“…Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena…”
Esto es de El Aleph, el mítico cuento de 1949 de Jorge Luis Borges. El próximo 14 de junio se cumplirá el 40.º aniversario de su muerte. La relevancia de Borges, la riqueza literaria de su obra y su influencia en otros autores trasciende los límites de su tiempo. Por todo ello, la editorial Alfaguara ya ha comenzado a publicar, desde enero, los libros del escritor argentino, empezando por Cuentos completos, Ensayos completos (con una composición de textos hasta ahora inédita) y Poesía completa. Este lanzamiento simultáneo en España y Latinoamérica se extenderá a nuevos títulos a lo largo de 2026 y recuperará toda su obra en los próximos años.
«…En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo… » (El Aleph, 1949)
Borges: qué decir de alguien que nos descubre que hay un punto que contiene todos los puntos del universo en el mencionado cuento El Aleph; o que mezcla espías y universos paralelos en El jardín de los senderos que se bifurcan; o que escribe sobre la creación de un mundo imaginario que se impone sobre la realidad en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius; o del hombre que recuerda absolutamente todo, sin poder olvidar, en Funes el memorioso; o del universo infinito compuesto por bibliotecas que contienen todos los libros posibles en La biblioteca de Babel; por no hablar de ese relato que difumina la línea entre realidad y fantasía, entre la vida y la muerte, como es El Sur; o de la búsqueda de la inmortalidad y sus consecuencias filosóficas en El inmortal; o de la historia de venganza en Emma Zunz; o del libro sagrado y prohibido con infinitas páginas en El libro de arena. ¡Ay!, pensar en todas estas magníficas historias de Borges nos hace envidiar a quienes nunca las hayan leído y que ahora tienen la oportunidad de disfrutar de uno de los mejores y más singulares escritores del siglo XX: porque Jorge Luis Borges es, lo sabéis queridos lectores de Qué Leer, un autor imprescindible.
Carlos Castrosín
“…vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.» (El Aleph, 1949)
Jorge Luis Borges
Alfaguara, 480 pp., 24,90 €
Sinopsis:
Los cuentos de Jorge Luis Borges constituyen uno de los capítulos fundamentales de la literatura del siglo XX porque son una forma de exploración intelectual y estética en la que conviven el rigor de la construcción y la invención metafísica, la erudición y el enigma, el pensamiento y la fábula. Este volumen reúne, en orden cronológico, todos los libros de cuentos de Borges —Historia universal de la infamia, Ficciones, El Aleph, El informe de Brodie, El libro de arena y La memoria de Shakespeare—. El conjunto traza el mapa completo de una obra que redefinió las fronteras entre la filosofía y la ficción. Cada relato es una forma de pensamiento narrativo, un experimento con las posibilidades del tiempo, del destino y del lenguaje. Borges concibió la literatura como un universo —hecho de bibliotecas infinitas, laberintos, tigres, sueños y revelaciones— que interroga la realidad con la misma lucidez con que la inventa. En estas páginas se condensa la plenitud de su arte: la precisión de la palabra, el vértigo de la idea y la certeza de que toda imaginación es también una forma de conocimiento.
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“El fragmento lírico Kubla Khan (cincuenta y tantos versos rimados e irregulares de prosodia exquisita) fue soñado por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge, en uno de los días del verano de 1797. Coleridge escribe que se había retirado a una granja en el confín de Exmoor; una indisposición lo obligó a tomar un hipnótico; el sueño lo venció momentos después de la lectura de un pasaje de Purchas, que refiere la edificación de un palacio por Kublai Khan, el emperadar cuya fama occidental labró Marco Polo. En el sueño de Coleridge, el texto casualmente leído procedió a germinar y a multiplicarse; el hombre que dormía intuyó una serie de imágenes visuales y, simplemente, de palabras que las manifestaban; al cabo de unas horas se despertó, con la certidumbre de haber compuesto, o recibido, un poema de unos trescientos versos. Los recordaba con singular claridad y pudo transcribir el fragmento que perdura en sus obras. Una visita inesperada lo interrumpió y le fue imposible, después, recordar el resto…” (El sueño de Coleridge, “Otras inquisiciones”, 1952)
Jorge Luis Borges
Alfaguara, 864 pp., 26,90 €
Sinopsis:
Los nueve libros reunidos en este volumen —Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza, El idioma de los argentinos, Evaristo Carriego, Discusión, Historia de la eternidad, Otras inquisiciones, Siete noches, Nueve ensayos dantescos— recorren la trayectoria de Borges como ensayista que convierte la crítica en una forma de creación y la erudición en arte. En ellos se despliegan sus principales preocupaciones intelectuales: la naturaleza del tiempo, el infinito, la identidad, la lectura y la tradición literaria. La amplitud de sus intereses y la originalidad de su pensamiento transformaron el ensayo en una de las formas más personales de su obra y permiten seguir la evolución de su pensamiento: del fervor vanguardista al escepticismo lúcido. Borges convierte aquí la lectura en una forma de descubrimiento y el ensayo en una práctica de inteligencia imaginativa.
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“Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente…” (Poema de los dones, “El hacedor”, 1960)
Jorge Luis Borges
Alfaguara, 648 pp., 25,90 €
Sinopsis:
Tal vez toda la obra de Borges pueda leerse como una larga meditación poética. De Fervor de Buenos Aires a Los Conjurados, su poesía atraviesa más de seis décadas de escritura y forma el eje casi secreto de un capítulo clave de la literatura del siglo XX. En ella conviven la emoción y la erudición, el arrabal y la eternidad, el amor y el tiempo, la ceguera y la claridad de la razón, la identidad y la muerte. Al mismo tiempo se cifran una forma de orden que es asombro y una cadencia que fija en palabras la intensidad de lo efímero. Los versos que reúne este volumen están hechos de memoria y revelación, de ironía y candor, de la música del habla y del rigor del pensamiento. Si en ellos resuenan las mismas preguntas que recorren sus cuentos y ensayos es porque Borges encontró en la poesía no una respuesta, sino una forma de habitar el misterio.
“…Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.” (Poema de los dones, “El hacedor”, 1960)
Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Entre 1914 y 1921 vivió con su familia en Europa. A su regreso funda las revistas Prisma y Proa, y publica Fervor de Buenos Aires (1923) e Historia universal de la infamia (1935). Autor de poesía, cuento, ensayo y trabajos en colaboración, en las décadas siguientes su obra crece, es traducida a más de veinticinco idiomas y alcanza reconocimiento mundial. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, director de la Biblioteca Nacional, miembro de la Academia Argentina de Letras y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Recibió importantes distinciones de gobiernos extranjeros, y el título de doctor honoris causa de las universidades de Columbia, Yale, Oxford, Michigan, Santiago de Chile, La Sorbona y Harvard. Obtuvo, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura (1956) y el Cervantes (1979). Considerado uno de los más importantes escritores en lengua hispana de la historia de la literatura, murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.






