La SGAE insulta a la inteligencia
Ayer aparece el director del Área Mediterránea de la SGAE, Ramón Muntaner, y dice que no entendemos el canon de la SGAE “porque el nivel cultural de este país está seguramente por debajo de otros”. O sea, que quien está en contra de las prácticas de la SGAE somos unos incultos, unos ignorantes. Ellos son unos tipos de una inteligencia extraordinaria y nosotros somos tontos. Y algo de razón tiene. Ellos son los que cobran a un peluquero por tener la radio puesta o al señor de un bar por tener un televisor con la excusa de que se emiten músicas y contenidos culturales de los que se benefician y han de pagar. Cualquiera con dos dedos de frente y de vergüenza se da cuenta que una canción que emite una radio o una televisión se emiten con el beneplácito de sus creadores, que están deseando que los programen. A los cantantes que actúan en televisión o cuyas músicas se utilizan ya se les paga y en la radio quieren salir hasta gratis para promocionarse y después vender discos y conciertos.Y el medio de comunicación ya hace su recaudación a través de la publicidad gracias, precisamente, a que hay una audiencia. Si no hubiera audiencia (muchas peluquerías y bares) no habría publicidad y si no hubiera publicidad tendrían que cerrar esas radios y televisiones que programan y pagan a los artistas y que tan necesarias les resultan para su carrera. Por tanto ¿a quién perjudica el peluquero que pone la radio para que la escuchen sus clientes? Si esos clientes deciden un día cortarse el pelo en su casa con una esquiladora y ponerse mientras la radio en el lavabo ¿acaso no es la misma persona escuchando el mismo programa y entonces no debe pagar nada? La cuestión es que si el peluquero no enciende la radio musical porque pretenden cobrarle un canon, entonces sí hay un perjudicado: la propia música, la cultura musical, que da un paso atrás. Lo que conseguirán es que cada vez se oiga menos música y estos presuntos defensores de la cultura lo que hacen es irla minando, restringiéndola, acogotándola. Los señores de la SGAE son los que consiguieron, amedrentando con su equipo de abogados, quitar más de 5.000 euros a una familia que había recibido los beneficios de un concierto benéfico en el que David Bisbal actuó gratis para recoger dinero para poder pagar el carísimo tratamiento del hijo de una pareja (camionero y ama de casa) con un síndrome neurodegenerativo. Tras el escándalo mediático, la SGAE devolvió displicientemente el dinero diciendo que ellos habían hecho lo correcto, pero dada su solidaridad hacían donación de ese dinero. Ellos no hacen nada, no aportan nada, no ayudaron en nada más que en enredar y tratar de sacar tajada, pero hay que darles las gracias. Y hace pocas semanas ha vuelto a pasar con un acto benéfico para la gente que está sufriendo de verdad en Haití donde nadie quiso cobrar, excepto ellos. Hay una institución pariente para el mundo del libro que es CEDRO, que me consta funciona al menos con personas más educadas y menos prepotentes que no van llamando incultos a los que discrepan de su labor. Pero igualmente me parece improcedente. Yo tengo siete libros publicados y si me hago socio de CEDRO algún maná recibiré, quizá un par de cientos de euros al año. Pero me niego a hacerlo porque me parece inmoral. Sí, señor Muntaner, no soy tan culto como usted, a mí no me parece bien que se cobre a las empresas de fotocopias un canon fijo por si acaso la gente fotocopia libros (ustedes cobran por los discos vírgenes y reproductores). En 25 años que llevo trabajando en redacciones y despachos jamás he visto a una sola persona fotocopiarse un libro. He visto fotocopias carnets de identidad, páginas de periódicos y hasta chistes de El Jueves. Pero libros enteros, nunca. Quizá por desgracia, porque tampoco interesan tanto. Es presumir que los usuarios son unos delincuentes antes de que cometan el delito. Es el mismo argumento de la guerra preventiva que tanto le gustaba a George Bush: vamos a bombardear por si acaso ellos pudieran alguna vez convertirse en terroristas; que no lo sean es un dato irrelevante. Aquí pasa igual. Primero multamos, y luego ya se verá si delinquen. Y a mí ese argumento me parece repugnante, y disculpe una vez más mi incultura, señor Muntaner. Así que volviendo a la SGAE, yo creo que no debemos llamarnos a engaño sobre quienes son y qué pretenden. ¿Los señores de la SGAE piensan en términos de expansión de la cultura o de expansión de sus bolsillos? Porque buenos sueldos sí tienen, que cuando llega el inspector de la SGAE de turno suele bajarse de un cochazo que parece un ministro. Y aquí crisis poca, y estrés menos, que no hay que entregar un pedido ni cerrar una revista en tal fecha. Los señores de la SGAE sí han conseguido un gran logro, tener un chollo como una casa. En eso sí que hay que darle la razón al señor Muntaner, no puede negarse que son más inteligentes que el resto del país.








