KUNDERA EN EL REINO DE REDONDA
Un año más, llega la notificación del Premio Reino de Redonda, ese territorio literario en el que reina Javier Marías y que ha hecho florecer una excelente editorial de variadas exquisiteces para lectores curiosos (Reino de Redonda). La notificación del premio tiene el característico sello de Javier Marías: es un correo electrónico que remite su agencia literaria, pero el pdf es una imagen escaneada de un fax suyo redactando el fallo. Los faxes ya sólo existen en las redacciones por si algún día Javier Marías quiere contarnos algo. Su fidelidad a ese telégrafo de finales del siglo XX del que ya casi todos hemos desertado, resulta como mínimo entrañable.
La noticia del premio no podía resultar mejor: el X Premio Reino de Redonda que distingue la obra de un escritor o cineasta extranjero recae este año en Milan Kundera. De esta manera se suma a lista formada por Sir John Elliot, Claudio Magris, Eric Rohmer, Alice Munro, Ray Bradbury, George Steiner, Humberto Eco y Marc Fumaroli. Milan Kundera es un autor que, por esos vaivenes de las famas y algún embrollo sobre su juventud, parece estar ahora en horas menos álgidas. Muchos no le perdonan que algunas de sus novelas hayan sido grandes éxitos de ventas. Otros, en cambio, consideraron que la menor repercusión de sus obras tras La insoportable levedad del ser y La inmortalidad marcaban un declive. Yo he leído toda su narrativa y no he encontrado ninguno “menor”. Las últimas novelas que escribió eran de menor extensión, pero de una profundidad psicológica tremenda. La lentitud, La identidad y muy especialmente La ignorancia son libros de una fuerza interior y una ausencia de hipocresía pocas veces vista. Por no hablar de sus ensayos sobre arte y literatura, de una agudeza e ironía (es un gran defensor de la literatura de humor) realmente magistrales. Un gran premiado. Javier Marías, parece algo cansado de andar lidiando con estos menesteres y afirma respecto al premio que “tras diez años de existencia, es posible que haya llegado el momento de ponerle fin”. Desde aquí animamos a Javier Marías a continuar en su meritoria labor de agitador literario y editor a contracorriente.








