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	<title>Comentarios en: David Goodis: &#8220;Disparen sobre el pianista&#8221;</title>
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		<title>Por: El</title>
		<link>http://www.que-leer.com/3157/david-goodis-disparen-sobre-el-pianista.html/comment-page-1#comment-1541</link>
		<dc:creator>El</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 11:48:25 +0000</pubDate>
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		<description>A mi la historia que David Goodis nos cuenta en Disparen sobre el pianista me ha recordado a Jim Thompson, tal vez demasiado. Por otro lado no me parece tan genial como así lo anuncian.
En primer lugar la historia, la principal, transcurre en dos días, los últimos nueve no sirven más que para suavizar las cosas además de presentarnos un desenlace de cuento de hadas. Por lo demás los dos días en los que transcurren los hechos son falsos, puesto que Eddie, o Edward, nos cuenta, eso sí, utilizando un recurso literario muy interesante, recurriendo así mismo unas veces y otras contándolo a quien quiera leerlo, como interlocutores, para mi es lo más interesante de la novela. Con todo, los dos días se convierten, en realidad, en toda una vida, la que nos cuenta Eddie, o se la cuenta a sí mismo.
En segundo lugar creo que el título es equívoco. Sólo disparan contra el pianista, contra Eddie, al final y lo hacen porque a los que quieren cargarse es a sus hermanos, no a él, por lo tanto yo no lo hubiera titulado así, y mucho menos cuando el título original es Down There, más o menos como Allí. Allí responde mejor a la historia, puesto que es allí, en la cabaña en la que Eddie había nacido, donde se produce el desenlace final, no el del cuento de hadas, sino el anterior.
La historia es lenta, un tanto anodina, yo creo que nada tiene que ver con eso que los editores colocan en la contraportada para darle bombo y platillo: “La quintaesencia de la novela negra americana, junto con Jim Thompson y Raymond Chandler”, según Los Ángeles Times. Pues yo no me lo creo. Es cierto que la historia nos mantiene intrigados, tal vez muy intrigados, pero de ahí a recrearse en algo tan lento, anodino y superficial como “Una vez hubo encendido la estufa, Clifton se acercó a la mesa y se sentó. Sacó un paquete de cigarrillos, lo sacudió con ademán experto y dos cigarrillos asomaron por la abertura. Eddie tomó uno. Fumaron durante un rato sin decir nada…” Demasiado lento.
Tengo un gran respeto por Antonio Lozano, sus obras (El caso Sankara, Preludio para una muerte, Donde mueren los ríos…) me parecen geniales y militantes, pero sobre lo que dice respecto de esta obra, “…una joya con la que uno se solaza regresando una y otra vez…”, me parece exagerado. Pero, en fin, los gustos son múltiples. Yo no la pienso volver a leer, al menos por ahora.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A mi la historia que David Goodis nos cuenta en Disparen sobre el pianista me ha recordado a Jim Thompson, tal vez demasiado. Por otro lado no me parece tan genial como así lo anuncian.<br />
En primer lugar la historia, la principal, transcurre en dos días, los últimos nueve no sirven más que para suavizar las cosas además de presentarnos un desenlace de cuento de hadas. Por lo demás los dos días en los que transcurren los hechos son falsos, puesto que Eddie, o Edward, nos cuenta, eso sí, utilizando un recurso literario muy interesante, recurriendo así mismo unas veces y otras contándolo a quien quiera leerlo, como interlocutores, para mi es lo más interesante de la novela. Con todo, los dos días se convierten, en realidad, en toda una vida, la que nos cuenta Eddie, o se la cuenta a sí mismo.<br />
En segundo lugar creo que el título es equívoco. Sólo disparan contra el pianista, contra Eddie, al final y lo hacen porque a los que quieren cargarse es a sus hermanos, no a él, por lo tanto yo no lo hubiera titulado así, y mucho menos cuando el título original es Down There, más o menos como Allí. Allí responde mejor a la historia, puesto que es allí, en la cabaña en la que Eddie había nacido, donde se produce el desenlace final, no el del cuento de hadas, sino el anterior.<br />
La historia es lenta, un tanto anodina, yo creo que nada tiene que ver con eso que los editores colocan en la contraportada para darle bombo y platillo: “La quintaesencia de la novela negra americana, junto con Jim Thompson y Raymond Chandler”, según Los Ángeles Times. Pues yo no me lo creo. Es cierto que la historia nos mantiene intrigados, tal vez muy intrigados, pero de ahí a recrearse en algo tan lento, anodino y superficial como “Una vez hubo encendido la estufa, Clifton se acercó a la mesa y se sentó. Sacó un paquete de cigarrillos, lo sacudió con ademán experto y dos cigarrillos asomaron por la abertura. Eddie tomó uno. Fumaron durante un rato sin decir nada…” Demasiado lento.<br />
Tengo un gran respeto por Antonio Lozano, sus obras (El caso Sankara, Preludio para una muerte, Donde mueren los ríos…) me parecen geniales y militantes, pero sobre lo que dice respecto de esta obra, “…una joya con la que uno se solaza regresando una y otra vez…”, me parece exagerado. Pero, en fin, los gustos son múltiples. Yo no la pienso volver a leer, al menos por ahora.</p>
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