Lars Saabye Christensen: una mirada agridulce a los años 1960
Coincidiendo con el veinticinco aniversario de su publicación, aparece en España “Beatles” (Maeva), la obra que puso en la órbita literaria a uno de los novelistas noruegos más sobresalientes de su generación. Este retrato de cuatro chicos de Oslo en el tránsito de la adolescencia, con su bagaje de descubrimientos y decepciones, es una de esas historias que se convierten en inolvidables.
Texto: Antonio G. Iturbe
Actualmente, cualquier editorial que se precie ha de tener como mínimo un nórdico en su catálogo. Son el perejil de todas las salsas. Lo cual ha sido bueno para dar a conocer la novela negra nórdica pero, como en toda estampida, también se han colado novelas mediocres arrastradas por el efecto moda. En las orillas de esta corriente del policíaco escandinavo, encabezada por Stieg Larsson, Henning Mankell y Åsa Larsson, han quedado los autores no policíacos, que se han beneficiado poco de esta efervescencia. Editoriales como Nórdica (Sjon, Isak Dinesen), Lengua de Trapo (Kjell Askildsen, Kjartan Flogstad), Anagrama (Arto Paasilinna), RBA (Per Pettersson) o Maeva (Laars Saabye Christensen) han apostado por autores nórdicos de mucha calidad literaria. Pettersson puede ser más profundo, Sjon más lírico o Askildsen tener un estilo más personal, pero de este grupo es Christensen el que nos ha ofrecido las novelas más redondas.Después de la aguda y agridulce El Hermanastro, que se adentra en el mundo del cine, y Modelo, una novela implacable y estremecedora ambientada en el universo de un pintor enfrentado a un precipicio moral, llega (con notable retraso) su obra más célebre y celebrada.
Beatles es un libro que publicó con 25 años (y hace ya veinticinco años) pero que se lee con la misma frescura que si la hubiera escrito el mes pasado. Nos cuenta el tránsito de la preadolescencia a la juventud de cuatro muchachos de Oslo, tan fans de los Beatles que la llegada de cada nuevo disco de los de Liverpool a esa ciudad en la periferia de Europa genera una excitada reunión de urgencia para escucharlo. Los discos ejercen de hojas de calendario que se van desgranando en sus vidas: los largos veranos con los padres de los primeros años, las excursiones sólo de chicos, los primeros cigarrillos a escondidas, el revuelo que genera una revista porno en los lavabos del colegio… poco a poco van dando paso a más discos y más veranos que van introduciendo cambios aparentemente insignificantes pero que terminan por resultar decisivos. De repente, los Beatles aparecen con bigotes y barbas y hay guerra en Vietnam. Y en el grupo de amigos unos empiezan a interesarse por la política y otros no. Unos tienen éxito con las chicas, otros juguetean con las drogas. Sus vidas adquieren diferentes velocidades y empiezan a bifurcarse. Pero el grupo, en los zigzagueos y turbulencias de la adolescencia, permanece unido en sus diferencias y, pese a la amargura y la crudeza que el libro no elude, hay momentos en que la fuerza de la amistad hace que el mundo sea un lugar habitable. Uno de esos libros que te acompaña mucho tiempo después de haber cerrado su última página. Mandamos a Oslo unas cuantas preguntas para acercarnos al mundo de Lars Saabye Christensen.
Han pasado veinticinco años desde que Beatles fue publicada en Noruega. ¿Ha cambiado su visión de los años 1960?
Empecé a escribir Beatles cuando tenía 25 años y entonces todavía podía oler los años 1960. Hoy, cuando tengo 56, la distancia me proporciona otro punto de vista, por supuesto. Y veo cómo ese romántico y anárquico y optimista decenio se transformó en los 1970, con su marxismo, ideología, falta de humor y música terrible. Tal vez este contraste me interesaría más hoy en día.
¿Qué fue de esos cuatro chicos melenudos veinte años después? ¿Gunmar todavía cree en la revolución del proletariado? ¿Se las ha arreglado Ola para salvar su precoz matrimonio? ¿Ha conseguido Seb librarse de sus adicciones? Y Kim, ¿ha conseguido dominar su rabia y encontrar su camino? Aunque quizá la gran pregunta sería: ¿Continúan siendo amigos?
Tengo que contestar a estas preguntas como una sola y la respuesta es: sí, no, sí, sí, sí. Esto suena como el estribillo en una mala canción. He publicado dos secuelas después de Beatles: Bly (“Plomo”) en 1990 y Bisettelsen (“El funeral”), el año pasado. Los títulos son un tanto duros y quizá eso refleja algo sobre las novelas. He intentado describir tres periodos en sus vidas: crecimiento, juventud y madurez. En Bisettelsen, los chicos tienen la edad que les corresponde tras el tiempo transcurrido desde Beatles. Así que se trata de una trilogía sobre la amistad, sobre la lealtad, sobre la importancia de no olvidar tu propia historia y como escritor esa es también mi principal motivación. Escribir y recordar son cosas muy íntimamente conectadas.
¿Por qué la literatura de uno de los países más admirados y envidiados del planeta es una de las más amargas?
Noruega tiene también sus caras oscuras, como todos los países (y seres humanos). Quizá tiene algo que ver con el clima y la manera en que se produjeron los primeros asentamientos en sus tiempos fundacionales, tan lejos de otra persona como fuera posible. Pero yo no utilizaría la palabra “amargura”, que indica que algo es aburrido y estático. Creo que mis personajes están más bien enfadados y ansiosos. Al menos, el narrador de Beatles lo está. El estado de ánimo, el bienestar y el dinero no siempre se encuentran relacionados.
Quizá el paraíso nórdico no es tal como lo vemos desde fuera. Pero, ¿no será también que son ustedes muy autoexigentes?
Todos los paraísos son ilusorios. Pero por supuesto que el modelo de política en Escandinavia funciona bastante bien: es sensible y razonable. Lo políticos deben ser moderados y los escritores han de ser radicales.
Sabemos que no es muy amante de los viajes de promoción…
La principal razón es que hay a menudo un conflicto entre los viajes de promoción y la escritura. Y yo escojo la escritura y quedarme en casa.
Con la salida de Modelo, estuvo en España. ¿Qué tal lo trataron aquí?
Me trataron como a un príncipe. Mis editores españoles hicieron un excelente trabajo y siempre es un gran placer conocer al traductor, que es el verdadero héroe cuando se trata de unir la literatura entre diferentes culturas. Me gustaría volver a España tan pronto como me sea posible.









Hola,
¡Y gracias!
Pero creo que ahí falta un nombre fundamental en la literatura nórdica de calidad: Kjell Westö (Roca Editorial).
Saludos,