Martin Amis se siente viejo

Lo cual no deja de resultar irónico, habida cuenta el contenido de la (pen)última polémica protagonizada por el escritor en las islas británicas. Se lo contamos desde la sección de Actualidad internacional del próximo número de marzo, pero se lo podemos ir avanzando desde aquí: cada vez que Amis presenta una de sus novelas, para el caso la que lleva por título The Pregnant Widow, la prensa de la Pérfida Albión afila uñas y dientes, sabedora de que alguna de sus declaraciones promocionales, sea por cita directa o tras la preceptiva descontextualización (*), les dará un titular del que ir viviendo durante varios días, si no semanas. Así, el autor de La flecha del tiempo dijo o escribió algo sobre la tercera edad y lo saludable que sería contar con cabinas de eutanasia que permitieran a uno abandonar este mundo con “un gintonic y una medalla”. A lo que siguió el mini-escándalo de rigor, debidamente exprimido por el cuarto poder y superado cuando Terry Pratchett, enfermo como sabrán de Alzheimer, decidió recoger el guante y transformarlo en una petición más práctica y coherente: la creación de tribunales especiales que ayuden a juzgar en qué casos se debe permitir a un paciente terminal que ponga fin a su vida en aras de la dignidad y el fin de su sufrimiento.

Pero Amis es mucho Amis… La semana pasada, en una columna de The Guardian (**), el escritor volvió a tratar el tema. Y lo hizo con el provocativo savoir faire marca de la casa, afirmando contar ya 88 años y estar trabajando  en el que será su sexagésimo séptimo libro, la novela State of England, entre otros varios logros. Las cuentas no nos cuadran porque Amis nació en 1949, pero no hay que leer mucho más allá de los primeros dos párrafos para descubrir el truco. Martin, vástago de otro grande de las letras inglesas, Kingsley, había unido en una sola persona literaria al padre y al hijo: “Quienes dicen que me estoy convirtiendo en Kingsley pueden relajarse: ya soy Kingsley”. Mucho se ha escrito sobre la relación supuestamente tirante que existió entre el uno y el otro. Pero, desde que hiciera las paces con su progenitor en las páginas de la memorable Experiencia (Anagrama), Martin no hace más que reivindicar un linaje literario según él inédito en las letras anglosajonas (si bien un lector le enmendó la plana citando a Frances y Anthony Trollope). De ahí la suma de los libros y premios de ambos. Y de ahí también el tono de venerable sabiduría con el que pasa a comentar el encarnizamiento de la prensa con sus palabras y las acusaciones de que es él quien manipula la situación para no abandonar las primeras páginas. “Tengo 88 años, pero también 24. Observen las fotografías. Un abuelo sexagenario y aún me llaman el chico malo (ni siquiera el hombre malo) de las letras inglesas. ¿Quién podría ‘manipular’ percepciones tan caóticas como éstas?”.

(*) Lean los ensayos de El segundo avión (Anagrama), sin ir más lejos, y verán cómo las acusaciones de islamofobia que recibió en su día (por no hablar de los ataques de Terry Eagleton) se basaron en una pésima interpretación de sus palabras.

(**) Pueden leer el texto completo siguiendo este enlace: http://www.guardian.co.uk/books/2010/feb/13/martin-amis-kinglsey-amis-newspapers

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Escrito por el feb 19 2010. Archivado bajo Blog. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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