Periodistas al borde de un ataque de libros
A menudo me preguntan cómo seleccionamos los libros que aparecen reseñados en la revista Qué Leer: ¿Cuál es el criterio? El único criterio sólido y tangible que yo he visto nunca ha sido El criterio, una obra de Jaume Balmes, que ha conseguido tener una de las calles más concurridas de Barcelona pero una de las obras menos transitadas en las últimas décadas. Y no es desdeñable la reflexión que hace sobre verdades objetivas y verdades subjetivas e incluso verdades matemáticas. El criterio, aunque Balmes insista en que puede sistematizarse, yo creo que siempre tiene algo de hoja que flota sobre el río. Sea el Río Kwai de la acción o el río del olvido de Julio Llamazares.
Hecha esta inútil digresión, diré que coordinar una revista como Qué Leer implica estar siempre al borde de un ataque de libros. No metafórico (que también), sino físico. Los paquetes de libros forman pilas cada vez más altas que amenazan con caérsele a uno encima y aplastarlo; a veces sucede, también metafóricamente. Intentamos hablar en la revista de una manera u otra de alrededor de 150 libros al mes, pero recibimos en la Redacción alrededor de 600. Uno no puede leerlo todo ni reseñarlo todo. Así que ha de seleccionar en función de criterios que tienen una parte técnica y otra intuitiva.
El criterio “técnico” abarca básicamente dos fórmulas:
- Autores ya consolidados (hay obra anterior) que garantizan unos niveles de calidad y de interés en ellos por parte de un grupo amplio de lectores (De Eduardo Mendoza a Muñoz Molina, Murakami o John Irving, por ejemplo)
- Fenómenos nuevos de arrastre dado el enorme éxito entre lectores , (lo cuál para nosotros es un indicador significativo: un lector siempre nos merece un respeto y muchos lectores juntos nos merecen, por tanto, mucho respeto) hay que informar acerca de su existencia (que no quiere decir colmarlos de flores sino decir qué postulan, quiénes son sus autores y cuál la clave que ha decantado su éxito de ventas): ahí pueden estar desde Dan Brown a Stephenie Meyer.
Después -y muy importante- hay un criterio intuitivo para detectar nuevos autores, propuestas originales que aporten algo distinto. Ahí nos ayuda mucho nuestro equipo de colaboradores, que es gente variopinta, de confianza, que se mueve en ámbitos diversos y que con quienes con el paso de los años hemos a establecer una relación simbiótica: ellos entienden el criterio fundacional de Qué Leer y su tono y en función de eso nos van contando cosas que creen que es importante dar a conocer a nuestros lectores. Desde la Redacción también intentamos captar a estos autores o nuevas líneas temáticas o narrativas que puedan resultar significativas.
Este sistema implica, naturalmente, múltiples errores, atenciones excesivas a cosas que merecerían menos y desatenciones a otros que sí deberían haber sido destacados. Esto provoca siempre remordimientos y uno sólo se consuela pensando que el periodismo cultural es un sistema Gaia: lo que se nos escape a nosotros lo pescarán en Culturas de La Vanguardia, ABC Cultural, Babelia, El Cultural, Quimera, Leer o cualquier otro medio que dedica atención a los libros. También a menudo son los propios lectores quienes nos llamarán la atención de algo cuando se nos pasa por alto (a nosotros nos sucedió, por ejemplo, con el libro El tiempo entre costuras de María Dueñas que tantos buenos ratos ha deparado a tantos miles de lectores y fuimos a remolque de ellos). El error es el estado habitual del periodista. Pero saberse siempre en un estado de error permanente es nuestra condena y nuestra salvación: no creerte que has llegado a todo, que has acertado en tu selección, que has desplegado una verdad inamovible y que has estado al cabo de la calle de todo es lo que te hace seguir con las orejas muy desplegadas para escuchar el máximo de cosas posibles y estar alerta al tanto de todo lo que se mueve y, lo más importante, no desdeñar nada. Por eso pido indulgencia para esa especie en extinción que puede ser el periodista profesional: un tipo presionado por la coyuntura económica de su medio, por la coyuntura política o por las modas imperantes, que ha de procesar mucha información en muy poco tiempo, que ha de hablar de todo sin saber de casi nada y que mete la pata a velocidad adsl. Somos muy imperfectos, pero cuidado con esa seguridad, pureza y transparencia virginal del blogger no profesional pontificador, que todo lo hace por amor a la verdad con mayúsculas, la solidaridad internauta mundial, la salvación de los pobres y la sostenibilidad del planeta y que no se equivoca nunca en sus juicios impecables, insobornables e intachables.









Buenas tardes,
soy Miquel Molist Badiola y le escribo este mail para ofrecerle la copia al castellano de un librito escrito en catalán antiguo, titulado “Crónica de les festes del Centenari den Balmes”. Describe los acontecimientos sucedidos durante el Centenario del nacimiento de Jaime Balmes (28/08/1810) celebrado en Vic en 1910. Estos hechos tuvieron repercusión mundial y prueba de ello es la documentación que aporto.
Leyendo este artículo, entiendo perfectamente su situación. Nuevamente tiene otra oferta de uno más de estos 600 libros mensuales. Además yo soy un autor novel que no tengo ninguna experiencia en este campo y mi libro será uno más de los que rehusará llevarlo a fin. Pero intentémoslo. Este libro, por eso, no es obra mía, sinó que sería una especie de reedición al castellano de un librito de 1911. Éste es el momento idóneo para que vuelva a la luz pública al ser, el 28 de agosto, el 200 anivesario del nacimiento de este Ilustre señor.
Este documento se incluirá en un libro que he escrito en catalán titulado “RECONEIXEMENT INTERNACIONAL DE JAUME BALMES” en el cual hago un estudio de lo que pasó en Vic en los años 1909 y 1910. En él, además inserto la biografía de Balmes, la biografía del autor del librito que les ofrezco y reportages curiosos de la época. Saldrá a la venta dentro de poco aunque en número reducido de ejemplares y a nivel local. A qué es debido? Lo he de pagar de mi bolsillo al no recibir ninguna subvención local ni provincial, devido, yo supongo, a que no interesa que salga a consecuencia de que los hechos acontecidos son totalmente contrapuestos a la política actual.
¿Les interesaría publicar un suplemento el día 28 de agosto (día del nacimiento de Jaime Balmes) ofreciendo este librito de unas 100 páginas a la gente?
Pueden ver en el índice que Vic tiene un potencial cultural no explotado que, a mi parecer, está por encima de las cuestiones políticas por las que últimamente se conoce a esta población.
Balmes nació en Vic, hizo cosas muy importantes para Vic y murió en Vic; por eso es uno de los 32 “Ciutadans Il•lustres de Vic” retratados en la Sala de la Columna del Ayuntamiento. Y además es reconocido mundialmente… pero no interesa mucho actualmente que su imagen salga a la luz pública.
Atentamente,
Miquel dels Sants Molist Badiola
Sastamente, Pablo. Sobre todo si tenemos en cuenta que seguramente esos libros no son tan buenos como los que suelen ganar el concurso de novela que organiza Qué leer, jé.
jajaja… seguramente, no.
Un abrazo, Jorge.
Indulgencia concedida, Antonio. No puedo ni imaginarme una plia de 600 libros esperando a ser leídos en el plazo de un mes. Me agobio de pensarlo…
Un abrazo.
Pablo.