Los pensadores de la jungla
Antonio G. IturbeEste número de marzo dedicamos en la revista un amplio reportaje al libro “Los pensadores de la jungla” (editado por Ullman), de Gerd Schuster, Willie Smits y Jay Ullal. El formato del libro (profusamente ilustrado con fotografías hechas en la selva de Borneo) y que aparezcan unos simios en la portada, hace que mucha gente puedan saltárselo y pensar que es uno más de esos libros de bonitas fotografías de paisajes que se encuentran en los saldos de VIP,s o Happy Books, un libro sin importancia. Para nosotros sí es un libro muy importante.
E curioso que se le presta mucha atención a cualquier novela autorreferencial de un escritor que nos cuenta todo el rato las cosas tan emocionantes que pasan por su cabeza sin moverse del ático donde vive cómodamente y se deja de atender un libro como éste que nos cuenta una historia que es real y que afecta al meollo de nuestra propia supervivencia como especie física y moralmente. Pero que no es un peñazo teorico, sino una hsitoria de acción trepidante en las selvas asiáticas. Nos traslada a un lugar y nos muestra un mundo que para un ciudadano de a pie de Europa es sorpendente como son las junglas de Borneo y nos presenta la peripecia vital de un ingeniero forestal reconvertido en salvador de orangutanes y con un proyecto visionario medioambiental que podría ser revolucionario. Normalmente, la pereza de nuestros autores no da más que para hacer novelas ambientadas en su propia ciudad o como máximo en Nueva York o París. Aquí tenemos un protagonista que no es escritor, que esa es otra, la pereza de no tener que documentarse ni estrujarse mucho la cabeza que hace que prolifren historias donde el protagonista tiene el mismo oficio que el que escribe. Aquí tenemos ocasión de asomarnos a un personaje bastante más interesante, aunque sólo sea por lo diferente que es su vida de las nuestras.
No es que “Pensadores de la jungla” pueda compararse a una novela puesto que no lo es, en tanto que se trata de una crónica escrita apasionadamente de una historia real que está ocurriendo en estos momentos en Indonesia, pero es que cuando uno lo lee tiene la impresión que tiene la fuerza de media docena de novelas: un personaje seductor como el ingeniero fortestal holandés Willie Smits que tiene más de mil amenazas de muerte por parte de las mafias madereras, traficantes de orangutanes, plantadores de palmeras de aceite, etc; un paisaje físico y social complicado como es el de Indonesia; una historia tremenda: un ingeniero de bosques que trabaja plácidamente haciendo sus experimentos para una compañía holandesa en Borneo y que un día encuentra en un cubo de basura un pequeño orangután moribundo y decide salvarlo: empiezan a traerle otros orangutanes y crea un pequeño centro para curarlos y protegerlos que en la actualidad alberga 3.000 individuos. Y entre medias, la lucha por mantener el hábitat de los orangutanes (porque si ellos pierden su hábitat selvático nosotros nos quedaremos sin pulmones y moriremos contaminados de cáncer de progreso). La selva de Borneo ha sido esquilmada en un 80 %. Tras los madereros que la talaron, pero podía haber rebrotado años después, han llegado los aún más devastadores plantadores de palmeras para obtener el aceite de palma que en Occidente necesitamos para nuestros niños merienden bollería y fabriquemos piensos con los que nuestro ganado engorde a toda máquina. Los niños engordan a la misma velocidad que el ganado, por cierto. Las palmeras que se plantan en la antigua selva embadurnadas de herbicidas queman el suelo, allí difícilmente brotará ya otra cosa que el desierto cuando nos hartemos del dichoso aceite. Pues Smits anda ahí tratando de proteger a los orangutanes que huyen de las selvas a las que las compañías del aceite de Palma pegan fuego para sus plantaciones, pero haciendo algo aún más importante. Está metido en un proyecto que parece de ciencia ficción pero que, aunque resulte demasidao bueno para ser cierto, funciona: ha comprado hectáreas de selva requemada y desertizada con los acuíferois contaminados y la está replantando. ¡La selva está retornando!El milagro puede verse en la localidad de Samboja Lestari y las fotos aéreas de cómo estaba hace unos años y después de la intervención de la fundación B.O.S. de Smits es sorprendente. Y su plan para que no sólo sea una selva bonita sino que económicamente sea rentable y dé de comer a la población local para que sean ellos quienes la cuiden en vez de pegarle fuego para ganarse la vida, es muy notable. Quizá en el libro se encumbra a Smits en demasía por un vehemente Gerd Schuster (veterano periodista de Stern) que lo hace aparecer como un súper ingeniero en la selva batiéndose en cuarenta frentes a la vez, pero si sólo es Willie Smits la mitad de lo que cuenta, que le den ya mismo media docena de premios Nobel. Así que a nuestro entender éste no es un libro de estampitas de monos sino un libro importante y una lectura sobrecogedora donde podemos ver cómo la raza tóricamente más inteligente somos unos verdaderos zoquetes, estúpidos y retorcidos, capaces de tirarnos piedras a nuestro tejado hasta reducirlo todo a ruinas, que además se lee como la más apaionante de la novelas de aventuras. Hay que leerlo.

Sumario n.156
Qué Leer Extra: Guía infantil y juvenil. Vacaciones con libros
A demás, pienso que si tdod el mundo luchase por algo que quisiera de verdad, se podría conseguir. es por eso que me gustaría decir que quien quiera leer mi trabajo, también, del Orangután, solo ha de pedirmelo. Sólo hace falta que me lo dejeis escrito en esta web y me pondré en contacto con quien esté interesado. Ánimo, por salvar el mundo!!!!!
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Es un libro increíble. Yo mismo hice un trabajo del estudio del Orangután de Borneo y pienso igual que el autor, ya que es verdad, por algunas personas, bueno, grupos de muchísimas persona incompetentes y estafadoras, estan haciendo de Borneo y Sumatra, el hábitat del Orangután, a un lugar deolador. Donde antes había selva, ahora hay únicamente , campos de caña de aceite de palma. Increíble, pero cierto. Y es que a veces, los humanos no pensamos en un futuro, ya que posiblemente, y siendo ley de vida, acabamos muriendo y el futuro que abarca a las demás generaciones no les importa, ya que lo único importante para ellos, o sea, para estos grupos de payasos del infierno en Indonesia, es el sucio dinero.
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Parecen un libro y unas vivencias apasionantes. Y una luz de esperanza ante tanto atropello que sufren tantos (o todos) los animales, la vegetación, las personas… Todos los seres vivos… La VIDA en definitiva. Y todo a manos de un personaje anónimo pero nombrable: el Dinero, el afán de lucro, la explotación despiadada por transnacionales con la aquiescencia de gobiernos corruptos y capitostes locales. Yo soy un simio con unos cuantos miles de años más. Hacen falta personas como nosotr@s, cuanto más proactivos mejor, como el autor del libro y de iniciativas en tal línea. El mundo está lleno de bondad y belleza. Que unos mezquinos no nos rompan el disfrute.
M.G.M.
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Pues sí que pinta bien el libro. Es de esos que te hacen replantearte si los humanos somos en verdad más salvajes que los animales, donde solo nos importa el dinero por encima de cualquier cosa.
Gracias a gente como él quedan esperanzas de que algún día todo cambie. Aunque nuestros ojos no creo que todavía lo vean, ojalá nuestros tataranietos sí. Espero poder leerlo algún día.
Saludos.
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