Indignación
Título: Indignación
Autor: Philip Roth
Editorial: Mondadori / La Magrana
Páginas: 176
Precio: 17,90 euros
(Ver crítica en el número 141 de la revista)
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Título: Indignación
Autor: Philip Roth
Editorial: Mondadori / La Magrana
Páginas: 176
Precio: 17,90 euros
(Ver crítica en el número 141 de la revista)
Booktrailers: Niebla Roja, de Patricia Cornwell (RBA)
Booktrailers: El sabor de las pepitas de manzana, de Katharina Hagena (Ediciones Maeva)
Booktrailers: “Rock-volución empresarial”, de Salva López (Empresa Activa)
Booktrailers : “El secreto de Picasso”, de Francesc Miralles (Umbriel Editores)
Booktrailers : “Rafa Nadal, mi historia”, de John Carlin (Indicios Editores)
Booktrailers : Sé lo que estás pensando
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La sobreproductividad de Roth de estos últimos años es un mensaje clarísimo a los señores de la Academia Sueca de que, harto ya de salir siempre perdedor en todas las quinielas, y alegando méritos y abundancia suficiente para ser tenido muy seriamente en cuenta, ha decidido declarar su literatura, además de ficción impresa, publicidad promocional. A propaganda resuena también el permanente aire elegíaco, conservado con olorosísimas bolas de naftalina, que Roth emana a raudales en sus últimos proyectos: elegía (irónico título), sale el espectro, o este Indignación huelen, precisamente, a ese mismo aire.
La Academia Sueca, siempre irreverente, y sobre todo permanentemente tentada a desbaratar las ínfulas de los presunt(uos)os aspirantes, parece que ve en Roth al Toy Story con el que trastear y pasar un buen rato pero que, lejos de cualquier deseo de mejor fortuna o agradecimiento por los servicios prestados, tiene su destino final sellado antes de haber comenzado el juego: el cajón con los demás juguetes, primero, el olvido de la adolescencia amnésica, después.
Por eso no entiendo a este Roth que sabe que su actitud, artística y personal, no sólo es difícil que le pueda granjear mayores satisfacciones literarias de las que ya le ha dado, sino que además supone también un lastre pesadísimo para mantener a flote lo más valioso que cualquier creador -sea lo que sea que cree- tiene: la relación con el público. De persistir con este tipo de trabajos y actitudes, y de tener más tiempo para fomentarlas, puede que acabemos asistiendo a la lamentable decadencia de un escritor gigante que, empecinado en regar sus pies para echar más fuertes raíces, acabó imponiéndose pies de barro.