Shirin Ebadi: la lucha de una mujer en Irán
Redaccion
La Premio Nobel de la Paz iraní muestra al mundo la realidad de las víctimas de su país desde la ficción. Con “La jaula de oro” (La Esfera de los Libros), Shirin Ebadi utiliza la novela como un arma nueva en su lucha por la libertad.
Texto: Begoña Piña
Si no podéis acabar con la injusticia, dedicáos a airearla por todo el mundo. El consejo que lanzara el sociólogo y teórico del Islam Ali Shariati se ha convertido en misión primordial de la lucha de Shirin Ebadi. A sus 62 años, la primera mujer de un país musulmán reconocida con el Nobel de la Paz (2003) ha decidido que la actividad legal desde su despacho en Teherán, la presencia en manifestaciones y actos de protesta, las conferencias por todo el mundo y otras apariciones públicas, no son suficientes. Ahora, Ebadi ha firmado su primera novela, La jaula de oro, una historia real narrada desde la ficción en la que repasa la historia reciente de Irán, donde muestra los peligros de la intolerancia y con la que pretende contagiar de esperanza. “Puedo conseguir atraer más la atención de la gente a través de las novelas”.
Shirin Ebadi, primera mujer iraní que ocupó el cargo de juez en su país, antes de que los líderes de la Revolución Islámica de 1979 la depusieran y relegaran a trabajos administrativos en el mismo juzgado que presidía, no ha cejado jamás en su lucha. Casi desde el mismo momento en que se la apartó de su cargo comenzaron sus protestas y sus esfuerzos para conseguir que se le permitiera pasar a la práctica privada de la abogacía. Obligada a mantenerse recluida en el ámbito doméstico, siguió adelante y, por fin en 1992, logró la autorización que perseguía. Desde entonces, la Premio Nobel ha defendido especialmente a las mujeres y niños de su país privados de sus derechos.
Encarcelada, fue recluida en una celda en completa soledad, escapó a dos intentos de asesinato y las cartas de amenaza se han convertido casi en una rutina en su vida. Nada de ello la ha hecho desistir de su empeño. Y ahora nos cuenta los hechos ocurridos en una familia, la de su amiga de la infancia Pari, cuyos tres hermanos escogieron caminos diferentes: un fiel soldado al servicio del shá Reza Pahlevi, un militante comunista y un convencido de los mandatos del ayatolá Jomeini. Posiciones, para ellos, irreconciliables, que a los ojos de las mujeres de su entorno se manifiestan como siniestros errores.
¿Con esta novela y con sus memorias anteriores, El despertar de Irán, está siguiendo el consejo del sociólogo Alí Shariati?
Sí. A través de este libro, que es una historia real, quería contar al mundo entero lo que ha ocurrido en Irán.
¿Cree que con la ficción se llega a más gente que con las conferencias, los ensayos, los encuentros internacionales…?Las novelas tienen más lectores y son más atractivas e interesantes para la gente. Puedo atraer más la atención de la gente a través de ellas.
¿Qué desearía conseguir con este libro?
Mi objetivo más importante al escribir esta novela es hacer realidad el concepto mencionado del Dr. Shariati, que es mostrar lo que algunas personas iraníes han padecido y soportado a lo largo de los años.
La ficción le ha obligado a revivir momentos trágicos de su vida, ¿ha sido especialmente duro?
Revivir recuerdos dolorosos fue muy difícil para mí, pero creo que es mi deber contar estas historias.
Contar, por ejemplo, que en Irán está prohibido honrar a las víctimas del régimen…
Sí, contar al mundo la tragedia de esas familias divididas, rotas y consumidas por el odio.
Si la comunidad internacional conociera mejor la historia reciente de Irán, ¿cree que aumentaría la presión y contribuiría a instalar definitivamente una democracia en su país?
Creo que la democracia no es un producto que tenga que ser exportado de ningún otro país. El establecimiento de la democracia en Irán es un deber de cada uno de los iraníes. Sin embargo, es esencial que la gente de todo el mundo conozca lo que está ocurriendo en Irán.
En Irán hay miles de historias más como la de su novela. ¿Seguirá contando al mundo las vidas de las víctimas desde la ficción?
Mi próximo libro novela estudia los efectos de la República Islámica en Oriente Medio. En mi opinión, las realidades históricas pueden ser presentadas y descritas mucho mejor si se cuentan las vidas de las personas.
Usted insiste, también desde el libro, en que debe seguir la lucha desde dentro de su país. Ahora es una figura pública reconocida. ¿Eso no le permitiría un mayor margen de actuación desde el extranjero?
Yo soy iraní y quiero vivir en Irán. Si viajo es porque mis palabras son censuradas en Irán y, justamente, es mediante mis conferencias y discursos en el extranjero como yo puedo hablar sin restricciones al mundo entero y a mi pueblo.
Su novela muestra una visión de las mujeres iraníes diferente a la que tenemos en Occidente. ¿Cómo es hoy el movimiento de las mujeres en su país?
Es un movimiento muy fuerte. Las mujeres religiosas luchan codo a codo al lado de las no religiosas por sus libertades y por sus derechos, y en esa lucha, en esa búsqueda, muchos hombres nos apoyan y nos acompañan.
Ser Premio Nobel de la Paz, ¿le ha dado, a pesar de ser mujer en Irán, más posibilidades para trabajar dentro de su país?
Sí. El premio me ha permitido contactar con gente de todo el mundo.
El Nobel también le ha dado la posibilidad económica de crear tres ONGs y mantener su actividad legal, pero no la ha librado de las amenazas. ¿Teme por su vida?
Todavía recibo cartas con amenazas. Los periódicos gubernamentales, la radio y la televisión, me acusan de varias cosas, incluido el trabajar para Occidente, pero ellos saben muy bien que esas acusaciones no son verdad. Intentan arruinar mi reputación dentro de Irán, pero afortunadamente no han tenido ningún éxito, porque mi pueblo es consciente de la verdad.
¿Cómo se combate el miedo para seguir adelante?
La única intención de todos los que intentan asustarme es conseguir mi silencio, mantenerme callada, y yo no estoy dispuesta a darles esa satisfacción. Eso es lo que me da más fuerza.
En su novela deja claro que el velo no es el problema más grave de las mujeres iraníes. ¿Cree que la comunidad internacional desvía con esa polémica la atención de otros derechos fundamentales?
Sí. Aunque quiera conseguir la libertad de vestirme como desee, lograr que eso sea un derecho, hay asuntos mucho más importantes. Por ejemplo, castigos como la lapidación, la ejecución de menores, la falta de libertad de pensamiento o de religión, una censura muy severa, etc… Por lo tanto, esos que solo ponen el acento en la “envoltura” del Islam, de hecho, están apartando la atención del mundo de asuntos mucho más importantes.
¿Será el futuro de sus hijas mejor que el suyo?
El futuro de las mujeres jóvenes iraníes será definitivamente mejor, porque han aprendido de nosotras el camino de la lucha y tienen, además, mucho más coraje que nosotras.
Parece que Irán está condenada a vivir en un círculo infernal de golpes de estado, líderes impuestos, asesinatos… ¿Cómo cree que evolucionará la situación?
Los sucesos que han tenido lugar después de las elecciones han puesto de manifiesto que los iraníes no están dispuestos a sacrificar ni la libertad ni la democracia. Creo que, al final, el pueblo triunfará.


Sumario n.157
Qué Leer Extra: Guía infantil y juvenil. Vacaciones con libros