Julio Verne en Vigo
Una de las muchas sorpresas de darse un garbeo por Vigo es toparse en su puerto con una preciosa estatua en homenaje a Julio Verne, autor que sentía una gran pasión por el mar. Irresistible la tentación de hacerse uno una foto de turista junto a los tentáculos que recuerdan las aventuras de 20.000 leguas de viaje submarino que le llevaron hasta estos mares. Pocas lecturas pueden ser más recomendables para unas vacaciones de verano que cualquiera de sus novelas de la serie de viajes extraordinarios (que RBA sigue reeditando completas en una edición de quiosco muy vistosa): Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Cinco semanas en globo, El faro del fin del mundo… Aunque otra opción más pegada a la realidad es la que nos ofrece la editorial Nórdica, que reedita su Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia, que relata un recorrido de Verne por esos lugares en 1859 y donde vemos que el escritor de Nantes también podía ser muy ácido, muy cascarrabias y políticamente combativo. Una obra rara en su bibliografía, pero igualmente sobresaliente. Pocos placeres se me ocurren que puedan superar al de sentarse un largo atardecer del norte apoyado en uno de los muretes del puerto de Vigo y, ante la presencia imponente del propio Verne, secundado por gaviotas y el trajín de embarcaciones, acometer la lectura de cualquiera de sus seductoras novelas, que tienen la rara capacidad de rejuvenecernos. La próxima vez que visite Vigo, me llevaré en el bolsillo mi ejemplar de Verne.








