Rovira y Miralles: “Más que nunca, las palabras curan”

Con “La última respuesta” (Plaza & Janés), el tándem Álex Rovira – Francesc Miralles se ha erigido en ganador del VIII Premio Torrevieja. La pregunta original, por lo que se ve, estaba relacionada con Albert Einstein y ciertos aspectos esenciales del ser humano.
Texto: Ivanna López  Foto: Óscar Elías

Álex Rovira y Francesc Miralles son periodistas y destacados gurús en materia de espiritualidad y crecimiento personal gracias a títulos tan exitosos como La brújula interior (Empresa Activa) y La buena vida (Aguilar), el primero, o El Cuarto Reino y La Profecía 2013 (Martínez Roca), el segundo. Con anterioridad ya habían trabajado a cuatro manos en El laberinto de la felicidad (Aguilar), traducida a más de doce idiomas. Se compenetran a la perfección en lo profesional y, según dicen, en lo personal también. La última respuesta vuelve a ser muestra de ello.

Rovira y Miralles han construido un thriller en torno a la vida de Eintein con todos los ingredientes necesarios para que se convierta en un nuevo éxito de ventas. La novela contiene abundante información sobre las aportaciones del genio alemán a la ciencia, a la vez que detalles curiosos y pocos conocidos sobre su vida personal. Por otro lado, también aporta una buena dosis de misterio y acción, todo ello envuelto en un mensaje humano y universal que nos lleva al final a descubrir cuál es la esencial y última respuesta.

Los secretos de Einstein

¿Cómo definiríais esta novela?
Miralles: La han definido como “thriller inspiracional”.

¿Y qué es un thriller inspiracional?
M: Es una novela de aventuras que tiene los ingredientes de thriller: emoción, capítulos cortos, cambios de fortuna, sorpresas, golpes de efecto, peligro, atracción entre una pareja protagonista… Pero a la vez tiene un componente de inspiración, de filosofía de bolsillo, para entendernos, de divulgación sobre la figura de Einstein igual de importante. Tiene esos dos objetivos muy a la par, tanto el entretenimiento como un mensaje final, que el lector haya aprendido muchas cosas sobre la vida de Einstein, sobre la ciencia del siglo XX, sobre la filosofía y sobre la última respuesta, que no podemos desvelar cuál es.

¿Por qué elegisteis el personaje de Einstein?
Rovira: Porque es fascinante por muchos motivos. Primero porque es uno de los iconos de la ciencia e incluso de la cultura del siglo XX. Segundo, porque en su biografía había una serie de cuestiones que nos hacían pensar que era un personaje muy novelable en el sentido de que, nos lo planteamos como pregunta, ¿realmente la teoría de la relatividad y los grandes descubrimientos los hizo él solo o estuvo detrás su primera mujer, Mileva Maric? Y detrás de Mileva Maric, ¿había otras personas? ¿Qué pasó con la hija que tuvo fuera del matrimonio con Mileva Maric, dónde fue a parar, tuvo alguna relación con ella? ¿Qué paso en los dos últimos tercios de su vida, en los que se considera que no hizo nada, que no aportó nada en comparación con las grandes revoluciones que había generado? ¿Qué le pasó en su psique para pasar de ser un niño prácticamente autista a convertirse en un hombre que hablaba de espiritualidad, de Dios, de compasión, de amor y que decía frases como “la fuerza sin amor es como energía gastada en vano”? Es fascinante, es fascinante por los misterios, las lagunas que hay ahí, y también por la propia evolución del personaje, que va hacia la conciencia, hacia la humanización.

En la novela afirmáis que dejó descubrimientos científicos de importancia por revelar. ¿Qué hay de cierto en eso?
R: En primer lugar, yo creo que, cuando uno escribe, escribe sobre aquello que le gustaría haber escuchado. Y, en segundo lugar, no son indicios concluyentes, pero sí para hacer una especulación. Si analizamos su discurso, su pensamiento, las conferencias que daba, cómo se expresaba, veremos que de ser una persona soñadora, tremendamente ensimismada, pasó a ser alguien con una gran compasión, quizás por las consecuencias que tuvo la aplicación práctica, sobre todo en el terreno armamentístico, de la teoría de la relatividad. No resulta difícil especular con que luego hubiera hecho un descubrimiento pero que no se hubiera atrevido a revelarlo. Como dijo tras la bomba atómica, “si lo llego a saber me hago relojero”.

¿Encontráis algún paralelismo entre la Teoría del Campo Unificado y el significado del amor?
R: Él quería encontrar la Teoría del Campo Unificado, la luz, el magnetismo, la gravedad, la fusión… Claro que hay paralelismos; el amor ilumina, la persona enamorada y la persona que ama, los “iluminados”, los que son compasivos, se dice metafóricamente que desprenden luz. El amor, el deseo, la gravedad… Igual que el magnetismo, el amor tiende a unir. El amor multiplica, el amor te hace crecer, genera una combustión. Desde un punto de vista analógico, te das cuenta de que precisamente las crisis que estamos viviendo se deben a que hemos descartado las emociones. El pensamiento purista mecanicista ha excluido dimensiones fundamentales de la realidad como el amor, con lo que el mundo está enfermando por eso. Sería muy bonito creer que un genio hubiera descubierto algo relevante en relación a eso.

¿Qué aprendizaje o qué enseñanza pretendéis trasmitir con la novela?
M: Con la novela, aparte de crear un entretenimiento, hemos querido acercar la vida y las teorías de Einstein a personas que quizá nunca se habían interesado en la ciencia o lo habían hecho de manera muy superficial. De hecho, para poder explicar sus estudios nos hemos sumergido en sus teorías. Por otro lado, con esa última respuesta que evoca el libro hemos querido provocar incertidumbre acerca de lo que lleva a Einstein a silenciar esos últimos sesenta años de su vida, en los que no divulgó ninguna teoría nueva, y proponer así un nuevo paradigma para el siglo XXI, cambiar la masa por el amor.

R: Fundamentalmente entretener, formar, divertir y sorprender. El universo no es más que la encarnación del amor. ¿Qué hay en la materia vacía a nivel cuántico? ¿Y qué hay en el espacio infinito, ese 99 por ciento de materia oscura que no sabemos lo que es? Llenar eso de amor sería muy bonito. Bueno, de amor o de una conciencia superior que esté ahí y que haga que se mantenga una estructura en el espacio-tiempo a pesar del dolor y el sufrimiento. Porque no es un amor ñoño, banal, sino que es algo que busca conocerse a sí mismo, reconocerse. Hace un siglo que se habla de física cuántica en el mundo científico, pero la gente de la calle todavía no entiende lo que es. Ni tan siquiera entienden las implicaciones de una fórmula como la de Einstein.

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El juego de la amistad

¿Cómo se hace un libro a cuatro manos?
M: Con mucha amistad, con mucho cariño. No hay tantas parejas literarias; en la música sí, en los guiones. En nuestro caso hay que decir que esta idea originalmente parte de Álex, de una inspiración que tiene una noche. Entonces me llama a una fiesta en la que estoy y me cuenta ya buena parte de la historia, como si le hubiera venido ya dada.

R: Fue una descarga, como me pasa siempre. Quizás mi rol es más de filósofo y el suyo más de guionista, aunque luego él aporta muchos elementos filosóficos y yo también entro en el guión. A Francesc lo entrevisté hace años en la radio y me fascinó con su bondad y con su lucidez. Le pregunté qué libros eran sus favoritos y creo que de diez coincidíamos en seis o siete. El primero era Victor Frankl, el mismo que el mío, En busca del sentido, y luego creo que se nos apareció el Siddharta, El Principito… Su pasión por el relato breve, por los aforismos, por los cuentos de la tradición, por la filosofía oriental, por los filósofos occidentales… Pensé: “¡Ostrás, aquí tengo un alma gemela intelectual!”. No me ha pasado con nadie más. Luego cada cual tiene sus talentos naturales. Francesc es un gran guionista y a mí se me da bien la conceptualización. Sería como que yo dibujo el paisaje de fondo y Francesc entra muy bien.

M: Tenemos ya pensados algunos posibles seguimientos de la novela, con la misma filosofía. Hay una ausencia total de conflicto. Realmente nos entendemos muy bien, por eso somos tan buenos amigos.

Entonces, ¿seguiréis trabajando en esta línea?
R: Sí, seguiremos trabajando en esta línea por muchos motivos. Primero, por el placer de hacerlo. Y porque además se nos ocurren mil cosas. Cuando hablamos nos vienen un montón de ideas, es un juego.

¿Creéis que en estos tiempos es necesaria una literatura que aporte valores?
R: Más que nunca, las palabras curan. Si no llega a ser por los libros hubiéramos estado todos fritos hace tiempo. El futuro será un pulso entre la cultura y la conciencia y la palabra. Si no tienes un buen bachillerato, es muy fácil que quieras un reloj de lujo y una foto con Obama. Hay que tener un buen bachillerato y hay que leer libros como sea. Y todo libro es un buen libro. Por ejemplo, te coges a Machado, te coges a Alberti, a cualquier poeta, a Whitman… eso son valores, es belleza, es conciencia. Por eso a quien más teme el dictador es al poeta, y es al primero que se carga con un tiro por la espalda, porque es el único que dice que el rey está desnudo y no tiene miedo. Pero te tomas a cualquier buen autor de novela, un Faulkner, te tomas a quien sea y es lo mismo, te hace pensar y te hace sentir, te hace cuestionar. A quien quieras, a un ensayista, a un Bauman, palabras, palabras… Decía Llull que la palabra amor es poderosa idea.

¿Qué libros recomendaríais para la gente que busca estar bien consigo misma?
R: Viktor Frankl, que no busquen mucho: El hombre en busca de sentido. El Bhagavad Gita como libro espiritual. Y luego les diría Los ojos del hermano eterno de Stefan Zweig, que no es conocido pero tiene un carisma tan tremendo como Siddharta de Hesse o como El Principito.

M: Los aforismos de Buda, cualquier recopilación; el Tao Te Ching y, como libro moderno, como libro provocador, Demian de Herman Hesse.

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Escrito por el feb 12 2010. Archivado bajo Autores, Entrevistas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

1 Comentario por “Rovira y Miralles: “Más que nunca, las palabras curan””

  1. Roman

    Un libro genial con un enganche increible, que en las últimas 30 pàginas lo tira todo por el suelo con un final totalmente insultante.

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