Sigrid Kraus: Una salamandra entre nosotros
Cuando las grandes editoriales se dejaron escapar los libritos de magos de una desconocida ama de casa inglesa de ojos tristes y Sigrid Kraus empezó a publicar en España la saga de Harry Potter, algunos dijeron que había sido una chiripa. Una broma de doce millones de ejemplares entre España y Latinoamérica. Texto A.G. Iturbe Foto Marta Calvo
Cuando desenterró de entre los muertos literarios a Sándor Márai convirtiendo a un escritor húngaro en éxito literario debió de ser un golpe de suerte. Después publicó las novelas del Montalbano de Andrea Camilleri, a Irène Némirovski o los Mil soles espléndidos de Khaled Hosseini. Tal vez casualidad. ¿Y a que no se imaginan quién es el editor de El niño del pijama a rayas?
Pues sí, es Sigrid Kraus, perfectamente complementada por su marido y gerente de la editorial, Pedro del Carril. Tienta hacer juegos de palabras con carril de aceleración, bien encarrilado, etc. Todos son aceptables. Cuando, en el año 2000, Planeta absorbió a la mítica editorial argentina Emecé, Pedro del Carril decidió con Sigrid comprar la división española que él dirigía e inventarse Salamandra. Harry Potter ya había empezado a caminar pero aún no había estallado la locura y se pudieron llevar con ellos los derechos a la nueva editorial. En Planeta algunos aún deben estar estirándose los pelos hasta del sobaco. Cuando uno va a visitar la editorial Salamandra cree que va a llegar a un gran emporio, pero lo que sucede es que se pasa el portal de largo. Está ubicada en un edificio funcional de una calle discreta de un barrio no especialmente de moda. La forma física de la editorial te dice mucho de su filosofía: aquí manda la austeridad. Sigrid Kraus es alemana, lo cual, según la enciclopedia de tópicos, podría explicar ésta y algunas cosas más: trabajo, esfuerzo, precisión… Pero, cuando te enteras de que se crió en Brasil debido a la profesión de geólogo de su padre, todo encaja: la envidiable cabeza cuadrada de los alemanes con el gramo de locura de los brasileños. Cuando su seriedad germánica se va diluyendo en la conversación, acaba por confesar un poco tímidamente que le encanta la música brasileña y que es una fan entregada de Caetano Veloso.
La síntesis entre Brasil y Alemania resultó ser España, donde se dice encontrarse muy a gusto. Sigrid Kraus es extremadamente educada, pero también a primera impresión resulta una persona seria y uno cae en la tentación de preguntarle si a una mujer alemana no le irrita a veces la informalidad española y echa de menos su país: “¡En absoluto! ¡Si echo algo de menos es Brasil!”. Así que en Salamandra los números los cuadra la argentinidad de Pedro del Carril; la austeridad viene de la parte alemana de Sigrid Kraus y el impulso que la lleva a dar en el clavo una vez tras otra es la samba que suena dentro de su cabeza. Muchos aguzan el oído, pero pocos son capaces de llevarle el ritmo.








