Espías a la española: Los colegas serios de Anacleto

jose-luis-caballeroLos espías literarios casi siempre han venido del mundo anglosajón o francés y en la ficción española los más insignes, y casi los únicos, han sido Mortadelo y Filemón o Anacleto, salidos de los entrañables tebeos de Bruguera. José Luis Caballero asume el reto y, con “El espía imperfecto” (Roca), arma una novela de servicios secretos sin pasar de Irún. Texto Alicia Misrahi

José Luis Caballero apuesta por un género casi inédito en España, la novela de espías, con una arriesgada historia sobre un agente del CNI (Centro Nacional de Inteligencia), Miguel Maestre, que se entrevista con un miembro de la cúpula de ETA, Iñaki Sagarzazu, alias Iñaki de Mondragón. El terrorista, supuestamente desencantado, parece querer terminar con la actividad de la organización sin morir en el intento ni acabar en prisión. El punto de contacto entre ambos es el periodista Eduardo Navarro, amigo de juventud de Iñaki, una época en la que ambos compartieron sueños, ilusiones y amigos.
En contraposición a los espías literarios clásicos, como el mítico James Bond, provistos con artilugios sorprendentes y protagonistas de innumerables aventuras, Maestre se caracteriza por la paciencia, la observación y los movimientos tácticos arriesgados, algunos al filo de la legalidad. Maestre es un hombre misterioso, mezcla de héroe y antihéroe. A pesar de que las conversaciones dan sus primeros frutos y se logra impedir un atentado en Madrid, el CNI se cuestiona la sinceridad de Iñaki y los auténticos motivos que le han llevado a la traición, mientras que Iñaki mismo desconfía de Maestre. En este clima de tensión general, los espías dudan de la lealtad de sus confidentes; los miembros de ETA, paranoicos por la clandestinidad, sospechan de sus compañeros y del mundo en general, y algún confidente de la policía, infiltrado en la organización, acaba poniéndose en evidencia y paga su imprudencia con la vida.
El espía imperfecto del título -involuntario agente de una trama centrada en el País Vasco y en una sociedad tradicional, cerrada y opresiva- se ve inmerso en una historia de desencanto e ilusiones perdidas: las de sus protagonistas, las de una generación y las de toda una sociedad. Cada vez más implicado intelectual y emocionalmente, se convierte en imperfecto porque, en un mundo de traiciones, siente una extraña lealtad hacia Iñaki y se empeña en no fallarle. Las claves de la traición y de la mayoría de las relaciones de los personajes quizá haya que buscarlas en una mujer, calificada por todos de excepcional, fuerte y valiente: Izaskun, que fue el amor no correspondido de Iñaki y de Eduardo Navarro, pero que permaneció fiel a su hombre, Domingo, alias Txomin. Izaskun fue y es “mujer de un solo hombre” a pesar de las vejaciones, de que él estuviera casado con otra y aun después de que muriera en un supuesto accidente durante las conversaciones de Argel.
La novela es mezcla de realidad y ficción: “Hay mucho de mis propias experiencias” –declara Caballero- “porque me moví por el País Vasco, hice amigos y conocí a muchas personas implicadas en la lucha política. El fondo histórico y político es real y muchos de los personajes que aparecen son personas que he conocido, con nombres y circunstancias cambiados”. El objetivo de la novela, según puntualiza, no es hacer un estudio sociológico o político, a pesar de que está cuidadosamente documentada, sino entretener al lector.
José Luis Caballero es periodista y novelista y, recientemente, ha iniciado carrera como guionista de thrillers. Como periodista y reportero, ha trabajado desde 1976 en diversos medios como Playboy, Mundo Diario, El Correo Catalán y Lecturas. Actualmente colabora con las revistas electrónicas Literatuya y La Factoría, y es colaborador y comentarista del programa de Punto Radio Luces en la Oscuridad. El espía imperfecto no es su primera incursión en el género de espías, pues el escritor publicó en 2006 Las cartas de Antioquia, un thriller de espionaje en la Palestina de Jesús de Nazareth.

Contactos con la realidad
Se ha comentado que, al estilo de otros escritores de novelas de espionaje que trabajaron para los servicios secretos, José Luis Caballero podría haber sido agente de la agencia española. El escritor lo niega: “el espionaje para mí no es profesión, es afición. Aunque si fuera espía, evidentemente, diría que no lo soy, pero en mi caso es cierto” –bromea.
Queda como reflexión que John Le Carré, insigne espía-escritor y uno de los autores preferidos de Caballero, tardó años en admitir su vinculación con los servicios secretos. Entre los escritores-espías se cuentan también Graham Greene, Dashiell Hammett e Ian Fleming.
Caballero afirma que no es un experto en espionaje, aunque sí un “aficionado adelantado”. Sus conocimientos se deben, según explica, a que posee una extensa bibliografía y a que ha estudiado el tema desde que terminó la carrera de Ciencias de la Información en varios seminarios del CIDOB, entre otras fuentes.
La trama de El espía imperfecto nos remite directamente a Lobo de Manuel Cerdán y Antonio Rubio, que narra el caso real de Mikel Lejarza, cuyo trabajo como infiltrado culminó con la detención de la cúpula de ETA y le convirtió en el hombre más buscado por la organización terrorista, de forma que tuvo que cambiar de identidad y de cara para poder escapar a posibles represalias.
Más en la línea de los espías de película, Francisco Paesa, intrigante personaje al límite de la ley y bon vivant, se convirtió en el sujeto a investigar para Manuel Cerdán, quien recogió en Paesa. El espía de las mil caras la vida de película del mediador en el Caso GAL.

Espías nacionales
La Segunda Guerra Mundial, una inspiradora época de contraespionaje y agentes dobles, es escenario recurrente para las historias de espías. Una Vida Aplazada de Iñaki Egaña es la crónica del apoyo de los exiliados vascos a la causa norteamericana y a sus servicios secretos.
La Guerra Fría es otra de las ambientaciones preferidas de las historias de espías. Daniel Vázquez Sallés, hijo de Manuel Vázquez Montalbán, cuenta en Flores negras para Michael Roddick cómo un ex espía de la RFA, que actualmente es propietario de un restaurante de Barcelona, rememora el pasado para saldar cuentas con su conciencia y los viejos camaradas.
También revive el final del telón de acero la novela ganadora del Premio Herralde 2001, Últimas noticias de nuestro mundo de Alejandro Gándara: Un grupo de espías de la RDA, con un futuro incierto tras la caída del muro de Berlín, intentan reunirse para organizarse, pero el coordinador enviado desde Moscú muere en extrañas circunstancias.
Otro de los escritores españoles que han apostado por este género de es Iñaki Abad con Los malos adioses, donde un agente de los servicios españoles investiga en Nápoles la desaparición de una profesora del Instituto Cervantes, y El hábito de la guerra, en la que dos agentes españoles vigilan a un prestigioso militar retirado mientras el Gobierno ordena que se investigue quién ha ordenado el seguimiento y por qué.

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Escrito por el feb 25 2009. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

3 Comentarios por “Espías a la española: Los colegas serios de Anacleto”

  1. C. Benitez

    Esta es una novela pionera, merece que tenga seguidores, porque hay mercado.

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