Richard Bach: aviador e hipnotizador

Este veterano piloto con muchas horas de vuelo a sus espaldas fascinó a toda una generación con el vuelo de “Juan Salvador Gaviota”, del que están a punto de cumplirse treinta años. En “Vuela conmigo” (Ediciones B) nos invita ahora a un vuelo interior por los recovecos de la hipnosis y la capacidad de sugestión en los demás y en nosotros mismos.
Texto: Antonio G. Iturbe

Richard Bach se licenció en California en 1955 como mecánico de aviones y consagró su vida a la aviación: estuvo en las Fuerzas Aéreas, trabajó como piloto comercial, piloto acrobático, instructor de vuelo y redactor jefe de la revista Flying. En 1970 incluso participó en las secuencias aéreas de la película El Barón rojo de Roger Corman.

Una noche tuvo un sueño en el que se le apareció una gaviota solitaria. De ahí surgió Juan Salvador Gaviota, un ave marina con ideas propias que no quería embrutecerse disputando el pescado a sus congéneres y prefería elevarse mucho más alto: “Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia, podremos descubrirnos como criaturas de perfección, inteligencia y habilidad. ¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar!”. El libro, apenas unas pocas hojas escritas a mano con un bolígrafo verde y mucha emotividad, apareció inicialmente por entregas en la revista Private Pilot, pero una editora de MacMillan vio el potencial y lo publicó en 1970, convirtiendo a Bach (que había escrito otros títulos relacionados con la aviación de escasa repercusión) en un autor célebre.

Contenido espiritual

Richard Bach ha seguido en estos años dedicado a libros de alto contenido espiritual donde nos dice que no moriremos porque no hemos nacido, que estamos en este mundo para aprender y compartir experiencias que nos hagan crecer y buscar la perfección, y sobre todo para compartir el amor. Sus obras están llenas de personajes en situaciones difíciles que acaban encontrando salida en su vida interior y alcanzando la armonía. La idea es buena, pero en la práctica no parece que el propio Bach haya podido aplicarse sus consejos: va por el tercer matrimonio y sus divorcios han sido sonados; con su primera esposa tuvo seis hijos, uno de los cuales escribió un libro (Above the Clouds) donde cuenta cómo creció sin haber conocido siquiera a su padre, que los abandonó cuando tenía dos años y desapareció de sus vidas. Voló.

En Vuela conmigo (cuyo título original es más explícito: Hypnotizing Maria) nos cuenta la peripecia vital de un instructor de vuelo llamado Jaime Forbes. Al ayudar a aterrizar a través de la radio a una avioneta en la que el piloto se ha desvanecido y ha tomado los mandos su inexperta esposa, empieza a reflexionar sobre el poder de la hipnosis. Entonces conoce a una mujer muy especial que lo primero que le dice es que es una hipnotizadora.

En el aire como en la vida

¿Por qué ha dedicado un libro a la hipnosis?
El libro es sobre el poder de cada uno de sugestionar a los otros y a uno mismo. La hipnosis en mi libro persigue contagiar en los otros el enorme poder de nuestras convicciones. También muestra los dramáticos efectos que suceden en nuestras vidas cuando, sin darnos cuenta, aceptamos sugestiones que podríamos haber optado por declinar.

¿El poder del hipnotizador no nos convierte en seres muy vulnerables frente a esos poderosos faquires?
No sólo algunas mentes tienen ese poder, todas las mentes lo tienen. Y nosotros también tenemos el poder de aceptar o rechazar sugestiones de cualquiera.

¿Puede alguien ser hipnotizado en dos segundos y creer que está encerrado en una mazmorra de piedra, como le sucede al protagonista?
Es posible hipnotizar a alguien mucho más rápido que eso. No en segundos, sino instantáneamente: yo acepté su sugestión, no expresada explícitamente, de que usted era un eficaz periodista de la influyente publicación Qué Leer y que merecía las mejores respuestas que yo pudiera dar a sus preguntas.

¿Ha vivido usted personalmente situaciones de penetración mental como las de Jaime Forbes?
Sí, las he vivido. Muchos de nosotros hemos visto tales demostraciones de hipnosis sobre un escenario y nos hemos percatado de que la mente es muy poderosa. No es verdad que veamos con nuestros ojos, sino con nuestras propias percepciones. El mundo se filtra a través de nuestras creencias subjetivas.

¿Las experiencias del protagonista como instructor de vuelo remiten a su experiencia propia? ¿También dejaba que los alumnos manejaran los mandos ellos solos allí arriba?
He estado durante muchas horas en aviones con estudiantes de pilotaje, raramente tocando los controles, más bien sugiriendo que ellos intentasen esta maniobra o la otra. Al cabo de un tiempo ellos aprenden a sugerirse a sí mismos la mejor manera de manejar cualquier situación que acontece durante el vuelo.

¿Es un orgullo o un fastidio que treinta años después sigan citándolo como “el autor de Juan Salvador Gaviota”?
No es un orgullo, porque nunca he pensado que yo “inventara” o “creara” a Juan Salvador Gaviota y su historia. Me vino dada desde algún nivel interno y yo la escribí lo mejor que pude con mis propias palabras. Sí, me hace feliz estar conectado con él. Amo a ese pequeño individuo y he estado haciendo lo mejor posible para poner en práctica sus sugerencias desde el día en que se me apareció.

¿Ha leído a otros escritores aviadores, como Saint-Exupéry, Roald Dahl, James Salter…?
Volé en el mismo escuadrón de combate que James Salter en la base aérea francesa de Chaumont. Escuchaba su máquina de escribir trabajando a medianoche cuando todo el mundo estaba durmiendo. Es un escritor alejado de mi estilo, pero recomiendo de manera entusiasta su trabajo.

¿Comparte la filosofía del compromiso ético de Saint-Exupéry?
Admiro la encantadora inocencia de su trabajo y la belleza pura de sus palabras. Yo aprendí el poco francés que sé sólo por el placer de leer Tierra de hombres en su lengua original.

¿Qué trataba de inculcar a sus alumnos cuando era profesor de filosofía del vuelo en la universidad?
La capacidad que todos nosotros tenemos para ver más allá de la superficie de las cosas, de ver las bellas metáforas del vuelo aplicadas a lo cotidiano. Al volar en un avión debemos confiar en lo que no podemos ver para elevarnos del suelo. Así sucede también en nuestras vidas.

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Escrito por el nov 25 2009. Archivado bajo Autores, Entrevistas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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