Maeso de la Torre: Tres religiones, un solo rey

“La cúpula del mundo” (Grijalbo), con la que Jesús Maeso de la Torre ha obtenido el II Premio CajaGranada de novela histórica, nos revela cómo el siglo XIII fue escenario de un intento de globalización por parte de Alfonso X el Sabio al tiempo que una hermandad secreta luchaba por conseguir la ansiada alianza de civilizaciones. Texto: Ivanna López Foto: Óscar Elías

El ubetense Jesús Maeso de la Torre es uno de los principales autores españoles de novela histórica. Licenciado en Magisterio, Filosofía e Historia, reside actualmente en Cádiz, donde compagina su trabajo como asesor cultural de la Junta de Andalucía con la docencia y con diversas colaboraciones en publicaciones culturales. Maeso de la Torre cuenta entre sus obras éxitos editoriales como Al-Gazal, el viajero de los dos orientes (2002), El Papa Luna (2002), Tartessos (2003), La profecía del Corán (2006), El sello del algebrista (2007) y El lazo púrpura de Jerusalén (2008).

Su última novela, La cúpula del mundo, ha sido la ganadora de la segunda edición del Premio CajaGranada convocado por Obra social CajaGranada y Random House Mondadori, y dotado con 180.000 euros. Con ella, Maeso de la Torre nos traslada al año 1225, cuando el rey Alfonso X de Castilla, en su empeño por coronarse emperador de la cristiandad, decide estrechar lazos con el Norte de Europa y, para ello, concierta el matrimonio de uno de sus hermanos con la princesa Cristina, hija de Haakón de Noruega. En la comitiva real encargada de escoltar a la princesa se encuentra el médico Beltrán Sina, quien tiene la misión de procurar serenidad espiritual a Cristina durante un viaje en el que la delegación se ve acechada por múltiples peligros. Y es que el perverso Ricardo de Cornualles, aspirante también a ser emperador, pretende hacer fracasar el sueño de Alfonso X. Pero también llega un momento en que Sina se ve obligado a escoger entre la lealtad a su rey y el amor desbordado que siente por la muchacha venida de las brumas del Norte.

Globalización y alianza religiosa

¿Por qué eligió al personaje de Alfonso X?
Fue el producto de varias reflexiones. La primera es que, cuando escribí la novela, estaba muy en boga la teoría política-económica de la globalización, y yo pensé que eso ya había ocurrido en la historia de España. Alfonso X, siendo rey de Castilla, se había propuesto como Emperador del Sacro Imperio Germánico porque tenía sangre alemana. Pretendía ser el guía espiritual y temporal tanto de musulmanes, como de cristianos, como de judíos. Eso fue el intento de una especie de globalización medieval. Otra reflexión fue la conexión con la alianza de civilizaciones. Existía entonces una hermandad secreta, “La cúpula del mundo”, también llamada Pactio secreta o Tría Aurea porque era la triple corona dorada.

¿En qué consistía?
Fue una hermandad de místicos cristianos, de sufíes, que son los místicos musulmanes, y de rabinos judíos de Europa y de Palestina. Esta gente estaba cansada de tanto derramamiento de sangre en el reino de Jerusalén por las Cruzadas. Francisco de Asís, enviado por el Gran Maestre de la Orden Teutónica, viajó hasta Egipto para proponer al Sultán de El Cairo acabar con el derramamiento de sangre, pero el delegado papal, el español Fray Pelayo de Santa Lucía, se negó a conciliar. “La Cúpula del mundo” siguió trabajando para que hubiera un solo rey de las tres religiones.

Y ahí volvemos a Alfonso X…
Al morir Federico II, el Gran Emperador de Alemania, quedó solamente un vástago de su estirpe, Alfonso X de Castilla. Fue entonces cuando le ofrecieron el trono del Imperio, pero a esto se volvió a oponer la Iglesia. Alfonso X soñaba con convertirse en rey de todos.

Adentrándonos más en la historia, ¿qué le atrajo del viaje de los embajadores de Alfonso X hasta Noruega en busca la princesa Cristina?
Un día fui a visitar la tumba del primer conde independiente de Castilla, don Fernán González, que está enterrado en Covarrubias. Al abrir la puerta de aquella maravillosa iglesia románica había un grupo muy numeroso de noruegos enarbolando banderas y cantando en noruego. Me quedé perplejo. El capellán me comentó que allí estaba enterrada doña Cristina de Noruega, “aquella princesa que vino desde este país en la Edad Media para casarse con el rey Alfonso”. También me explicó que, cuando abrieron el sepulcro, había un trozo de pergamino con un poema en castellano precioso y una receta médica, y es que resulta que, en el viaje desde Noruega a Castilla, a la princesa la acompañó un médico con el que tuvo cierta amistad. Éste era un médico de la corte castellana que curaba la melancolía.

Vamos sumando piezas…
Sí. He aquí todos los ingredientes para la novela: una historia de amor imposible; una hermandad secreta; la desconocida sociedad noruega del siglo XIII, que era mitad pagana y mitad cristiana; los jinetes de Odín, que eran un conglomerado de caballeros de Noruega que se oponían al cristianismo; la obsesión del poder de Roma, etc…

Y todo sigue teniendo su base histórica…
Alfonso X buscó hacer un pacto con el rey Haakón IV el Viejo de Noruega, que era un rey muy valorado en el Norte de Europa, pidiendo la mano de su hija Cristina, que era una princesa bellísima y muy culta. Él la pidió en matrimonio porque su esposa, Violante de Aragón, no le daba hijos varones. Pero, en el transcurso del viaje a Noruega, pasaron dos años y en ese tiempo ya había nacido su primogénito, don Fernando de la Cerda. Resolvió entonces casar a su hermano Felipe con esta princesa maravillosa proveniente de las brumas del Norte y la llevó al sur, donde se fue a morir de melancolía en una ciudad en la que es casi imposible morirse de melancolía, que es Sevilla.

¿Cómo ve desde esta perspectiva histórica el supuesto choque de civilizaciones de la actualidad?
En la Edad Media hubo un choque tremendo entre dos civilizaciones, el mundo musulmán y Occidente. El tiempo que estuvimos los cristianos en Jerusalén fue un auténtico río de sangre; las dos religiones éramos fundamentalistas. Pero, con la Reforma y la Contrarreforma, los cristianos dejamos de serlo. Muchos países musulmanes siguen siendo tan fundamentalistas como en la Edad Media. Mientras el Islam no reaccione y no llegue una reforma del Corán, va a ser imposible la alianza de civilizaciones. Fue imposible en aquel momento por los cristianos y musulmanes, y lo es ahora por los musulmanes.

¿Cómo ve la relación entre poder e Iglesia en este momento?
Yo me he preocupado siempre por el hecho religioso, he estudiado profundamente el Corán, las Sagradas Escrituras y también estudié intensamente los Evangelios. Parece mentira que un mensaje que es absolutamente pacífico se haya convertido en toda una estructura de poder. Me parece una cosa de los más rocambolesco y de lo más absurdo. Cuando desapareció el Imperio Romano, la Iglesia católica era la religión oficial y ocupó todos los puestos de poder del Imperio Romano. Toda la simbología y todas las actitudes de poder las asumió la Iglesia, y se hizo dueña de un montón de territorios de Italia, olvidando el mensaje evangélico. La Iglesia se ha alineado con el poder y además no un poder moderno, que va desarrollándose hacia elementos democráticos, sino todo lo contrario. Esto con el tiempo echará a todos los fieles de la Iglesia, sin lugar a dudas.

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Escrito por el sep 2 2010. Archivado bajo Entrevistas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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