Eduardo Hojman: editor a dos bandas
Texto: Milo J. Krmpotic’ Foto: Marta Calvo
La trayectoria profesional de Eduardo Hojman, emigración obliga, es doble y tiene un océano de por medio. Allí, en su Buenos Aires natal, como aquí, en la Barcelona que lo ha acogido, pasó de la traducción a la edición, proceso que ha determinado su trato con la literatura. A fin de cuentas, traer al castellano a dos premios Nobel como Coetzee y Bellow, amén de a autores como Colm Toíbín y Orlando Figes, debe marcar de algún modo. Pero vayamos por continentes…
En el americano fue también docente universitario, aunque el primer escalón hacia el Bestiario que nos ocupa llevaba la etiqueta de jefe de prensa de Atlántida, cuyo editor de ficción, Jorge Naveiro, “me contagió el amor, la pasión o la enfermiza obsesión, según se mire, por este oficio”. De ahí dio el salto a Emecé, donde comenzó como asistente y acabó encargándose de la narrativa extranjera: Martin Amis, Lorrie Moore, John Cheever, Ethan Coen… Momento en que cambiamos de párrafo como él de hemisferio.
Llegó a Europa “con el propósito de recuperar y hacer avanzar mi carrera editorial”. Le llevó su tiempo, “entre problemas de papeles e irritaciones antiinmigratorias”, pero las traducciones, las colaboraciones periodísticas y el aliento de amigos como Gloria Gutiérrez, de la agencia Carmen Balcells, acabaron confluyendo en la posición que ocupa a día de hoy, la de responsable de la ficción del Grupo Urano. “Estar al frente del sello donde se publicó El código Da Vinci o La historiadora sí me genera una presión interna, la inquietud de tratar de efectuar algún hallazgo similar. Pero, antes de apostar todo exclusivamente a los grandes goles (que bienvenidos sean, por cierto, pero que tienen mucho que ver con el azar), prefiero intentar hacer un catálogo sólido comercial y editorialmente”.
Para acceder a un público menos preocupado por los best sellers del momento que por leer con asiduidad, paralelamente a Umbriel creó Plata, nombre de tintes argentinos que no en vano es reflejo de ese Grandes Novelistas de Emecé en el que ya trabajara al otro lado del Atlántico: “Un sello que pueda ofrecer buenas historias y calidad literaria al mismo tiempo”. Plata, a su vez, amparó la colección Plata Negra, dedicada a ese noir por el que Hojman siente predilección: “La mejor colección que ha existido en idioma castellano es El séptimo círculo, creada nada menos que por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares”. Y, entre una cosa y la otra, viene editando a todo un William Gibson, a Ruth Rendell y a Thomas H. Cook, a Robert Ludlum y Patrick McCabe, junto a perlas como Orgullo y prejuicio y zombis o el inminente Daemon de Daniel Suárez.
Dos debilidades personales más, para acabar de rematar el retrato: Hojman es un apasionado de la serie televisiva The Wire y, algo más allá, aunque a principios de los años 1990 firmara sendos libros sobre la banda punk Attaque 77 y el bueno de Freddie Mercury, la música jazz, a la que dedica no pocas colaboraciones en prensa.









Hola Eduardo!, ojalá pueda llegar este mensaje a vos ya que me gustaría poder tener contacto contigo. Ha pasado mucho tiempo y el otro día te recordaba charlando con Fernando Pittaluga. También me contacté con Leonardo Lijtmaer. Bueno, con la distancia será un poco más dificil pero siempre es bueno tener noticias tuyas.
Un gran abrazo y salute.
Ricardo