Este año es una ruina

Redaccion

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leopoldo-abadiaLa economía explicada al ciudadano de a pie. Leopoldo Abadía, un zaragozano retirado de 75 años, está protagonizando uno de los fenómenos editoriales del año gracias a la voluntad de explicar a sus compatriotas “La crisis ninja y otros misterios de la economía actual” (Espasa). Por Ivanna López

Probablemente estemos viviendo actualmente la crisis económica más devastadora a nivel global en mucho tiempo. Los expertos dicen que no se sabe aún la magnitud de esta tragedia, pero auguran que será de consecuencias más graves que la del crack económico de 1929. El ciudadano de a pie, ese que tiene una hipoteca que ha crecido un doscientos por ciento en el último año, al que llenar la nevera se le hace mucho más cuesta arriba que hace unos meses y al que la reducción de plantilla de su empresa está a punto de afectarle directamente, no entiende de informes económicos, ni de bolsa, ni de inversiones. Este individuo, que con su trabajo paga la desmesurada cuota de la hipoteca religiosamente cada mes, con los correspondientes intereses a su banco; sus compras al tendero del supermercado y también sus impuestos al Estado, sabe que aún cumpliendo responsablemente con sus obligaciones económicas, su bolsillo cada vez le da para menos y no entiende en absoluto de “hipotecas subprime”, “burbujas inmobiliarias” o “préstamos interbancarios”, ni de porqué la crisis americana acaba repercutiéndole tanto a él como a un ciudadano de Illinois.
En estas de entender el asunto económico se encontraba hace algunos años Leopoldo Abadía, un zaragozano de ahora 75 años al que le producía cierta inquietud no entender los términos económicos que manejaban los expertos, de los que hablaban los políticos y la sección de economía del diario, y que también le afectaban, claro está, a él mismo. En su empeño por entender la cuestión, Abadía comenzó a crear un diccionario de términos económicos, haciendo “corta y pega”, como él dice, de los vocablos que iba entendiendo. Ahora, Leopoldo Abadía, inmerso como todos en la crisis económica pero desde la tranquilidad del retiro tras dejar atrás más de 31 años de trabajo para IESE y otras empresas, ha recopilado sus teorías y disertaciones sobre economía en el libro La crisis Ninja y otros misterios de la economía actual, que sumó tres ediciones en el plazo de sólo una semana. A ello no será extraño el hecho de que el blog que creó para compartir sus hallazgos con el público general, www.leopoldoabadia.blogspot.com, sume más de dos millones de visitas en apenas ocho meses.

Las cosas por su nombre
Leopoldo Abadía habla en su libro desde la humildad y el sentido común de un hombre sencillo, fruto de las conversaciones que a diario mantiene sobre economía con un amigo desde su retiro en un pequeño pueblo barcelonés, mientras anota sus cavilaciones sobre la servilleta del bar que les acoge, siempre con un bocadillo de jamón ibérico y un tinto de por medio.
Leopoldo no entiende porqué los expertos, llámense banqueros, políticos o economistas, no hablan claro y no llaman a las cosas por su nombre. Su objetivo es también que al público general se nos quite el “complejo de tontos” que muchos tenemos ante estos asuntos que al fin y al cabo tanto nos conciernen. Y la verdad es que lo consigue.
Abadia comienza su discurso hablándonos de la que él llama la “crisis Ninja”, la americana. Explica cómo, con la creación de una burbuja inmobiliaria en la que los bancos comenzaron a dar créditos alegremente, se activó una economía ficticia y eso, a la vez, fue generando una bola de nieve cada vez más grande y compleja, basada en que el Ninja seguiría pagando sus créditos y que el mercado inmobiliario norteamericano seguiría subiendo. Cuando el Ninja empezó a no poder pagar los créditos y dejó de consumir se quebró el sistema, lo que derivó en esta gran crisis económica global.
Abadía explica en el libro los términos económicos que intervienen en cada paso con una claridad pasmosa, usando metáforas de lo cotidiano y de la economía casera, entre algún que otro simpático chascarrillo doméstico, como cuando dice que su señora y él inventaron los Presupuestos Generales del Estado. Abadía señala que nos queda crisis para rato, que no se saben las dimensiones reales de ésta y que fundamentalmente ha fallado la comunicación, la decencia y la falta de control ante una política del “vale todo”. Finalmente, el autor hace un llamamiento a la serenidad e invita a cada individuo a afrontar la crisis desde una posición activa, desde el optimismo y la prudencia.

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