Mempo Giardinelli: el escritor caliente
A la espera de ver qué ha hecho con su intensa “Luna caliente” (Alianza) Vicente Aranda (quien incomprensiblemente ha cambiado el húmedo escenario del Chaco que da sentido a la novela por la reseca España de los años 1970, con el Proceso de Burgos por telón de fondo), hablamos con el autor argentino aprovechando su visita a España.
Texto: Gabi Martínez Foto: Óscar Elías
La vida febril
La fiebre es normal en Mempo Giardinelli, aunque ayer incluso la registró el termómetro. Y sospecha que la calentura sigue ahí.
-¿Cómo estás? -le pregunta un colega.
-Mal.
Como viste todo negro, los kilos le sitúan al borde de lo robusto y lleva la camisa por dentro del cinturón, podría intimidar. Pero qué va. La cara (sonrosada) y la expresión (afable) espantan temores. Tan sólo es un hombre con mundo, capaz de responder claro y preciso.
Nacido en Resistencia, Argentina, en 1947, creció en una familia “muy pobre”. Su padre enfermó contando él ocho años y las pocas rentas que guardaban “se las llevó la enfermedad”. Antes de la adolescencia perdió a su padre y a su madre -“una época dura”- y quedó a cargo de su hermana, doce años mayor. “Fue importantísima. Tuve el Edipo cambiado”.
Este hombre con más grados de la cuenta también almacena una mili en el Chaco, exilio, vidas en Buenos Aires, México, Estados Unidos, Madrid, triunfo literario… “He sido muy feliz y muy desdichado. Como todos”.
Luna muy caliente
Se adapta a las circunstancias. Reeditar Luna caliente con fiebre parece casi adecuado. Esta novela narra el atípico romance entre un joven acomodado y la niña a la que viola. Transcurre durante la dictadura argentina de finales de los 1970. Después de 26 años se sigue vendiendo en veinte idiomas y Vicente Aranda la ha adaptado al cine. Giardinelli no ha visto aún la película pero sabe que el escenario es España –“una atribución de don Vicente. No trabajé con él”– y confía en que, “si yo hice una buena novelita, ellos habrán hecho una mejor película”.
No se le nota enfermo. Debe influir lo de hacer la siesta cada día. “Una o dos horas, aunque viaje. Donde vivo, el calor es extremo y de doce a cinco no salen a la calle ni los loros, generándose una tradición de siesta muy salvable, de la de pijama y padrenuestro”.
-O sea, que mantiene la media de setecientos sueños al año.
-Es que sueño mucho y a menudo me acuerdo de lo que soñé. Con ese material he escrito mi último libro, Soñario. Uno quiere a todos sus libros pero tiene más afecto por algunos y mis preferidos son éste y Cuestiones interiores, que curiosamente es mi worst seller (peor vendido).
La obra que más tiempo le llevó fue Santo Oficio de la Memoria, nueve años, impulsado por la guerra de las Malvinas, dando voz a veintiocho personajes en un espectáculo coral que alguna crítica le reconoció como espléndido. Giardinelli dice que “cada una de mis novelas es completamente distinta de la anterior”; que “la literatura es un camino de búsqueda y cada obra un experimento. Si me muriera mañana quisiera que mi familia al menos pudiera decir que busqué”. Y Santo Oficio de la Memoria evidencia tanto esa ambición como cuánto le ha preocupado Argentina.
Su país le ayudó a asumir que “la ética y el dolor inexorablemente se cruzan”. Un país “bastante degradado, al que quiero entrañablemente, pero agridulce y en el que, si uno no está atento, se puede desbarrancar fácil”.
-Acabó el siglo XX diciendo que el Mal se había sofisticado y el cinismo, la mentira, eran moneda común. ¿Cómo ve el XXI?
-Aún más sofisticado. Eso lo dije en la década de Menem, cuando el cinismo alcanzó límites inauditos. En lo que llevamos de XXI me sorprende la inteligencia del sistema para que todo el mundo siga convencido de que esto es maravilloso y que a la gente no le importe no ser persona. A esta gran colonización mediática ustedes la llaman globalización y nosotros imperialismo, pero sin duda es el discurso más inteligente para la dominación del mundo que ha habido jamás.
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Cambiemos de fiebre. Amor.
-He sido muy afortunado con el amor, lo mejor que he tenido en la vida. Creo que me han querido mujeres magníficas.
-En su Final de novela en Patagonia alude a un amor de su amigo Juan Rulfo sobre el que tiene información confidencial…
-Fui emisario de mensajes de amor. Pero por respeto a los protagonistas seguiré sin hablar. Soy discreto.
-¿Qué más es usted?
-No competitivo, más bien manso, marginal. No me gustan los micrófonos, no voy a mesas redondas ni ferias del libro, supongo que para protegerme, para no formar parte de la jauría.
Giardinelli, que escribe con suave música clásica de fondo –“mucho piano, mi analista lo relaciona con mi madre, que tocaba el piano”–, ha destacado a Carpentier, Borges y Rulfo entre su top literario, pero ¿qué opina de los paisanos vivos? “La literatura argentina pasa por uno de sus mejores momentos y creo que es el gran resultado de la democracia, aunque no hay ninguna figura consular. Hablaría de Guillermo Martínez y Angélica Gordillo, para mí la gran escritora argentina. Pero es que soy muy amigo de ambos y sólo puedo hablar bien. Donde no tengo los afectos, prefiero hacer silencio”.
Desde 1996 capitanea la fundación para la promoción de la lectura que lleva su nombre, creada con el dinero que le dio el Premio Rómulo Gallegos. Reside en el Chaco –“porque me harté de vivir rodeado por veinte millones de personas”–, donde de vez en cuando logra reunir a sus cuatro hijos, a sus seis nietos. “No hay nada más hermoso que estar algún domingo todos juntos”.










El cuento es un homenaje al Maestro, claro. Y lleva esa dedicatoria porque fue publicado por primera vez en el libro “Escrito sobre Borges”, que consistía en la reescritura de cuentos de Borges por parte de varios autores argentinos, la compilación de esas reescrituras fue un trabajo de Josefina Delgado.
Mi sorpresa fue la no mencion de dicha recopilacion,pero agradezco la respuesta y perdona mi ignorancia al respecto de la obra de Josefina Delgado.
Leyendo su obra (Estacion Coghlan y otros cuentos),sorpresivamente
encontre gran similitud en el cuento La otra forma de la espada de su
autoria,con el cuento de J. Luis. Borges(La forma de la espada) en el
libro Ficciones lo cual me resulto extraño;mas aun cuando Ud lo dedica
a Josefina Delgado,no haciendo aclaracion del autor original de dicho
cuento,si bien en el suyo cambia el personaje y los sitios me parecio
muy similar al de J.L.Borges.
Soy lector de sus obras y me gustan mucho y trabajo en Coghlan
me gustaria me respondiera. Saluda Atte Norberto Cantizano.