GRANTA, festín de lectura

Si hay un reducto donde periodismo y literatura pueden todavía encontrarse y reconocerse, ese es la revista Granta. Desde hace unos años tenemos la suerte de disponer de una edición española que llevan adelante con tozuda y entregada dedicación Aurelio Major y Valerie Miles.  En este número 10, titulado “Cosa de hombres” tenemos ocasión de adentrarnos una vez más en artículos de largo metraje, en piezas de ficción que nos permiten un acercamiento a autores interesantes o en el género de la crónica que puede desplegarse en todo su esplendor a lo largo de 20, 30 ó 40 páginas, un lujo que no pueden darse (no pueden, o no quieren, o no queremos) los medios de comunicación convencionales. Como en toda reunión de autores y temas diversos, hay variedad de estilos y unos pueden interesar más que otros, ser más potentes que otros, pero en conjunto, ese artefacto de lectura de medio alcance (ni tan breve como un artículo de prensa ni tan largo como un libro) que es Granta  resulta de lo más estimulante.

En este número recomiendo muy especialmente la crónica de Xan Rice (corresponsal de The Guardian en el norte de África) sobre su visita a las ciudades saharauis actualmente bajo control marroquí y a los refugiados saharauis en sus eternos campamentos provisionales en el exilio de Argelia. Un texto que recuerda a la crónica de los fedayines de Kapuscinski en Cristo con un fusil al hombro (que se reedita estos día en Anagrama) y que demuestra el poder de la buena crónica sobre el terreno, cuando el periodista se impregna de lo que sucede alrededor en vez de esperar que se lo explique una nota de prensa o un comunicado oficial. Muy notable la entrevista que Jhumpa Lahiri hace fervosoramente a la veterana escritora Mavis Gallant, el desasosegante texto de ficción que deja caer Horacio Castellanos Moya o el reportaje sobre la versión parisina de la intifada de Andrew Hussey. Para los que les vaya la polémica, pueden asomarse al artículo de Irene Zoe Alameda sobre Venezuela. En principio, es el relato agrio y rencoroso de un viaje a Venezuela donde las cosas no le fueron bien: los aviones sufren retrasos, el recepcionista del hotel la confunde con la esposa de alguno de los otros escritores o en su habitación la martirizan los ácaros. Su tono es muy despreciativo con el país y su rencor arrolla hasta a Vila-Matas, que recibía allí un doctorado honoris-causa. Al principio se declara gran admiradora de Vila-Matas, pero después de que éste no la reconozca y se dé cuenta que ni siquiera ha leído sus obras, termina machacándolo: comentando su intervención pública nos cuenta, entre otras cosas no muy elogiosas, que “el texto, además, acabó embarrándose en un lodo teórico muy propio de un escritor acomplejado por un injustificado sentimiento de inferioridad intelectual”. El texto es tan malcarado que causa extrañeza y, efectivamente, tiene truco. Al buscar en internet uno descubre que ha habido cartas de protesta de escritores venezolanos y que Irene Zoé Alameda ha respondido, prolijamente, que se trata de un reportaje de ficción y, por tanto, nadie debe sentirse ofendido, la libertad del creador, etc. Es una forma de verlo, respetable, interesante, pero a mí personalmente me parece que tirando a ventajista, puesto que bajo el paraguas de que “es que es ficción” uno puede tirar la piedra y esconder la mano.  En fin, que en Granta uno encuentra de todo menos aburrimiento.

Compártelo!
Escrito por el abr 9 2010. Archivado bajo Blog, cabecera. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Dejar un comentario

Ads

Publicidad

Galería de Fotos



Revista MC

 
Secciones y Temas

Revista Qué Leer | Passeig de Sant Gervasi, 16-20, 08022 Barcelona (España) | Teléfono: 93 254 12 50 | Fax: 93 254 12 63 © 2011 MC Ediciones