Ignatius J. Bernhard

Si el gran Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios hubiera nacido en Centroeuropa en los años 30, hubiera pulido más esa prosa incendiaria que vertía en los cuadernos Gran Jefe y hubiera tenido menos flatulencias, quizás se habría llamado Thomas Bernhard. Así lo demuestra el libro que acaba de publicar Alianza: Mis premios. Un festival de la provocación del autor austríaco, que retrata las peripecias que le suceden al acudir a recibir diferentes premios y, relatados por él, resultan eventos absolutamente grotescos. Berhard no regatea insultos a funcionarios del ministerio de cultura, empezando por los ministros, a los que dedica loas como imbéciles, inútiles o mezquinos y, sobre todo, los acusa del más grave de los delitos posibles en el universo Reilly: la absoluta carencia de buen gusto. Vemos cómo una ministra ronca durante los discursos de recepción del premio o cómo otro se levanta indignado cuando Bernhard lee las pocas líneas que ha garabateado de mala gana para agradecer una distinción que le repatea. Bernhard no entiende la rabieta del ministro, cuando en sus inofensivas líneas únicamente apunta la inutilidad absoluta del Estado como institución y la incurable megalomanía de los austriacos. En el libro suelta coces a diestro y siniestro contra unos premios inútiles otorgados por funcionarios ignorantes y avalados por jurados compuestos por escritores acomodaticios a los que desprecia absolutamente. Aunque lo mejor de todo y lo que hace que nos rindamos ante Bernhard es que él es el principal blanco de sus exabruptos: reconocer su debilidad, mezquindad e hipocresía en aceptar unos premios inútiles que desprecia, únicamente para embolsarse el dinero que los acompaña resulta un ejercicio de una gran higiene mental. Vive en un mundo donde los necios se han conjurado para premiarle y llevarle a actos de entrega patéticos, pero él se declara mayor necio de todos por aceptar participar en la farsa. Una lectura que nos acerca a  Bernhard, cuya obra resulta en muchas ocasiones laberíntica y puede disuadir a un lector desentrenado, y nos lo hace mucho más accesible y divertido.

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Escrito por el nov 3 2009. Archivado bajo Blog. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

1 Comentario por “Ignatius J. Bernhard”

  1. javier f

    Tal vez Bernhard, si viviese, debería leer el articulo de Juan Goitisolo cuando rechaza el premio de Libia al ser otorgado por un dictador. aunque implique mucho dinero. de acratas que viven del estado estamos hasta la coronilla

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