La sociedad literaria y del pastel de piel de patata de Guernsey
Autoras: Mary Ann Shaffery y Annie Barrows
Traductora: Sandra Campos
Editorial: RBA
252 páginas. 16 euros
Argumento: Durante la ocupación nazi de Guernsey, una de las islas del llamado Archipiélago del Canal de la Mancha, un grupo de lugareños constituyen una sociedad literaria (léase club de lectura) para salvarse del exterminio. Algunos años después, una joven escritora londinense empieza a conocer, vía postal, a las personas que se salvaron a sí mismas gracias a la literatura y que ahora la salvarán a ella del bloqueo creativo que está sufriendo.
Imaginemos a un hombre que entra en una librería buscando una novela que llevarse a los ojos. Después de echar un vistazo a algunos títulos, llega al montón de La Sociedad… La primera impresión es negativa, por tres razones: a) novela epistolar (¡Uf!); b) sobre la Segunda Guerra Mundial (¡Uf, uf!) y c) escrita a cuatro manos (¡Uf, uf, uf!). Pues bien: si esa persona no coge el libro, cometerá un tremendo error. Porque La Sociedad… es un pedazo de novela. Un libro sin demasiadas pretensiones que, sin embargo, alcanza grandes cotas al describir las pasiones y pulsiones de un puñado de seres humanos que, desorientados por culpa de la guerra, encuentran consuelo en la literatura. Respecto a los tres inconvenientes, se puede afirmar que dos de ellos no son tales: a) en este caso, la “novela epistolar” no implica ni falta de acción ni ausencia de una trama tangible, y b) se aborda un aspecto bastante desconocido: la invasión nazi de las llamadas Islas del Archipiélago, único territorio británico ocupado por los alemanes. Lástima del tercer aspecto: c) sabiendo que Shaffery murió antes de terminar la novela y que Barrows concluyó su labor, no puede más que lamentarse la defunción de la primera, ya que las últimas páginas se ven enturbiadas por una subtrama detectivesca que, la verdad, no pega ni con cola. Aún así, la obra hace justicia a eso que suelta cierto personaje: “Leer buenos libros te impide disfrutar de los malos”.
Por Álvaro Colomer
Sumario n. 151