Lorenzo Luengo: el corazón de América
Redaccion
“Amerika” (Algaida) es la justa ganadora del XIV Premio Ateneo de Novela Joven, una epopeya fantástica repleta de misterios, secretos y serie B que corona a Lorenzo Luengo (Madrid, 1974) como una de las voces más imaginativas del reciente panorama literario español.
Texto: Manu González Foto: Óscar Elías
La construcción de Amerika
“El punto de partida de Amerika es muy sencillo: imaginemos un hombre con tanto poder como para llevar a cabo todos sus sueños, y no estoy hablando de los mundanos, como comprar un yate o adquirir una isla privada, sino los más descabellados e irrealizables, aquellos que hierven en la marmita de nuestra imaginación y conforman nuestras obsesiones más profundas, hechas de recuerdos, fracasos y deseos frustrados. Imaginemos que ese hombre, dotado además de una fantasía ilimitada, vuelca todo ese poder en crear un mundo a su alrededor que le permita reparar los errores de la existencia, en especial aquellos que han afectado a su vida. E imaginemos que ese hombre decide iniciar su combate contra el mundo filmando la película que siempre quiso ver cuando era un niño, una cinta de serie B que iba a ser rodada en 1950 pero que no pasó de ser el proyecto frustrado de un cineasta genial, y que para ello, en una especie de desafío a la vida y la muerte, decide utilizar a una actriz que lo más probable es que ya no exista, pues, si no está muerta, tampoco podría ser la joven de veinte años que era cuando iba a protagonizar la película original más de medio siglo atrás. Pero eso no es un obstáculo para él: va a encontrarla cueste lo que cueste, aunque tenga que darle la vuelta al mundo o, mejor dicho, reinventar el mundo en el que vive para conseguirlo. La complejidad de Amerika reside justamente ahí, en el esfuerzo por desarrollar de una manera creíble todo cuanto sucede en ese punto de inflexión en el que la Historia conocida y nuestra realidad oficial se ven sometidas y modificadas por la fantasía de un hombre.”
El moderno Don Quijote
“Amerika es la revelación y ocultación de un buen número de secretos, así que es natural que uno de mis mayores empeños durante la composición de la novela fuera sembrar la historia de pequeñas madrigueras, tesoros escondidos y, por supuesto, pistas falsas. Entre esas pistas, la principal de todas es precisamente la más evidente: Amerika no es un homenaje al cine, sino un cuidadoso artefacto literario en el que las influencias externas que permiten desentrañar todos sus secretos proceden esencialmente de la literatura y no del celuloide. Las más importantes se encuentran en su estructura, que se vertebra alrededor de la figura de Leonardo Rilke, una suerte de Quijote de nuestro tiempo que debe su trastorno a las películas de ínfima categoría que ha visto a lo largo de su vida. Como buen caballero andante, Don Quijote tenía su dama, Dulcinea del Toboso, la única perfección posible en un mundo de por sí imperfecto, al que sin embargo él corrige sus defectos divisando, por ejemplo, gigantes donde hay molinos o feroces guerreros donde sólo hay un rebaño de ovejas, y por supuesto Rilke no podía dejar de tener su propia dama, a la que contempla a través del mismo prisma fantástico. Para hacer oír esos ecos entre la historia de Rilke y la de Quijano, construí la novela imitando en parte la estructura del Quijote, desde el prólogo donde, para ahondar en las similitudes, se deja constancia del manuscrito encontrado, hasta el recurso del relato dentro del relato, pasando por las alusiones a los caballeros andantes o la constante referencia a esa ínsula de Barataria que representa el mundo de Amerika.”
“Pero también están Lewis Carroll, Edgar Allan Poe, Hans Christian Andersen y Conan Doyle con Estudio en escarlata. No es casual que la secta que los Crossan encuentran en mitad de los Estados Unidos guarde tantos parecidos con los mormones que retrata Conan Doyle y tampoco que, tras el final de La construcción de Amerika, la historia vuelva al punto de partida para resolverse en una última vuelta de tuerca. Dado que mi novela compartía con la suya ese salto al pasado en el que la historia se reinicia para explicar los destinos y motivaciones de sus personajes, decidí subrayar los parecidos utilizando algunos de los elementos más o menos significativos de Estudio en escarlata. Por otro lado, la novela de Doyle es uno de esos libros que muchos hemos leído de niños y hay que entender que Rilke es un personaje que incluso de adulto vive encerrado en los paraísos avistados durante su infancia. Sin duda, las novelas de Holmes formaban parte de ese paraíso.”
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“No tengo muy claro de dónde surge la pasión por Byron. Sé por qué lo admiro ahora, pero no acierto a comprender el motivo por el que empecé a admirarlo de niño: tal vez por ser el primer autor vivo que conocí. Recuerdo la emoción con que leía las traducciones en prosa de la editorial Austral de poemas como El sitio de Corinto, El corsario o La novia de Abydos, obras que convirtieron a Byron en uno de mis autores de cabecera. Pero fue mucho más tarde, con quince años, cuando tuve la oportunidad de acercarme a él a través de la biografía que le dedicó André Maurois. De pronto, aquel hombre al que yo imaginaba como un corsario intemporal se dibujó ante mis ojos como un ser mucho más terrenal, un individuo inquieto, devorado por la incertidumbre, que se mordía las uñas en su habitación de Piccadilly Terrace mientras observaba a los transeúntes que paseaban ociosamente bajo su ventana. Byron acababa de casarse, y su vida era tan anodina como la de cualquier mortal, pese a lo que dijeran de él sus poemas orientales. Aquella imagen me resultó terriblemente cercana.”
“Mi propósito es que el lector se replantee ese universo en el que ha ingresado al abrir el libro y no se deje engañar por la supuesta solidez de las apariencias, que descubra la realidad que palpita más allá de ellas con el mismo espíritu aventurero de los niños que se inventan un bosque en la habitación de los juguetes, que es a lo que debe parecerse un buen libro. Esto, que puede parecer demasiado moderno, e incluso posmoderno, yo lo aprendí de Flaubert.”


Sumario n.157
Qué Leer Extra: Guía infantil y juvenil. Vacaciones con libros
La verdad es que la psinopsis de este libro me atrae enormemente. Sería un loco, que en cierta manera lo soy, si no me hiciera con él y me deleitase con un argumento original y que en cierta manera nos puede dar bastante envidia a todos. Ya comentaré desde mi humilde punto de vista lo que me ha parecido, aunque pinta muy bien la cosa.
muy enhobuena al sr. Lorenz por el premio