Charlotte Roche: “Zonas húmedas”
Autora: Charlotte Roche
Traductor: Richard Gross
Editorial: Anagrama
208 páginas. 16 euros.
Dos tinteros
Argumento
Helen, una joven de 18 años, es internada en un hospital tras realizarse una fisura anal con un autodepilado extremo de sus partes íntimas. Después de la operación, esta joven autodidacta intentará por todos los (a ratos, sangrientos) medios unir a sus padres divorciados. Por el camino nos enteraremos de sus obsesiones y aficiones: desde comer fluidos y costras propias y ajenas hasta su arte fabricando tampones con papel de water.
Cuando este libro cayó en mis manos, una media sonrisa se dibujó en mi rostro. Por fin una historia nada mojigata sobre las mujeres, pensé. Y además es divertido. No sé si es por mi condición de hombre o por mi poca paciencia, pero nunca me he sentido atraído por la literatura feminista, demasiado elitista para mi gusto, así que un libro donde se trata sin tapujos el cuerpo femenino, narrado por una voz joven, me atraía de una forma casi perversa. Raudo y veloz comencé a leerlo. Y tengo que admitir que las primeras cincuenta páginas son un festín para los amantes de lo poco políticamente correcto. He oído voces que tildaban el libro de asqueroso y pornográfico (que lo es, no tengan ninguna duda), pero, si eres poco aprensivo, la carcajada está asegurada. Roche tiene ritmo y, durante un rato, bastante gracia. El problema surge cuando comienza a perder ese humor tan radical de los primeros capítulos, cuando la historia no da para más, cuando de la nada se saca un trauma infantil para justificar todavía no sabemos el qué (¿La protagonista está loca? ¿Traumatizada? ¿Por eso su comportamiento antisocial?). Si Zonas húmedas hubiera sido una serie de sketches cómicos sobre una joven liberal y poco dada a la higiene personal, está crítica no hubiera sido nada destructiva. Pero, al intentar cerrar el absurdo paquete con un final moralizante sacado de la chistera, me parece una auténtica tomadura de pelo.
Por Manu González









Es un buen libro, si no lo vas a leer por los comentarios anteriores; eres un idiota.
Pues a mí me ha encantado.
Me he reído un montón…
Lo he devorado.
Al menos no te deja indiferente y llega a crearte una sensacion de incomodidad.
Yo creo que merece la pena, al menos no es un libro que te deje indiferente.Eso si me dejo bastante descolocada.
A mi parecer, bàsicamente un monòlogo extenso, sucio y aburrido, escrito con caligrafìa. Por lo demàs comparto del todo la opiniòn de Manu Gonzàlez. En resumen: se eleva, cae y se incendia.
al final los cupables son siempre los padres!! ainss que dificil es ser padres
Gracias por el comentario. Estaba pensando si leerlo o no. Optaré por lo último.