Migoya no es un pelele
Hernán Migoya, escritor, guionista y colaborador de Qué Leer, ha remitido una carta abierta para denunciar la nefasta actuación de Iris Star, la productora de su estreno como director de largometrajes con ¡Soy un pelele!. El tema es importante: muestra cómo la política de subvenciones a gogó para el cine patrio (sucede tanto al nivel de España como al de Cataluña) haya dado pie a una industria que económicamente va tirando pero que en cuanto a resultados creativos es bastante penosa. Migoya explica de manera pormenorizada el calvario de caer en manos de una productora cuyo interés no es hacer cine sino trincar la pasta de las subvenciones. Una pasta, por cierto, que es mía y de todos los pringados que pagamos impuestos y sanciones hasta por respirar. Y que luego se tira de esa manera. Nos cuenta al detalle el lamentable proceso de su película, con recorte de semanas de rodaje a seis que en cambio oficialmente figura que son ocho, triquiñuelas para pescar subvenciones de la Generalitat de Catalunya fingiendo haber rodado en catalán, un año de estancamiento del material rodado y máximo desinterés en promover su estreno (no convocaron ni a la prensa, los únicos dos periodistas que se enteraron fue porque los llamó Migoya). Migoya comenta que “No existe mayor frustración para un equipo de artistas que el hecho de que el fruto de su trabajo ¡de seis años! sea maltratado y silenciado de tal manera, en aras de la especulación económica. Toda obra artística financiada con ayudas públicas debe tener la oportunidad de ser accesible al público. Todos los ciudadanos deben tener la posibilidad de conocer y, si lo desean, acceder a aquellas obras que se han co-financiado con sus impuestos: en este caso, se ha impedido cualquier posibilidad de que el público tenga conocimiento de su existencia para decidir si desea acudir al cine o no.
¿Tiene derecho una productora que recibe dinero de las administraciones públicas a realizar estrenos fantasmas, falseando presuntamente el idioma de filmación original, reduciendo al máximo las partidas destinadas a rodaje, tiradas de copias y difusión, e impidiendo que el público pueda acceder a la obra realizada con ese dinero? Creemos que es una vergüenza que, mientras la inmensa mayoría de las productoras de nuestro país luchan para mejorar la calidad y difusión de nuestro cine, exista aún una productora subvencionada a la que le conviene económicamente no estrenar como es debido sus películas, dando la espalda olímpicamente a los posibles ingresos de taquilla y obteniendo beneficios con la mera especulación de las ayudas obtenidas desde las administraciones públicas.”
Su carta viene firmada por él mismo y una quincena más de miembros del equipo de rodaje de la película, desde los protagonistas (Roberto San Martín, Rosa Voladeras o Francisco Calatrava) hasta el diseñador del cartel de la película. A ver si esta vez, además del derecho al pataleo, esta denuncia sirve para que algún político con mando en plaza en la Generalitat y/o el Ministerio de Cultura además de repartir el maná de las subvenciones que pagamos todos con prodigalidad, pida cuentas a esta productora para ver qué se está haciendo con el dinero de todos.








