: una mujer culta, libre y adelantada a su tiempo, atrapada entre el deber familiar y un profundo anhelo de independencia. Su relación con Luciano Bonaparte dará lugar a una historia de amor tan apasionada como peligrosa, vivida contra las normas sociales y políticas de la época.
Junto a ellos desfilan figuras clave del momento como Manuel Godoy, Carlos IV, María Luisa de Parma, Francisco de Goya o la condesa-duquesa de Benavente, en un relato que combina amor, política, arte y geoestrategia. La novela destaca además por su poderosa recreación del Madrid de 1800, una ciudad bulliciosa y contradictoria que adquiere rango de protagonista.
Rigurosamente documentada y con gran pulso narrativo, La marquesa y Bonaparte logra uno de los grandes retos del género: hacer cercanos y verosímiles a personajes históricos y convertir un episodio clave del pasado europeo en una lectura vibrante y muy actual.







