Sloan Wilson: “El hombre del traje gris”
Autor: Sloan Wilson
Traductor: Baldomero Porta
Editorial: Libros del Asteroide
375 páginas. 21,95 euros.
CUATRO TINTEROS
Argumento
Tom Rath ha regresado entero de la Segunda Guerra Mundial. Ahora tiene una hermosa mujer, tres traviesos retoños y una casa suburbial que podría ser más bonita. Ataviado con el preceptivo traje de franela gris, cada mañana toma el tren para acudir a su trabajo en Nueva York y enfrentarse a miedos que no había experimentado en la guerra, como tratar de complacer a su jefe o atreverse a cambiar de trabajo.
Para asombro de su autor, El hombre del traje gris devino una frase hecha que cambió los hábitos de los años 1950: los mecánicos se compraron trajes de franela y los ejecutivos empezaron a acudir al trabajo con ropa deportiva para demostrar “que eran espíritus libres”. Sloan Wilson no pudo prever el éxito descomunal de una novela en la que quiso reflejar -a partir de sus propias experiencias- la angustia de toda una generación atrapada en el espejismo del sueño americano. Pero le vino bien, porque pudo dedicarse a la literatura y así escapar a la ansiedad de interpretar el papel de un hombre entregado a su trabajo (corporativo) para satisfacer las crecientes necesidades de un matrimonio con tres baby boomers y una casa en las afueras. Más allá de la anécdota y del impacto sociológico que tuvo en su día, El hombre del traje gris queda como el relato fundacional de la crónica suburbial. En este sentido, la novela contiene un momento crucial: aquel en el que Tom Rath -el Wilson de ficción- y su ambiciosa esposa heredan una vasta propiedad que se proponen dividir en parcelas para dar lugar a uno de esos suburbios a la americana -casas unifamiliares con césped bien pulido- que se multiplicaban por todo el país. Es la primera piedra de una larga tradición literaria que, desdeñando la brecha abierta por los beats, pasa por Cheever, Yates y llega hasta un Jonathan Franzen que, no por casualidad, firma el prólogo de esta edición. Una pieza fundamental en la fascinante geometría literaria del suburbio americano.
Por Philipp Engel









