Libro digital en las aulas: la chapuza nacional

Estos días se están celebrando reuniones en los institutos de Catalunya y muchos de ellos cuentan a los padres la buena nueva de la llegada del libro digital a las aulas, con ayuda de una nota del Departament d’Educació sobre la implantación del nuevo sistema, bautizado como eduCAT 1×1.  Asistí a una de ellas y vi el (encomiable) entusiasmo de la directora del centro. La teoría era excelente, las maravillas de lo multimedia, el futuro, etc. Pero la realidad es que a 5 semanas hábiles del inicio del curso (en agosto el instituto está cerrado) faltan pizarras digitales, no se ha instalado la banda ancha, no hay suficientes enchufes para recarga de portátiles, ni siquiera hay portátiles (explicaban que llegará la carta de la Generalitat con la subvención de manera que los padres paguen 150 euros por ordenador, la primera semana de septiembre… y el curso empieza el 7). Tampoco se explica demasiado que para que los niños estudien y hagan deberes en casa han de conectarse por internet a la plataforma de descargas, puesto que es allí donde están los contenidos: o sea, que hay que tener ADSL en casa. Hace una semana el Departament d’Educació cerró su plataforma de descargas de contenidos digitales para centros docentes porque no tenía capacidad suficiente, por lo que los centros tendrán que depender de plataformas privadas, la mayoría aún en pruebas. Ni siquiera se ha acabado de negociar con las editoriales cómo se va a realizar la compra de licencias. La empresa Digital-Text creada al amparo del Institut d’Estudis Catalans, una editorial multimedia surgida de la nada que ha multiplicado exponencialmente su número de empleados (empezaron 25, a finales de 2009 eran 100 y para el 2010 calculaban llegar a 200, en declaraciones del propio director de Digital Text, Héctor Ruiz a Karma Peiró en 3cat24.cat),  y que lleva cuatro años consecutivos de aumento de beneficios, es la que abandera la comunicación de todo este asunto. Un “milagro” empresarial en plena crisis. Los mensajes que emite para satisfacción del Departament d’Educació son, naturalmente, híper-positivos, todo es maravilloso. No es tan maravilloso lo que me cuentan otras fuentes. Gente que trabaja en la red escolar de editoriales dedicadas al libro de texto (los que se patean los colegios) me hablan de servidores colgados, ordenadores estropeados que nadie repara durante meses, de mantenimiento inexistente, de centros que se quieren echar atrás. Hace pocos días visitaron España los responsables de una de las plataformas holandesas que están preparando en Holanda una plataforma similar de libro digital para las escuelas. Se quedaron sorprendidos de cómo se estaban haciendo aquí las cosas. Les pareció asombroso que se esté presionando para dar todos los libros del curso por 30 euros, que es lo que la Generalitat subvenciona por niño para la compra de libros. Y allí comparten papel y ordenador, el ordenador es una herramienta de apoyo, porque cuando vieron en que pantallas microscópicas  iban a estudiar cientos de horas nuestros chavales se quedaron alucinados. En el resto de España de la lluvia de ordenadores prometida por Zapatero se ha pasado a la sequía y la paralización del asunto. En Catalunya los políticos parece que se han empecinado en colgarse la medalla de pioneros (elecciones obligan) aun a costa de poner en riesgo la calidad docente del inicio del curso de 1º y 2º de la ESO donde se va a implantar este año la digitalización, aunque sea chapuceramente.  A cinco semanas para iniciar un curso (muy delicado el de 1º de la ESO, donde los chavales hacen el paso de la primaria a la secundaria, con entrada a la adolescencia, cambio de centro, etc.) está todo repleto de incógnitas y promesas ya incumplidas (la Conselleria dijo al instituto donde estuve escuchando a su optimista directora que estaría la banda ancha instalada el 30 de mayo y a día de hoy no ha aparecido ni la banda de música municipal). Conclusión: no hay que ser adivino para darse cuenta que asistiremos a un inicio de curso en la ESO con improvisaciones, demoras, reproches mutuos y malabarismos varios. Y nuestros niños en la cola del aprendizaje europeo. Así nos va.

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Escrito por el jul 2 2010. Archivado bajo Blog, cabecera, head. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

3 Comentarios por “Libro digital en las aulas: la chapuza nacional”

  1. Henry Odell

    Carles: Adhiero completamente a tu visión de los nuevos desafíos que se plantean en el territorio de la educación y la enseñanza. De todos modos, no creo que el artículo sea sólo la visión de los “editores de papel”. Creo que en sus prisas, la administración se desentiende con mucha facilidad de un I+D verdadero lo que limita las enormes posibilidades y desafíos que la tecnología ofrece o permite. ¿Hay acaso un feedback y una participación real en proyectos de I+D en las que vosotros, que estáis en la “línea de fuego” participéis activamente?

  2. Carles Puig

    ¿Y cómo creías que te lo van íban pintar los delegados de las editoriales de papel, que están viendo cómo desaparece su negocio por la introducción de los ordenadores en las aulas? Ni todo es maravilloso, ni tampoco es un desastre. Las escuelas estamos encontrando problemas, pero también estamos descubriendo muchas ventajas, que repercuten especialmente sobre la motivación de nuestros alumnos. Nadie esperaba que fuera a tratarse de un camino de rosas, sabíamos que surgirían problemas, nuevas situaciones que solucionar. Pero de eso se trata, de solucionarlas y seguir avanzando. Después de un año de experiencia, yo, como muchísimos otros docentes, estaríamos dispuestos a repetirlo; de hecho, ya no estamos dispuestos a volver atrás. Y nuestros alumnos aún menos. Eso no quita que habrá quien no quiera saber nada de todo esto.

  3. Henry Odell

    Bastante desolador y desalentador el panorama presentado en esta entrada. Por otro lado, debo decir que lamentablemente no me sorprende.
    De lo que he podido ver (ya que son muy pocos los contenidos públicos) tengo la impresión de que se está confundiendo al personal y presentando como “contenidos digitales” lo que en realidad son aplicaciones multimedia con opciones interactivas basadas en Flash. Llamara a esto “libro digital” es dar información errónea (por no decir un engaño).
    No pretendo desprestigiar lo que no conozco, pero creo que las prisas y presiones en estos ámbitos llevarán a gastarse el dinero del pueblo soberano en supuestas modernizaciones que estarán muy por debajo de las posibilidades reales que la tecnología pone al alcance. Cuando el I+D se convierte en I+D+i, es decir, la aplicación de los resultados de la investigación a la fabricación de nuevos materiales o productos, el beneficio empresarial de la “i” pasa a ser lo principal y se tiende a supeditar el I+D a esos beneficios urgentes que la invesión requiere.
    Y todavía hace falta mucho I+D…

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