Adiós a 2009
2009 arrancó con Maruja Torres levantando el Premio Nadal y se cierra con el retorno de Paul Auster a España con Invisible bajo el brazo, que nos reconcilia con el vecino de Brooklyn tras unos años de cierta atonía. Vimos llegar a un escoltado Roberto Saviano, perseguido por la Camorra desde que publicó Gomorra, y a muchos otros escritores más relajados, como los que vinieron a la celebración de los 40 años de Anagrama (Martin Amis, McEwan y compañía). La celebración de los 40 años de Tusquets se vio entristecida por la despedida de Toni López Lamadrid. Ha sido un año polarizado por dos fenómenos que han arrollado en las librerías: la saga Millennium de Stieg Larsson y la de Crepúsculo de Stephenie Meyer. Media docena de libros que han copado y atascado las listas de libros más vendidos durante todo el año. Y para terminar de polarizar el año, asomó en noviembre Dan Brown con El símbolo perdido. Lo de Stieg Larsson de este año ha sido lo nunca visto. Y hay que alegrarse de que un fenómeno de ventas tan masivo coincida con unos libros (especialmente el primero) de una notable inteligencia, con interesantes críticas a los medios de comunicación y los poderes fácticos (de Suecia, pero en parte extrapolables a cualquier parte). También ha sido el año de revelaciones como la de Félix J. Palma y su Mapa del tiempo, David Monteagudo o Domingo Villar. En verano volvió Falcones con más novela histórica de corte folletinesco en La mano de fátima y en diciembre acabamos de asistir al feliz retorno a la novela de largo aliento de Antonio Muñoz Molina. Imposible acotar en unas pocas líneas los miles de novedades, reediciones y martingalas de una año de libros. 2010 parece que será un año menos polarizado por fenómenos de venta tan arrolladores (aunque haya una Matilde Asensi en febrero, Pérez-Reverte y Julia Navarro en marzo y Ken Follett en lontananza). Parece que será un año con el juego más abierto y veremos también dónde salta la liebre y cómo entre los las rendijas de los grandes grupos y de los nombres rutilantes se cuelan también esos autores que desbaratan todos los planes del márketing y que con un libro aparentemente modesto desbancan a los pesos pesados armados únicamente con un buen puñado de folios. Ahí radica lo divertido de este mundo editorial. Esperamos tener la suficiente clarividencia para no perdérnoslos en medio del chaparrón de novedades y del ruidos de los grandes lanzamientos y pedimos ayuda a los lectores para que entre todos consigamos detectarlos y apoyarlos.








Debajo del brazo me he traído yo “Invisible” esta mañana. Será uno de los primeros libros que lea este año que empieza en pocas horas. Seguiré con alguna de vuestras últimas recomendaciones. Y por supuesto estaré atenta a esos libros que tienen mucho que decir pero que meten poco ruido. Os lo contaré aquí, arriesgándome a que Milo me llame “insistente”
. Feliz año.
Según qué insistencias representan una virtud
Nosotros encantados de leer tus comentarios (como los de cualquier otro de nuestros lectores) y, si acaso, lamentamos que el trabajo diario en la revista nos impida contestar a todos con mayor profundidad…