Louis Begley: “El mundo formidable de Franz Kafka”
Autor: Louis Begley
Traductor: Ignacio Villaro
Editorial: Alba
234 páginas. 21 euros.
Tres tinteros
Argumento
Louis Begley divide su ensayo en cinco apartados. En uno insiste en la discutible teoría claustrofóbica de la vida de Kafka. En otro, en su relación con el judaísmo y el antisemitismo feroz que cundía por toda Bohemia. No falta el espinoso terreno de la vida (o no vida, según Begley) sexual del escritor. Y, por último, su monástica entrega a la literatura y su casi enigmático mundo interior.
Comienza a quebrarse últimamente esa especie de coraza biográfica que protegía los pasos de Franz Kafka por este mundo. Como si ello fuera consustancial con la materia literaria del checo. Es verdad que el autor de El proceso abonó con su literatura cierto ensimismamiento existencial, como si ambos formaran parte de otro territorio, cualquiera menos el terrenal. Y, sin embargo, Kafka vivió, tuvo novias (más de las que conocemos), hizo deportes, sabía lo que era el fútbol (porque lo practicaba un cuñado suyo), viajó, fue un excelente empleado en una compañía de seguros (especializado en accidentes de trabajo), hablaba y escribía perfectamente el checo y alguna vez fantaseó con aprender español, dado el hecho de que unos de sus tíos maternos (el tío Alfred) era un ejecutivo en los ferrocarriles que unían Madrid con Portugal.
Ahora se publica El mundo formidable de Franz Kafka, del escritor norteamericano Louis Begley. En el apartado bibliográfico se cita una de las mejores biografías (para el que esto escribe) que se escribieron sobre el praguense. La de Klaus Wagenbach. Con ésta y las de Pietro Citati y Elias Canetti, sin dejarse la que comento, se puede uno hacer una idea bastante aproximada del genio literario de Kafka y los muchas veces indescifrables meandros de su vida privada. Begley, con suma delicadeza analítica, nos interna en la simbología kafkiana. Y en los pobres lazos que ésta establece con su cotidianidad para iluminarse mutuamente.
Por J. Ernesto Ayala-Dip










No se el tal Begley pero el que firma el comentario no tiene ni idea de quien es K. No dan ganas de leerlo.