Danielle Trussoni: los angeles llegan al cielo editorial
Danielle Trussoni explota la nueva fórmula del éxito, capitaneada por los ángeles caídos. Su “Angelology”, uno de los más recientes “best sellers” del mundo anglosajón, llega ahora a España bajo las alas de Planeta (Columna en catalán) y muy pronto estará en el cine. Texto: Begoña Piña Foto: Richard Lautens
Los zombis son antiguallas irrisorias y ridículas, melenudos que van perdiendo jirones de piel y de ropa cada vez que dan un paso, patosos que tienen que estirar los brazos grotescamente para no estamparse contra el suelo. Los vampiros se han convertido en criaturas decadentes que ya no asustan a nadie, copias malas de los mejores diseños góticos, pálidos alfeñiques que arrastran una mustia intensidad. Pero no es el fin. Afortunadamente, una nueva especie sobrenatural, más allá de lo humano, fabulosa y con atractivos y envidiados poderes, ha venido a gobernar en el universo de la fantasía. Y, desde su nueva posición de poder, mueve los sustanciosos hilos del comercio editorial. Más guapos, más altos, más rubios, más seductores, con mucho más gancho y encanto, limpios y distinguidos, los ángeles ocupan hoy el trono en el reino de los personajes de ficción. Y, entre ellos, los ángeles caídos son los más deseados.
Divinos, celestiales y extraordinarios, arrastran una leyenda narrativamente muy jugosa. Un pasado que ha tomado Danielle Trussoni para vestir su primera novela, Angelology. En ella hay historia, religión, enigma y estructura de thriller, los mismos elementos que catapultaron al éxito a Dan Brown.
Hay fábulas muy sabrosas sobre las que se levanta toda la tradición de la angelología. La más suculenta de todas es la que ubica el “primer cataclismo angelológico” en los tiempos del Diluvio. El desmelene de los ángeles caídos en la Tierra habría cabreado considerablemente a Dios, quien estaba especialmente molesto con Azazel, el líder de éstos, conocidos como los grigori o los Observadores, y que se encuentran en el origen de los Nefilim. La leyenda cuenta que fue Azazel el que enseñó a los hombres a forjar las armas de guerra y el que educó a las mujeres en la creación y uso de los pérfidos cosméticos. La respuesta de Dios para terminar con tanta iniquidad fue destruir la vida en la Tierra mediante una gran inundación, de la que solamente se salvarían Noé, su familia y siete parejas de cada especie animal.
Pero los ángeles caídos habían tenido tiempo de perfeccionar sus malvadas tácticas. Y el hijo del depravado Azazel asumió el cuerpo de Jafet, uno de los hijos de Noé; se infiltró en el Arca y siguió, lascivo, copulando con mujeres y procreando nuevos Nefilim. Su linaje, según muchos angelólogos y la propia Trussoni, se extiende hasta la actualidad y se puede seguir por Europa y Estados Unidos
En Angelology, los Nefilim han ido perdiendo poder y tamaño, aunque conservan una belleza extraordinaria y la determinación de encontrar una carta que contiene la llave que les salvará de la extinción. Por su parte, la secreta Sociedad de los Angelólogos ha dedicado su existencia, miles de años, a detener a estas malignas criaturas. La tercera en discordia es Evangeline, la protagonista de la novela, que no es una adolescente con pájaros en la cabeza, dispuesta a caer rápidamente en los brazos del primero que aparezca, sea éste humano o no, sino que se trata de una recatada monja, eso sí, de veintitrés, y que encuentra un valiosísimo aliado en Verlaine, un joven y entusiasta historiador.
“Los Nefilim han sido estudiados y se ha discutido sobre ellos durante cientos de años, aunque no hay ningún acuerdo general sobre ellos, y eso es algo que me fascinó sobre estas criaturas”, explicaba Trussoni en una entrevista. “En realidad, los ángeles villanos de mi libro son los Nefilim, un híbrido entre ángeles y humanos. Me ha gustado escribir sobre el lado oscuro de los ángeles. El Paraíso Perdido de Milton trata también sobre ello y me sirvió de inspiración. Hay algo divertido en tirar por tierra los estereotipos”.
Los Nefilim, según las investigaciones realizadas por la autora, son criaturas “de cabello y piel claros, al menos sesenta centímetros más altos que el adulto humano medio. Carecen de ombligo y de pezones y su sangre es azul. Viven durante siglos. Son intuitivos, psíquicos y peligrosamente bellos (…) En la actualidad abundan los Nefilim con características humanas, pero escasean aquellos de rasgos angelicales puros, lo que ha dado pie a tácticas de manipulación por su parte. Un ejemplo es su infiltración en el partido nazi, y la consecuente adquisición de poder y de riquezas”.
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Sin embargo, ninguno de estos datos se encuentra en el origen de este best seller. Danielle Trussoni recibió la inspiración durante su estancia en un convento de las Hermanas Franciscanas de la Perpetua Adoración en La Crosse. La escritora había ido allí a descansar, pero las vidrieras y las pinturas medievales que adornan el lugar renovaron su deseo de trabajar y despertaron en ella el recuerdo de las enseñanzas religiosas que recibió en la escuela católica a la que fue de niña. Allí decidió que los ángeles estarían en el centro de su primer libro y allí inventó el personaje de Evangeline.
Después comenzó un proceso de dos años en que se dedicó a investigar y a visitar los lugares que aparecen en la obra, desde Nueva York hasta París, pasando por la Caverna del Diablo en las Montañas Ródope de Bulgaria. “De hecho, las localizaciones son extremadamente importantes –dice la escritora–. Empecé a trabajar con ellas antes incluso de haber desarrollado por completo la historia”.
Como el hijo de Azazel, Danielle Trussoni se infiltró en la reservada comunidad de los angelólogos; rebuscó, indagó y leyó todo lo que se había escrito sobre ellos. “Tradicionalmente, la angelología fue el estudio teológico de los ángeles –explica–. Se comenzó a practicar en la Edad media, aunque se pueden encontrar trabajos anteriores. Santo Tomás de Aquino y San Agustín estudiaron a los ángeles”.
Poco a poco, Trussoni fue reuniendo información detallada de los estudios sobre los ángeles, hasta el punto de elaborar con ella, no sólo esta novela, sino incluso un práctico manual para moverse por este universo. En él, la autora explica cómo esta disciplina milenaria combina sus investigaciones con el propósito de proteger a la humanidad de la amenaza de los Nefilim. “Los angelólogos se distanciaron del trabajo de la Iglesia tras las Cruzadas y los errores de la Inquisición. En la actualidad, la angelología se estudia con la esperanza de que los angelólogos cualificados finalmente encuentren la forma de ganar su guerra con los todavía temibles Nefilim”.
Para cimentar su historia, Trussoni acude a un supuesto consejo angelológico celebrado en el siglo X que sentó las bases de la angelología moderna. A partir de ese momento, el consejo estaría formado por hombres y mujeres con poder en Europa, capaces de financiar y desarrollar los planes contra los Nefilim. Lo siguiente, claro, es detallar los nombres de los angelólogos más famosos a lo largo de la historia, entre los que se encuentran ni más ni menos que Isaac Newton, Santo Tomás de Aquino, Roger Bacon… y Abigail Rockefeller: “Uno de mis primeros objetivos era mezclar realidad y ficción y hacerlo de una manera creíble. Me gusta la idea de crear un mundo nuevo y al mismo tiempo reconocible. Abigail Rockefeller es una mujer fascinante y un personaje que aporta mucho en este sentido a la novela”.
La excelente acogida de Angelology no ha extrañado demasiado; al fin y al cabo, Trussoni ha seguido paso a paso la fórmula de éxito de los últimos años. Mucho más desconcertante ha resultado el que la obra estuviera firmada por una mujer que debutó con un libro de memorias, Falling Through the Earth, considerado por The New York Times como uno de los mejores de 2006. En aquél, la escritora narraba la relación con su padre, un hombre atormentado por sus experiencias en la guerra de Vietnam, donde participó buscando prisioneros y armamento en los túneles del Vietcong.
Si con el primer libro conquistó a la crítica, con el segundo ha seducido al mercado. Además de publicar la novela en treinta países, Trussoni ha conseguido sin mucho esfuerzo vender los derechos del libro a Sony Pictures. El actor Will Smith coproducirá y protagonizará la adaptación cinematográfica de Angelology, que dirigirá Marc Forester. Presumiblemente, la película se parecerá muy poco a Autopista hacia el cielo; los ángeles no serán criaturas bondadosas, como el que interpretaba Michael Landon, aunque tampoco se acercarán a los siniestros y espeluznantes seres de las penumbras de la serie del detective Charlie “Bird” Parker de John Connolly.
Casada con el escritor Nikolai Grozni, Trussoni actualmente vive con él y sus dos hijos en el sur de Francia, aunque pasa temporadas también en Bulgaria y Estados Unidos. Después de treinta años viajando y viviendo en distintos lugares del mundo, la escritora se dedica ahora a su familia y a cocinar, y empieza a recorrer un nuevo camino, el de los vinos, con unos viñedos en la región de Languedoc.
Angelology se suma a títulos como Oscuros, de Lauren Kate, o Hush Hush, de Becca Fitzpatrick. “La gente tiene la idea de que los ángeles se han puesto de moda o de que son una nueva tendencia. Yo no puedo decir por qué reaparecen ahora, pero sí puedo asegurar que han estado ahí mucho, mucho tiempo. Siempre han sido parte de nuestra cultura”. Y el secreto de su atracción es… “Hay muchos motivos del por qué los ángeles son seductores. Para mí, la cualidad más interesante que tienen es que son criaturas totalmente ambiguas, en las que se combina lo etéreo con lo material. No son ni completamente divinos ni completamente terrenales. Además está su significado original como mensajeros, son los que llevan la información del reino espiritual al material. Me gusta imaginar que todos estos mensajeros están a nuestro alrededor”.










Sencillamente fascinante , me encanto!!!!!