Carles Monguilod: Con Derecho al éxito
La sede del Col.legi d’Advocats de Girona acogió con un lleno absoluto la presentación de Vint-i-cinc anys i un dia (Ara Llibres), un libro donde Carles Monguilod, el abogado de la farmaceutica de Olot Mari Angels Feliu, los propietarios de la embarcación Oca que naufragó dramáticamente en el Lago de Banyoles o de los últimos juicios de El Vaquilla repasa un cuarto de siglo dedicado al Derecho penal. La presentación tuvo un pie en el mundo de la Justicia (con la intervención del Decano del Colegio de Abogados Salvador Capdevila y el Presidente de la Audiencia de Girona, el magistrado Fernando Lacaba) y otra pata en el de las letras con las intervenciones del escritor Josep Maria Fonalleras, la editora de Ara Llibres Izaskun Arretxe y el propietario de la Librería 22, Guillem Terribas. Un mejunje entre leyes y metáforas que resultó especialmente jugoso y donde Fonalleras estuvo especialmente fino al mostrar cómo Monguilod había logrado en su libro algo que parece fácil pero que es una de las cosas más difíciles: escribir de manera que el lector lo perciba como si se lo estuvieran contando de viva voz, con esa fuerza de sugestión que tiene el relato oral. Cuando tomó la palabra el autor dejó claro que en cuestión de oratoria, los escritores tienen mucho que aprender de los abogados penalistas. Si los literatos se expresaran con la mitad de fuerza, claridad y magnetismo que Carles Monguilod desplegó ante 150 personas absortas, los programas de libros en televisión serían un éxito en prime time. Este hombre es un abogado brillante y un escritor notable, pero por encima de todo es un gran seductor. Quizá sea porque ha logrado mantener, más allá de la frontera de los 50, un aire de chiquillo travieso. En su libro nos cuenta cómo ha defendido a todo tipo de criminales, narcotraficantes, estafadores y atracadores y cómo esa es una labor fundamental para que funcione la democracia y el Estado de Derecho. El libro está repleto de pequeñas historias de juicios que nos llevan al despacho del juez Garzón, a una inmersión en Zamora, un extraño caso en Lisboa con ribetes de novela de espías que resultó otra cosa, las visitas a la prisión al Vaquilla, el impactante (pero extremadamente respetuoso y muy esclarecedor) relato del secuestro de Mari Ángels Feliu o sus visitas a unos clientes de raza gitana que lo recibían en unos pisos de protección oficial que habían convertido en laberintos. Un libro donde el lector ejerce como jurado popular y no tiene más remedio que ir concediendo al abogado Monguilod una y otra vez la razón, incluso cuando te das cuenta de que te está llevando a su terreno, pero de manera tan inteligente, que aún así uno sucumbe a su magnetismo. La lectura de Vint-i-cin anys i un dia me ha llevado a tres conclusiones inapelables: Una: qué buen rato me ha hecho pasar con su ramillete de historias y sus reflexiones, algunas muy emotivas. Dos: cuántas cosas desconocía del mundo de la justicia penal y qué interesante ha sido enterarme. Tres: si alguna vez tengo un problema de consecuencias penales, a mí que me defienda Monguilod.
Ítem más: este libro pide a gritos una traducción al castellano y todavía no hay editor…








