Trío de fúnebres aniversarios
Es probable que Julio Cortázar no fuera amigo de celebrar los números redondos y demás arbitrariedades digitales de la cultura occidental, pero eso no lo libra de ser objeto de homenajes en este año que marca el veinticinco aniversario de su fallecimiento parisino. El más reciente tuvo lugar hace un par de días en la Avenida 9 de Julio bonaerense, que fue cortada al tráfico para que la artista Marta Minujín desplegara sobre el asfalto un centenar de rayuelas (y menos mal que no le dio por inspirarse en Continuidad de los parques para proceder al asesinato de cuanto lector de novela negra se cruzara en su camino).
Los amantes del noir, libres de tal amenaza, saldrán mañana a la calle con el cuello de la gabardina levantado, el sombrero ladeado y un pitillo decorando su sonrisa torcida. No en vano se estará cumpliendo medio siglo de la desaparición de Raymond Chandler, padre literario de Philip Marlowe e inolvidable autor de El sueño eterno, Adiós, muñeca, La dama del lago…
Por último, aunque aún ha de llover bastante hasta el 21 de octubre y las cuatro décadas exactas de la muerte de Jack Kerouac, los fans del escritor en particular y de la Beat Generation en general pueden comenzar a “celebrarlo” con la edición que Anagrama acaba de editar de En la carretera, versión que reproduce el rollo mecanografiado originalmente por Kerouac con los nombres reales de los personajes y un estilo aún más crudo que ha sido llevado al castellano por Jesús Zulaika.








