Arde Palestina: Gaza, la franja es una herida abierta
Tras la invasión de Gaza y la frágil tregua firmada por Israel y Hamás, las librerías recuperan ahora los títulos más recientes sobre este conflicto con décadas de sangre a la espalda. Firmados por autores israelíes y palestinos, la novedad es que la mayoría de estos títulos están dedicados a Palestina, al retrato de su día a día en las zonas castigadas o a repasos a su historia y trayectoria política. Por Begoña PIÑA
Morir de miedo… “Sí, eso puede ocurrir, hemos conocido algún caso. Estos niños sufren todo el terror que ven en los ojos de sus padres. Eso les provoca ansiedad y terrores nocturnos (…) Hay más de 3.000 huérfanos en Gaza. No es fácil evitar que estos niños sientan pánico en cuanto ponen su cabeza sobre la almohada cada noche”. Son declaraciones que la psicóloga Janin Resek Samak hizo al periodista español Agustín Remesal en una escuela de la franja sostenida con los fondos de organizaciones islámicas y especializada en el tratamiento de los niños que sufren el síndrome nervioso provocado por la violencia bélica que soportan cada día. El reportero, presente en varios momentos clave del conflicto palestino-israelí de los últimos años, testigo excepcional de la vida cotidiana en Gaza, recoge ésta y otras de sus experiencias en la zona en el libro Gaza, una cárcel sin techo (Los Libros de la Catarata), donde repasa los pormenores de lo ocurrido en esta tierra, “una jaula” en la que viven encerrados sus habitantes.
Corresponsal de TVE en Oriente Medio, Remesal firma una crónica de cinco años en los que el paisaje físico y emocional de Gaza ha ido cambiando hasta convertirse en “una prisión sin techo”, en la que “los ciudadanos se sienten encerrados en una jaula gigante, como si se recelara de ellos una fuga absurda”. Las claves de la Segunda Intifada -el asalto a los campos de refugiados, la fabricación casera de los cohetes Kassam, las provocaciones de Sharon y la extraña muerte de Arafat- abren este libro, en el que, poco a poco, el periodista va desvelando la auténtica forma de vida de los palestinos cautivos en esta franja de tierra.
“Los jornaleros de Sayiye, Al Kuba, Jan Yunes y Dar al Balah tampoco podrán atravesar esta mañana la frontera para ir a trabajar en las tomateras del kibutz cercano y a las plantaciones de flores de las colonias judías. Perderán su exiguo salario de cinco shekel a la hora (menos de un euro). Los blindados israelíes patrullan la zona desde hace días y la frontera se cierra a cal y canto por razones de seguridad”. Padres desocupados que no pueden llevar nada a los suyos, niños acribillados cuando se dirigen a la escuela porque cargan con mochilas sospechosas, enfermos a los que se les prohíbe acceder a hospitales israelíes donde se tratan las afecciones más graves, tiendas con estantes desoladoramente vacíos, familias que pierden en unos pocos minutos sus casas, cortes de electricidad de más de veinte horas, jóvenes que hacen negocio de los mártires…
“Gaza es simultáneamente una exhibición de ruinas sin límites y un escaparate del fervor que nace de la muerte en combate. Estas imágenes forman parte de colecciones infantiles de cromos y de un comercio ritual que se acrecienta con el horror de una guerra inacabable. En otra tienda cercana al edificio de las televisiones extranjeras se venden a dos dólares por unidad las copias en vídeo de la declaración póstuma de los kamikazes”. Es el negocio de los mártires, parte de la paupérrima economía palestina, pero una de las pocas opciones para los que intentan desesperadamente sobrevivir.
Crónicas del drama
En la Franja, esa población civil también convive con clanes mafiosos especializados en el secuestro de periodistas extranjeros, con milicianos dispuestos a morir por la independencia, con oficiales corruptos y facciones políticas enfrentadas. Grupos que han servido durante años de excusa al gobierno israelí, que interviene militarmente en la zona con trágicos resultados. “El método más adecuado para analizar el presente es inventar un futuro con los datos disponibles. El porvernir de Gaza y de sus habitantes depende de tal cúmulo de circunstancias que sólo una ficción basada en los hechos bien contrastados puede ser útil para entrever ese futuro tan incierto”.
La imagen de una marea humana, medio millón de palestinos, la mayoría mujeres y niños, dirigiéndose hacia los pasos de Sufa, Kissufim y Nahal Oz, en la frontera de Gaza con Israel, cierra el libro de Agustín Remesal. Es la crónica de una dramática realidad de la que también han querido dejar constancia otros periodistas, como Miguel-Anxo Murado, a quien Naciones Unidas envió a la zona en 1998 para colaborar con la Autoridad Palestina. Tras cinco años de residencia en la Franja, Murado escribió Fin de siglo en Palestina (Lengua de Trapo), un diario de viaje donde da voz a las personas con las que convivió en ese tiempo.
Narrar el día a día de una población cruelmente castigada parece uno de los mejores argumentos que han encontrado los que denuncian la constante agresión de Israel contra los palestinos, su mejor baza para dejar sin respuestas al atacante. Rafael Escudero Alday, profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid y experto en el tema palestino, coordina a un grupo de especialistas en Segregados y recluidos (Los Libros de la Catarata), un libro que retrata los principales peligros que existen para la seguridad humana en la zona. Los refugiados, el asedio constante, la vulneración de los derechos económicos, sociales y culturales, “así como la forma en que la ocupación afecta especialmente a las mujeres palestinas, a la sociedad civil y al desarrollo de la vida política” sirven a los autores para argumentar la necesidad de una decidida acción política, además de la humanitaria y asistencial, que exija el fin de esta ocupación. Es una obra que completa otra anterior, Los derechos a la sombra del Muro (Los Libros de la Catarata), coordinada también por Escudero, y en la que se recogen las experiencias de un grupo de juristas que viajó a Palestina para comprobar la situación de los Derechos Fundamentales de la población. El texto incluye entrevistas y la memoria de reuniones que los autores mantuvieron con miembros de la sociedad civil palestina e israelí, con políticos, con abogados y con representantes de organizaciones internacionales. Personas de muy diferente signo que cuentan cómo viven día a día los palestinos después de la decisión de Israel de levantar el fatídico Muro. La Corte Internacional de Justicia condenó aquella decisión en julio de 2004, pero el gobierno israelí hizo oídos sordos a la advertencia.
El desprecio de Israel ante la Opinión Consultiva emitida por la Corte Internacional provocó entonces la reacción airada de los representantes internacionales. El especialista en Derechos Humanos Víctor de Currea-Lugo dedicó su libro Palestina (Icaria) a explicar cómo esta barrera confirmaba el plan de desconexión de Gaza. En su obra denuncia el doble discurso de las Naciones Unidas y se pregunta por la eficacia del Derecho Internacional en su plan de ayuda a la justicia palestina.
“A golpe de fusil”
La denuncia sobre la situación que viven hoy los palestinos ha encontrado en algunos libros otros caminos diferentes al de la crónica diaria. La investigación de historiadores y los análisis políticos contribuyen a explicar el estado actual del conflicto y las consecuencias de éste en la población. Recientemente, apareció el nuevo libro de Ilan Pappe, La limpieza étnica de Palestina (Crítica), una obra con la que una vez más el autor ha provocado la ira de las fuerzas sionistas. Revisionista, el académico tuvo que abandonar la Universidad de Haifa a causa de los continuos ataques y amenazas de muerte que recibía. Instalado actualmente en el Reino Unido, este representante de los llamados “nuevos historiadores” ha dedicado buena parte de su carrera a replantear la historia moderna del Estado de Israel y del sionismo y a defender la tesis de que los palestinos fueron expulsados intencionadamente por los israelíes ya desde finales del siglo XIX. En su nuevo estudio, este hijo de judíos alemanes escapados del nazismo, revela la verdad de la expulsión “a golpe de fusil” de cerca de un millón de palestinos tras la guerra de 1948. La limpieza étnica a la que se refiere en su obra se basa en documentos recientemente desclasificados de archivos israelíes, de los que surgen escalofriantes descubrimientos -matanzas de civiles y destrucción de poblados- que, en opinión del autor, explican la marcha de los acontecimientos y la situación actual de Palestina.
“Basta enterarse de que entre los asesinados en Deir Yassin había treinta bebés para entender por qué todo el ejercicio ‘cuantitativo’ (no muy distinto del que los israelíes realizaron en una fecha tan cercana como abril de 2002 a propósito de la masacre de Jenin) es irrelevante. En su momento, los líderes judíos anunciaron con orgullo un elevado número de víctimas en Deir Yassin para hacer de la aldea el epicentro de la catástrofe: una advertencia a todos los palestinos de que un destino similar les aguardaba si se negaban a abandonar sus hogares y marcharse”.
Este libro coincide con el del investigador palestino Nur Masalha, La expulsión de los palestinos (Bósforo), donde defiende una tesis que encaja exactamente con la de Pappe. Sobre los mismos documentos desclasificados, el autor explica cómo la limpieza étnica no era en 1948 un concepto “abrazado sólo por radicales o extremistas dentro del movimiento sionista. Por el contrario, era aceptado por casi todos los sectores de opinión, desde la derecha revisionista hasta la izquierda laborista. Prácticamente cada miembro del panteón sionista lo apoyó e impulsó de una manera u otra, desde Chaim Weizmann y Vladimir Jabotinsky hasta David Ben-Gurion y Menahem Ussishkin”.
Reconocimiento y pacifismo
La mirada al pasado para comprender el presente no se reduce en estos libros a los motivos y acciones llevadas a cabo por Israel. La doctora en Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, Carmen López Alonso, explica la génesis y evolución de Hamás en su estudio Hamás. La marcha hacia el poder (Los Libros de la Catarata). La etapa previa a la proclamación del Estado de Israel abre las puertas a la historia de una organización, hoy elegida democráticamente, que se ha convertido en la mejor excusa para el Ejército de Israel y sus ataques indiscriminados a la población palestina. La autora repasa la ideología, la relación con el islamismo, el aspecto militar y social de esta organización. Las declaraciones de algunos representantes del movimiento cierran este recorrido histórico y con ellas se explica la actual postura oficial de Palestina. “Reconocemos el hecho de que existen – afirmó el portavoz de Hamás Mushir al-Masri-, lo que no reconocemos es la legitimidad de la ocupación”. Una sentencia que remató hace dos años el que hoy es el máximo líder de Hamás en Gaza, Ismael Haniyé, cuando insistió en que solo los Estados reconocen a otros Estados y que, por tanto, debe ser Israel el que dé el primer paso “permitiendo la creación de un Estado plenamente soberano, en Cisjordania y Gaza, con su capital en Jerusalén oriental, ya que sólo así terminará el conflicto”.
Ante la que parece una situación irresoluble y cada vez más viciada, han surgido alternativas promovidas por organizaciones y movimientos pacifistas que intentan hacerse escuchar. Coordinado por Miquel Àngel Llauger, Rodrigo del Pozo y Margalida Capellà, La respuesta pacifista (Los Libros de la Catarata) reúne testimonios y análisis de israelíes que apoyan desde un pacifismo moderado hasta otro mucho más radical que denuncia “la naturaleza colonial del Estado de Israel” y muestra la existencia de ciudadanos palestinos que todavía creen en el diálogo.
Un mecanismo que también defiende el fundador de Al Mubadara (Inciciativa Nacional Palestina), Mustafá Bargouthi, en Permanecer en la montaña (Icaria), donde propone una opción democrática para el futuro capaz de defender los derechos palestinos y ayudar a poner punto final al conflicto. “Tenemos que ser capaces de explicar que nuestra lucha es una lucha de liberación nacional, pero que no es, ni ha sido nunca, una lucha contra los judíos. Nos han atacado y no hemos replicado. Nos han arrebatado la tierra; nosotros no hemos arrebatado la tierra de nadie. Edward Said ha dicho que somos ‘las víctimas de las víctimas’. Reconocemos cuánto han sufrido los judíos, pero creemos que eso no justifica en modo alguno lo que nos han hecho sufrir a nosotros”.
Derechos que el activista israelí Michel Warschawski lleva decenios apoyando y que le han costado prisión, amenazas y persecución. Ahora, con el recuerdo de las espantosas imágenes que han dejado los recientes ataques del Ejército de Israel contra Gaza, su libro A tumba abierta (Icaria), publicado en castellano hace cuatro años, se vuelve a colar en la actualidad. En él, uno de los textos más radicales de cuantos ha escrito sobre este tema un israelí, el autor explica por qué la sociedad de Israel ha dado la espalda a la paz y apoya, ahora más que nunca, la expulsión de los palestinos. Warschawski no deja títere con cabeza y en su libro apunta a todos los sectores del Estado de Israel, desde los políticos hasta los intelectuales de izquierda.
“Ironía de la historia. El sionismo, que quería derribar las murallas del gueto, ha creado el mayor gueto de la historia judía, un gueto fuertemente armado, sin duda, pero un gueto de todas maneras, replegado sobre sí mismo y convencido de que fuera de sus murallas está la jungla, un mundo profunda e irremediablemente antisemita, cuyo único objetivo es destruir la existencia judía, en Oriente Medio y en todo el mundo.”
En su incansable lucha por recuperar la dignidad de la sociedad a la que pertenece y por devolver los derechos perdidos al pueblo palestino, Michel Warschawsky aparece por partida doble estos días. Hace pocos meses, se publicó en España un nuevo ensayo suyo, La revolución sionista ha muerto (Bellaterra, 2008), donde recoge las voces de otros activistas políticos, periodistas y profesores universitarios que, como él, denuncian la ocupación y la opresión del Estado de Israel sobre Palestina.
Escritores palestinos
La presencia de escritores palestinos en el mercado editorial español es prácticamente inexistente. Entre las escasas excepciones destacan, sin duda, las obras del desaparecido Edward Said, una de las voces más comprometidas con la paz en Oriente Próximo de los últimos años. Recibió, junto al director judío Daniel Barenboim, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2002 por su proyecto del West Eastern Diwan, en el que reunieron a jóvenes músicos árabes e israelíes.
Activista en la causa de defensa y apoyo a los refugiados palestinos, el novelista Gassan Kanafani es otro de los nombres conocidos en nuestro panorama editorial. Expulsado de su ciudad en 1948, estudió Literatura en Damasco, donde comenzó su carrera en la escritura. Hoy, está considerado como uno de los representantes más destacados de la literatura árabe contemporánea en general y de la palestina en particular.
Por último, las editoriales españolas han prestado cierta atención al poeta palestino Mahmud Darwish, que murió el año pasado convertido ya en leyenda. Ha sido definido como la máxima y más representativa voz de la resistencia palestina.









Si de verdad se quiere tener un mejor conocimiento sobre el conflicto y las motivaciones de la actuación de Israel, recomiendo a un autor israelí nacido en Polonia. Se trata de “Israel Shahak” y su obra “Historia Judía, religión judía”.
Este pensador israelí debe tenerse en cuenta para la comprensión del conflicto.