¿Librerías? Sí, gracias

No niego las ventajas del libro electrónico y lo cómodo que pueda ser llevar 50 libros encima en un minúsculo pen-drive (¿quién demonios necesita llevarse a la playa 50 libros?). Pero a mí me gustan las librerías físicas atestadas de libros, vagar por las estanterías, oler a tinta. Uno no puede imaginarse pasear por el el calor pegajoso del verano en Barcelona y no poder colarse en FNAC y sentarse tan ricamente uno a hojear alguno de los libros que se insinúan en las estanterías con sus títulos seductores; un raro alivio al trajín, el ruido y el bochorno de la calle. O revolver en las peceras de saldos de Happy Books en la calle Pelai , que es como pasar un rato divertido en una feria, buscando a precio de risa uno de esos títulos que te cambian la vida o te la endulzan un rato, igual que de pequeño trataba uno de pescar un llavero o un reloj con aquellas pinzas mecánicas que se hundían entre los regalos de una urna. Acercarse a la librería de viajes Altaïr de la Gran Via es penetrar en un gabinete de las maravillas del que cuelgan bolas del mundo, mapas enormes, un gran panel de corcho con mensajes de gente que busca compañeros para rutas de todo tipo, libretas de viaje y una miríada de libros que nos llevan a Tanzania, Singapur, Oslo, Las Islas Fidji o el Cabo de Hornos. Volúmenes de aventuras, de exploraciones, guías de viajes, volúmenes fotográficos donde se abre el mundo entero en un entorno amable, con butacas para reposar, sentarse un rato y soñar con lugares que tal vez ya no existan y sólo podamos visitar gracias a los libros.

Cruzas la puerta de una librería y se hace el silencio, se queda atrás el ruido vocinglero de la ciudad. En unos tiempos en que ya hasta las iglesias han cerrado las puertas por desidia o cobran por entrar reconvertidos en empresarios turísticos y no hay donde escapar al trajín de las ciudades para sentarse un rato y quedarse solo, las librerías son el último refugio. Son las iglesias laicas, como esas iglesias brasileñas de la razón que le gustan a Leo Bassi donde en vez de adorar a San Martín de Porres se adora a Platón, a Diderot o a Gandhi. En las librerías uno puede recogerse bajo la benéfica presencia de Faulkner, Isak Dinesen o Vazquez-Figueroa, que no son santos per,o precisamente por eso, tienen cosas mucho más interesantes que contarnos. Para algunos, son el último santuario que nos queda.

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Escrito por el sep 1 2010. Archivado bajo Blog, cabecera, head. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

20 Comentarios por “¿Librerías? Sí, gracias”

  1. barbara

    a mí me encanta leer, y me encantan los libros y las librerías. me gusta el olor a papel de un libro cuando es nuevo, y ese desgaste de cuando ya lo has leído. leer en una pantalla no me gusta nada, me parece frío e impersonal. no veo muy claro que este invento del libro electrónico sea realmente el futuro. creo que la gente que realmente es aficionada a la lectura le gustan los libros en sí, pasar páginas, y no estar todo el día delante de una pantalla. que por muy buena que sea no deja de ser una pantalla.

  2. maria garcia

    Cómo hija de librero jubilado, y exlibrera (el negocio hubo que cerrarlo), me siento ofendida cuándo escucho que los libros son caros. Nadie se queja del precio de las copas cuando sale de noche, ni de la ropa, ni del cine … y …los libros ¡oh qué caros!. Es el mejor dinero gastado en ocio para mi gusto, y aunque me encanta la informática, prefiero el libro tradicional. Sentarme en el sofá a leer, en la cama, en el coche…. La única pena que tengo es no poder seguir metida en el negocio, vivirlo desde dentro, pero procuro perderme una vez al mes por las librerías ¡es un gran placer!.

    • Lector empedernido

      María: yo soy de los de libro de papel de toda la vida y de los que se pasan horas paseando por las librerías. Y sí: considero que los libros son MUY caros (no salgo de copas, así que en mi caso no vale el ejemplo). A los hechos me remito: este verano, unos “grandes almacenes” (ya sabemos todos de los que se tratan) han sacado -al menos en mi ciudad- una oferta en la que se vendían libros al increíble precio de 5’72 €. Sí: cinco euros con setenta y dos céntimos. Muchos de esos libros estaban el año pasado en los mismos almacenes a veinte euros o veinte euros y pico. Si vendiéndolos a 5’72 le sacan beneficio (son buenos estos almacenes, pero no tontos) ¿cuánto le sacaban de beneficio el año pasado? Muy fácil: lo que le sacaban este año más quince euros, aproximadamente. Me resisto a cambiar la pregunta, pero lo voy a hacer: ¿cuánto nos ROBABAN el año pasado? Ahí lo dejo.

  3. JL

    No he podido resistirme a contestar a Alberto, lo hice en mi blog pero dejo aquí la respuesta…

    Lo cierto es que tras leer el comentario me he planteado si para mi conciencia no sería mejor devolver a Amazon mi lector electrónico…

    Año 2012 – Libranda escucha a los usuarios y decide mejorar el proceso de compra, además ha añadido novedades a su extenso catalógo ha pasado de 2000 libros a 2500, entre las novedades figuran obras de Cervantes, Lope, Quevedo, Gongora, Clarín… (los descargaron de una página que los ofrecía libremente, sin derechos de autor y tras maquetarlos de nuevo los ofrecen a precios “altamente económicos”.

    Año 2013 – Cierran librerías, librerías que nunca estuvieron dispuestas a cambiar el modelo de negocio. Pero otras funcionan con notable éxito, son aquellas que apostaron por el cambio antes de que fuera demasiado tarde, fomentan clubs de lectura, se convierten en pequeños centros culturales, se organizan encuentros y tertulias con escritores unas veces conocidos y otras desconocidos, allí puedes tomar un café mientras hojeas los primeros capítulos de algunos libros en tu lector, charlas con el librero que no es sólo un dependiente que vende, sino que te asesora, te recomienda y al final consigue que te lleves no uno sino tres libros a un precio asequible.

    Año 2014 – Muchas librerías, editoriales, distribuidoras han cerrado. Algunos autores pasan al ostracismo, pero otros que se han adaptado a los nuevos tiempos, que tienen su blog, presencia en las redes sociales siguen teniendo éxito. No sólo eso sino que jovenes que se dedican a la informática encuentran sus primeros trabajos como diseñadores de portadas para los libros, maquetadores -aunque hay autores que trabajan con Lyx y casi no lo necesitan ;) -, desarrolladores de páginas web para las nuevas e-editoriales y los nuevos e-autores y ingenieros que mejoran día a día el software para los libros electrónicos…

    Año 2018 – Los libros en papel siguen existiendo, porque libros infantiles con ilustraciones, páginas que salen, entran, se mueven aún no se han conseguido emular en los lectores electrónicos. Además hay libros de Geografía, Arquitectura, Arte, Moda… que se editan en papel couché a todo color y que los lectores electrónicos no llegan a superar, aunque todo se andará.

    Año 2020 – Los libros electrónicos siguen mejorando, los OCR han llegado a un punto de perfección inimaginable hace 10 años, crecen por doquier grandes comunidades de lectores dispuestos a subsanar los errores y erratas que se encuentran en libros electrónicos que se digitalizaban diez o quince años atrás, algunos incluso por las propias editoriales que simplemente escaneaban sus fondos y los convertían a pdf sin revisarlos mínimamente.

    Año 2022 – Los últimos estudios confirman lo que se esperaba, gracias al auge de los libros electrónicos, la desaparición de Libranda (fue en el 2013), y una espectacular bajada de los precios de los libros (los autores ganan mucho más vendiendo a un precio diez veces inferior al que había hace unos años), la piratería deja de tener sentido. La facilidad para adquirir los libros con dos simples pulsaciones en el lector electrónico hace que buscar en los foros y usar gestores de descargas sea más complicado que la compra misma (Amazon comenzó a hacerlo hace más de diez años, pero distintos problemas con los gobiernos de uno y otro signo, las gestoras de derechos de autor y demás no permitieron que empresas como Amazon llegaran a España hasta hace 2 años). El índice de lectura de niños, jóvenes y adultos en España empieza a ser comparable al del resto de Europa.

    Nota: alguna de las ideas que he utilizado aquí están tomadas de un comentario publicado por Isidro en el foro de ZonaEbook en referencia a los precios que deberían tener los ebooks.

    Esto no ha sido más que un pequeño ejercicio de imaginación, un pelín de ironía e intentar ver las cosas de una manera más positiva, si no hiciéramos así las cosas quizás deberíamos ir pensando en volver a los tiempos de los amanuenses…

    • Victor Maria

      Buena imaginación, pero ese es el mas posible de los caminos.
      Cuando era pequeño los libros tenian unos precios de lujopero eran, Edicion en rustica, cosidos y con tapas de carton forrados, vinieron los de bolsillo y podimos comprar/consumir libros. El la actualidad, logros del Marqueting y la usura, nos venden como rustica libros de bolsillo XL, lomo pegado y portadas de cartulina, pero a que precio. El libro electronico, mal que nos pese, sin ser la solución es una alternativa y de paso una purga a las editoriales enquilosadas en la rentabilidad usurera.

    • Alberto

      Ojalá sea así. Te aseguro que sería el primero en celebrarlo. Ciencia ficción pura y dura, pero me gusta la idea. Esa armonía de gente culta charlando amistosamente junto a un café bajando libros digitales sin el menor remordimiento de que sus equipos altamente electrónicos están costando vidas humanas. Ah, que bello es eso del progreso. Lo celebro. (Por cierto, pregunta en una librería cuantos asisten actualmente a las presentaciones de autores semidesconocidos (quita a parientes y amigos, por favor. Te reírias de las cifras). Vamos a ver cuántos autores se adaptan y cuantos más pasan al ostracismo, como dices. Para cuando se abaraten los e-book y todos esos programadores diseñen portadas a precios irrisorios, millones de personas tendrán inculcada la cultura de bajarlos gratis. No sé en qué trabajas. Pero haz un ejercicio. Cuando llegue final de mes, dile a tu jefe que te de un 10 por ciento de tu sueldo y a ese 10 redúcele el 9 por ciento en concepto de descargas. Pensarás que soy injusto. Que tu trabajo y tu tiempo vale dinero. Pues bien, el de un escritor también lo vale. Pero lo dicho, ese futuro me suena al sucedáneo edén futurista de “La máquina del tiempo”. Confío en el progreso de la humanidad, pero tal y como van las cosas y la educación, me cuesta creerlo. Pero repito, ojalá.

  4. Man

    El tiempo en el que la cultura tenia un precio ya paso.
    Llevo 2 años en el paro y sigo leyendo al mismo ritmo que lo hacia a los 12 años, evidentemente antes podia comprar mas libros en papel (6-7 al mes), ahora de los 20 libros que consumo mensualmente compro fisicamente medio libro (1 cada dos meses del circulo de lectores), con alguna excepcion en la seccion de restos de algun gran almacen.
    El resto los devoro en el mejor invento de los ultimos años, mi papyre.

    Ahora es mas facil compartir libros y no tengo problemas de devolución.
    No consumo productos audiovisuales mas alla de la televisión, y no voy a permitir que por ser “pobre” (la clase media en España se la han cargado) se me prohiba la cultura.

    Librerias ¡SI! Cultura Libre ¡Tambien!

    • Víctor Maria

      La comercialización de la cultura es la culpable de nuestra desazón, el libro electronico no es la solución, es caro y esta en mantillas, pero se actualiza a toda velocidad y los especuladores, que no libreros, tendran que entrar en razon. Mientras tanto compartamos los libros.

    • Alberto

      No te olvides, amigo, que los que ha escrito esos 19 libros restantes que sueles adquirir ahora para tu papyre por la red (probablemente pirateados) lo han hecho porque quieren comer. Y que nadie me venga diciendo que Perez Reverte, Follet, S. King, Paul Auster, Jo Nesbo y demás, escriben por amor al arte y las letras. Escriben por dinero y punto. Porque eso les posibilita llevar un tren de vida con el que sueñan otros autores noveles. El problema del libro digital no es que sea una amenaza directa al libro en papel, siempre y cuando lectores tan buenos como tú adquirieran los libros por la red “pasando por caja”. Pero me temo que eso no es así. Me temo que el 90 ó 95 por ciento de los libros que entran en tu Papyre los descargas por la patilla, con lo cual, al igual que la música, estás robando al autor. Y con ese robo, amigo mío. Aniquilas sus ilusiones por escribir. La casa se ha construido por el tejado. Primero, ante todo, debería haberse ideado un buen sistema para evitar la piratería y luego lanzar el libro digital. Pero la cosa se ha hecho al revés y eso no traerá nada bueno. Sólo facilitará que puedas acceder a todos los libros escaneados. Conozco autores que ya están muy cabreados porque, sin permiso, sus obras corren por la red de papyre en papyre. ¿De qué sirve que los lean miles de personas cuando en sus cuentas corrientes no entra ni un euro? De nada. Dejarán de escribir. Ah, y sobre lo de tu amigo librero, te diré que yo también lo soy y hablo con los representantes de Planeta, Alfaguara, Random House y demás, y estos están totalmente alarmados por la caída en picado de las ventas. El año pasado ya se vieron obligados a maquillar las cifras. Pregúntale a tu amigo, y dile que te diga la verdad, no que esconda lo que se le viene encima…
      Un abrazo.

  5. Victor Maria

    Alberto, permite que te llame amigo, ya que nos une el amor a la literatura, Tu comentario es apocaliptico, creo que no sera asi, llego la imprenta y los maravillosos libros iluminados por pacientes copistas desaparecieron, pero el libro llego al pueblo. Todo evoluciona y el libro esta en una disyuntiva terrible. El tiempo nos pondra en nuestro sitio y la cultura correra por nuevos cauces. Que como seran nuevos, no nos gustaran a los viejos. Soy mayor no viejo. Un saludo y esperanza.

    • Alberto

      Ojalá sea así, Victor María. Ojalá me equivoque y los libros de papel logren convivir en la era digital sin que esta se convierta en su fin. Aunque sin en España no se pone pronto remedio a la piratería, mal lo llevamos.

  6. Marcos

    Es lo mismo que decían de los CD´s. Que si el vinilo suena más auténtico, que si el sonido de la aguja lo hace más humano, que si el CD es menos personal, etc. Cuando los adolescentes de hoy sean ancianos, no quedará nadie con apego sentimental hacia los libros en papel. Nadie suspirará por el olor a tinta, ni llegarán al éxtasis por cargar con un kilo de papel en su mochila. La historia se repite una y otra vez, pero algunos se resisten a ver las cosas en perpectiva.
    Dicho esto he de añadir que yo tengo una colección considerable de libros en papel, pero soy plenamente consciente que en el futuro serán tan habituales como los son los caballos hoy en día como medio de transporte.

    • Alberto

      Lamento decirte que ese ejemplo no me resulta válido. La aparición del CD supuso una mejora de calidad respecto al vinilo, no una amenaza para la música en sí. Aquí no se trata de una mejora de calidad sino de “reventar” el sistema por completo poniendo en peligro a toda la industria del libro. Me explico. Marcos, si me lo permites, vamos a hacer un pequeño viaje en el tiempo, sólo unos años hacia adelante. Será más ilustrativo.

      Año 2012 – La venta de libros digitales supera con creces a la de papel. Cuatro millones de esclavos negros fallecen en las minas de El Congo a causa de la extracción en condiciones inhumanas del Coltán necesario para atender a la demanda de fabricación de equipos que posibiliten la lectura electrónica. Resultado: se cambian vidas de árboles por vidas humanas para mejora del primer mundo. Tornamos savia por sangre. La piratería de libros electrónicos se extiende. Los formatos PDF o doc. permiten descargas libres y sencillas. Miles de páginas ofrecen libros gratuitos. Por cada bajada legal, se descargan más de 150 ilegales y el ritmo sigue creciendo. Todos desean tener acceso a la cultura gratis. Comienza el descenso de beneficio de las grandes editoriales, que la única solución que ven, es editar los libros en China. Libros a muy bajo coste, para poder competir con el libro digital. Cierre de imprentas. Las editoriales españolas se tambalean.

      Año 2013 – Comienzan a cerrar las pequeñas librerías. Miles de dependientes son despedidos. Las grandes superficies reducen considerablemente su espacio para librería, como ya hicieron con la sección de música (ya inexistente). Las distribuidoras se unen buscando una forma de subsistir. Editoriales pequeñas echan el cierre, lo que arrastra también a empresas de impresión, que reducen efectivos en plantilla. Autores noveles pierden su oportunidad de darse a conocer y triunfar a través de la editorial. Sólo pueden ser conocidos a través de blogs y videos caseros en youtube. Nadie invierte en ellos. Con la desaparación de editoriales en papel son despedidos miles de ilustradores, maquetadores, diseñadores de portadas, correctores de estilo, agentes de marketing, publicistas, etc.

      Año 2014 – Los jovenes autores ven las puertas cerradas de forma definitiva. Todos quieren publicar pero las ventas resultan mínimas, ya que no se encuentra la forma de frenar las descargas piratas, que aumentan hasta límites insospechados. Librerías de nivel medio empiezan a cerrar. Más gente a la calle. Varias distribuidoras siguen sus pasos. Las ventas en papel son paupérrimas. Debido a los actos piratas, comienzan a aparecer obras “manipuladas”. El Quijote 2.0 será un éxito. En ella, Sancho Panza, (ahora rebautizado Pancho Panza para la zona iberoamericana) se acostará con Dulcinea y posteriormente con Don Quijote, que decide montar una discoteca entre los molinos de viento y reparte pastillas de speed entre los pueblerinos (Bálsamo de foie-gras, le llaman). Dicha obra la leen más veinte millones de personas y su autor, un muchacho chileno desconocido, no ve un solo euro. El caso es que en varios exámenes de literatura, los alumnos ignoran la realidad de la obra y citan al autor de la red. Ignoran quién es Miguel de Cervantes.

      Año 2018 -El libro en papel empieza a decir adios. Las distribuidoras han cerrado. Existe una única opción que fija el precio que le apetece. Los internautas continúan bajando libros en pdf. pero desde el año 2014 apenas se editan cosas nuevas, ya que las descargas reducen tanto el beneficio que los únicos que publican son autores conocidos, a razón de una novela por año. Al no pasar por cribas o procesos profesionalizados las nuevas novelas autoeditadas en la red resultan de escasa calidad literaria.

      Año 2020 – La cultura del libro electrónico se adueña del mercado. Ya no existe el libro en papel. Los gobiernos han realizado, sin suerte, grandes inversiones contra la piratería. Aparecen obras de Benito Pérez Galdós, José Saramago y Paul Auster con faltas de ortografía y finales que no tienen nada que ver con las obras originales. En el Congo siguen muriendo más y más personas ya que los equipos electrónicos siguen evolucionando y se necesita más coltán.

      Año 2022 – Ante la imposibilidad de frenar el fin de la cultura literaria, los gobiernos de varios países contratan a ciertos autores destacados para que escriban según determinadas pautas. De este modo se intentará controlar a la población para que sólo lean lo que ellos consideren apropiado. Los que soñaban con escribir y poder vivir de ello ya no existen. Se dan casos de un autor que se autopublica una zaga de ciencia ficción en su web con 120 descargas legales y dos milones y medio de ilegales. Otros aprovechan la ocasión y venden camisetas y motivos de sus personajes sin que éste vea un euro.

      En fin, amigo, quizás esto pueda parecer exagerado, pero te diré que simplemente me he basado en la experiencia de la música. Hace quince años, Alejandro Sanz vendía millones de discos, ahora un musico sufre para que se le de un disco de oro o plata. Ya sólo son descargas, y la mayoría piratas. Cada vez aparecen menos fenómenos musicales, sí, más diversidad, más facilidad para hacer música y colgarla en twitter o donde te de la gana, pero, ¿para qué? ¿Para que un millón de amigos te digan que bueno eres y sigas malviviendo?
      Por favor, ahora haz tu el ejercicio contrario, dibujame (sin obviar los flagrantes actos de descargas piratas) el futuro para dentro de diez años. Cultura libre por este camino…Cultura muerta. Es así de simple.
      Un abrazo

      • Edda

        Jaja, Alberto, sólo te ha faltado decir que las novelas del futuro aparecerán escritas como los sms :)

        Yo no creo que el libro de papel corra la misma suerte que el vinilo, entre otras cosas porque la literatura y la música no son comparables y no hace falta crear un apocalipsis literario. Simplemente nos basta con mirar la influencia que tienen ambas entre los jóvenes. Una gran mayoría, por no decir todos, escuchan música, bien original, bien pirateada, ahí no entro. Pero ¿Cuántos leen?
        No hace mucho me comentaba un librero que, según las ventas (y vamos a pensar que todo lo que se vende se lee), tocamos a libro y medio por persona al año en España. Juas, pues yo ya me me he leído lo de unos cuantos y no ha terminado el año. No niego que entre los que disfrutamos de la lectura haya muchos que opten por los libros electrónicos. Yo no descarto hacerlo en un futuro, todo llega, pero no abandonaré el libro en papel, eso seguro. Y los que no han leído un libro desde que dejaron de estudiar, no se van a poner a leer ahora en un libro electrónico aunque se lo regalen.

  7. elmarcadordelibros

    Yo digo sí a todo.Sí a las librerías, sí a las bibliotecas, sí al ebook, sí a la digitalización,sí, sí, sí. Todo son ventajas en la propulsión de las letras hacia lo más alto del escalafón cultural.

  8. Emilio36

    Me encantan las librerías. Las que huelen a viejo y las demás. Las que te ofrecen libros recién salidos del horno y las que colocan ofertas interesantes que prometen diversión por poco dinero. La cuestión es encontrar algo que te interese y que alguien entendido pueda aconsejarte. Apoyo las palabras de Edda y valoro con creces la labor de un buen librero que sepa aconsejarte en cada momento según tus preferencias. El otro día, por ejemplo, quedé encantado con la recomendación de una novela desconocida para mí. Ahora soy yo el que os la recomiendo. Se titula “El Ritual (Proyecto Ur-21)” de F. Javier Castro Miranda (Absalon). Probablemente hubiera pasado desapercibida, pero gracias a esa persona descubrí una historia fantástica y entretenida. Lo siento, pero no soy receptivo a tecnologías que intentan cargarse una afición a la que amo. Amo el papel, el olor de la tinta, disfrutar con el tacto de un libro y perderme en librerías. Secundo esa frase: Librerías sí, gracias.
    Un abrazo.

  9. Randl

    Pues en mi caso tengo otras razones para seguir comprando libros de toda la vida:
    http://www.facebook.com/photo.php?pid=6559560&l=8c68ab9ea3&id=668365878

    Le cayó encima el cargador de una altura de unos 20 cm y el importe de la reparación es similar a comprar otro nuevo, en fin

  10. Víctor Maria

    eBook, la alternativa. Compre los dos ultimos libros de Peter F. Hamilton, dos tochos de 700/800 paginas en letra del 6 a 35 €/Un, en el libro electronico pude ampliar la letra a un tamaño legible. Es una alternativa a la que nos llevan las editoriales, con su politica de no pensar en el lector. Que es el que al final decide.

  11. Foucellas

    Pues yo soy de los que prefieren llevar una biblioteca en el bolso.

    Y los blogs y catalogos online de libros son más interesantes q las librerías , con las opiniones de los usuarios sobre el libro , o hiperenlaces a la obra del autor o a otros libros similares,recomendaciones , etc , para mi internet es la mejor librería que existe.

    tempus fugit

  12. Edda

    Y que nos queden por muchos años. A mí también me gusta refugiarme en las librerías, pasear entre los estantes, coger los libros, leer contraportadas, “bucear” entre los que no exponen y encontrar alguna que otra joya, olvidada o por descubrir. Pero hay algo que me gusta todavía más: Hablar con los libreros, con los de verdad, los de siempre, los que disfrutan hablando de libros, no vendiendo. , Son los que consiguen que te lleves a casa más libros de los que pensabas comprar. Ellos son los que no deberían desaparecer nunca. A ellos no los suplen 50 libros almacenados en un libro electrónico. Por ello yo también afirmo: librerías, sí gracias.

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